Dada mi experiencia laboral en diferentes ambientes (dos, hasta la fecha) me doy cuenta de la diferencia. En mi anterior empleo las tareas laborales no resultaron productivas en absoluto, pero las relaciones humanas entre los compañeros del curro se convirtieron, más pronto que tarde, en muy buenas amistades. Ahora la balanza se inclina hacia la producción -y debe ser bastante buena para que me sigan subiendo el sueldo-. El otro platillo está más elevado en esta mi particular balanza, es decir, que no pesa apenas -y estará aún más alto cuando se vaya la secretaria-.
Hoy (ayer, porque esto lo estoy copiando de mi libreta) hemos celebrado un amigo invisible navideño y, en él no ha habido ni pizca de ambiente festivo. Lo que se viene a denominar "una caca de la vaca". Y estoy en un bar a ver si me cuezo antes de la cena navideña que, estoy segura, seguirá acompañada del mismo ambiente festivo.
Conclusión: el trabajo y las amistades no son compatibles. Y lo que es peor, me parece una conclusión tan justa como necesaria, es un motivo más para no tener reparos a la hora de cambiar de trabajo.
El evento en sí me ha dado de frente (como siempre, me ha pillado en la luna) y me ha dado la bienvenida al mundo real, en el que "a nadie le importa" y al mismo tiempo abre la puerta a ese egoismo del que tanto me gusta hablar: no sé nada de economía global, ni de gobiernos ni de aplicaciones prácticas de la mayoría de las leyes físicas pero me preocupa la gente que me rodea (por egoismo, porque son ellos, vosotros, los que me hacéis senti bien o mal). Yo no soy profesional, soy un ser humano.
-la paya-
PS: la cena más aburrida de la historia de mi vida (conste que vivo sola y ceno sin entretenimientos todas las noches)
sábado, 20 de diciembre de 2008
miércoles, 17 de diciembre de 2008
Cuando crees que nadie te escucha…
Llevo unos días pensando que nadie me escucha, y no quiero decir que si hablo la gente no me escuche, no, no es ese tipo de escucha la que necesito, es de la del tipo de que tú estás pendiente del mundo y nadie, nadie está pendiente de ti…
Quizá el título de esta entrada sería más bien, cuando crees que nadie se preocupa por ti… sí, quizá sea esa la mejor manera de decirlo.
No sé muy bien a qué es debido esto, siento demasiada presión a mi alrededor y no veo ninguna vía de escape… no es para asustarse, pero la verdad es que no me encuentro en uno de mis mejores momentos… es como que todo se me hace cuesta arriba y eso pues me hace estar un poco así… es como que intentas subir una rampa llena de hielo, y cuando ya estás casi arriba, resbalas y llegas de nuevo al inicio… esa es la sensación que tengo… que avanzo, avanzo y de repente te das un batacazo y vuelves para atrás… pero bueno supongo que son rachas que todos pasamos en algún momento y que mejorarán…
Esto es aplicable a todos los aspectos de mi vida (o a la mayoría)… si en el trabajo cada día te tienen más en cuenta y cada día ves que te dan más responsabilidades y más cosas que hacer… y de repente…ZAS! … vuelves a tener sólo dos simples cosas que hacer… si en tu relación de pareja, ves que las cosas van avanzando paso a paso, y ves que mejora todo… y de repente... ZAS!... vuelve la amenaza de mañana me voy de casa!... si en la relación con la familia has llegado a un acuerdo de respeto, de aceptación y de que cada uno tiene su forma de pensar… y de repente… ZAS!... algo desencadena una discusión más grande que la anterior…
En fin, que así me siento, con un continuo ZAS!... en mi cabeza… pensándolo bien, el título de esta entrada, decididamente es: ZAS!
- Enriqueta -
Quizá el título de esta entrada sería más bien, cuando crees que nadie se preocupa por ti… sí, quizá sea esa la mejor manera de decirlo.
No sé muy bien a qué es debido esto, siento demasiada presión a mi alrededor y no veo ninguna vía de escape… no es para asustarse, pero la verdad es que no me encuentro en uno de mis mejores momentos… es como que todo se me hace cuesta arriba y eso pues me hace estar un poco así… es como que intentas subir una rampa llena de hielo, y cuando ya estás casi arriba, resbalas y llegas de nuevo al inicio… esa es la sensación que tengo… que avanzo, avanzo y de repente te das un batacazo y vuelves para atrás… pero bueno supongo que son rachas que todos pasamos en algún momento y que mejorarán…
Esto es aplicable a todos los aspectos de mi vida (o a la mayoría)… si en el trabajo cada día te tienen más en cuenta y cada día ves que te dan más responsabilidades y más cosas que hacer… y de repente…ZAS! … vuelves a tener sólo dos simples cosas que hacer… si en tu relación de pareja, ves que las cosas van avanzando paso a paso, y ves que mejora todo… y de repente... ZAS!... vuelve la amenaza de mañana me voy de casa!... si en la relación con la familia has llegado a un acuerdo de respeto, de aceptación y de que cada uno tiene su forma de pensar… y de repente… ZAS!... algo desencadena una discusión más grande que la anterior…
En fin, que así me siento, con un continuo ZAS!... en mi cabeza… pensándolo bien, el título de esta entrada, decididamente es: ZAS!
- Enriqueta -
martes, 16 de diciembre de 2008
Lección del día
Creo haber aprendido algo importante hace tan sólo unos minutos. Apenas he tenido tiempo de meditarlo pero es una de esas cosas que tienes ahí dentro y de las que no eres consciente hasta que un día, de repente, salen a la luz.
Yo pensaba que la empatía era una cualidad en esta mi querida persona. Inocente de mí creía que era capaz de ponerme en la piel de otro, hoy me he dado cuenta de que no es así, al menos no en un sentido completo.
Hoy he salido de la oficina con uno de mis compañeros y al recoger las bicicletas nos hemos dado cuenta de que la suya había pinchado. Yo he usado mi empatía, he pensado en lo que jode tener que volver a casa andando y, como soy la que vive más cerca y la que tiene autobuses directos de casa al trabajo he puesto cartas en el asunto y le he ofrecido mi bici (una de mis más queridas posesiones terrenales y que, por cierto, aún no tiene nombre, quizás deba llamarla Frances, en honor a su antecesora).
Al caso, que yo se la he ofrecido porque me parecía lo correcto y porque no me importaba en absoluto hacerlo. Es decir, que yo estaba dispuesta a sufrir las consecuencias de su pinchazo (mala suerte), que nada tenía que ver conmigo. Y el resultado ha sido que mi compañero ha desestimado la proposición.
Y resulta además que yo, en su lugar, hubiera hecho lo mismo. Conclusión: prefiero sufrir yo a que otros lo hagan por mí y en cierto modo me parece un poco injusto porque igual a los otros no les importa sufrir por mí...
Lectura de la conclusión: mucho cuidadito con lo que me ofrecéis a partir de ahora, porque lo voy a aceptar casi todo :)
Corolario a la lectura de la conclusión: es broma, no hay corolario a la lectura de la conclusión, ni a la conclusión en sí misma, sólo decir que no es exactamente empatía lo que falla, que es otra cosa que no sé lo que es, pero que lo he entendido y lo voy a cambiar.
-la paya-
Yo pensaba que la empatía era una cualidad en esta mi querida persona. Inocente de mí creía que era capaz de ponerme en la piel de otro, hoy me he dado cuenta de que no es así, al menos no en un sentido completo.
Hoy he salido de la oficina con uno de mis compañeros y al recoger las bicicletas nos hemos dado cuenta de que la suya había pinchado. Yo he usado mi empatía, he pensado en lo que jode tener que volver a casa andando y, como soy la que vive más cerca y la que tiene autobuses directos de casa al trabajo he puesto cartas en el asunto y le he ofrecido mi bici (una de mis más queridas posesiones terrenales y que, por cierto, aún no tiene nombre, quizás deba llamarla Frances, en honor a su antecesora).
Al caso, que yo se la he ofrecido porque me parecía lo correcto y porque no me importaba en absoluto hacerlo. Es decir, que yo estaba dispuesta a sufrir las consecuencias de su pinchazo (mala suerte), que nada tenía que ver conmigo. Y el resultado ha sido que mi compañero ha desestimado la proposición.
Y resulta además que yo, en su lugar, hubiera hecho lo mismo. Conclusión: prefiero sufrir yo a que otros lo hagan por mí y en cierto modo me parece un poco injusto porque igual a los otros no les importa sufrir por mí...
Lectura de la conclusión: mucho cuidadito con lo que me ofrecéis a partir de ahora, porque lo voy a aceptar casi todo :)
Corolario a la lectura de la conclusión: es broma, no hay corolario a la lectura de la conclusión, ni a la conclusión en sí misma, sólo decir que no es exactamente empatía lo que falla, que es otra cosa que no sé lo que es, pero que lo he entendido y lo voy a cambiar.
-la paya-
lunes, 15 de diciembre de 2008
Nieva…
Lleva un rato cayendo algo de nieve… para ser aquí, es toda una novedad… desde la ventana de mi trabajo (donde estoy hoy por estar, porque no tengo ganas de hacer nada…) se ve un patio interior, en él hay ya como dos centímetros de nieve… pero estoy casi segura de que en la calle de verdad la nieve no ha cuajado, eso aquí no ocurre… pero bueno, así tengo la incertidumbre hasta que llegue la hora de irme (que por cierto hoy parece que el tiempo se va dilatando y dilatando y el reloj no avanza) de si estará el suelo blanco o no…
Que pase pronto la mañana!!!!!!!!... TIC-TAC...
-Enriqueta-
Que pase pronto la mañana!!!!!!!!... TIC-TAC...
-Enriqueta-
martes, 9 de diciembre de 2008
El señor que pide
En la plaza de Clichy hay un señor que diariamente está sentado con un cartel de SVP AIDEZ MOI, osea "POR FAVOR AYUDENME". Yo creo que el señor que pide en realidad es un militar o un la encarnación de Bruce Lee haciendo meditación transcendental.
La cuestión es que de hecho, es difícil mantenerse andando a estas temperaturas, imposible de estar sentado un rato quieto.
A veces a la vuelta de mi curso estaba una señora en su sitio con el mismo abrigo, mismo cartel, pero no la he vuelto a ver.
Hace unas semanas me acerqué por la tarde a un supermercado, y ahí volvía a estar, mismo cartel, mismo abrigo...no entiendo. Esa concentración para controlar el frío, esa rutina diaria...ese hombre porqué no encuentra trabajo?
Qué vida tan extraña.
La cuestión es que de hecho, es difícil mantenerse andando a estas temperaturas, imposible de estar sentado un rato quieto.
A veces a la vuelta de mi curso estaba una señora en su sitio con el mismo abrigo, mismo cartel, pero no la he vuelto a ver.
Hace unas semanas me acerqué por la tarde a un supermercado, y ahí volvía a estar, mismo cartel, mismo abrigo...no entiendo. Esa concentración para controlar el frío, esa rutina diaria...ese hombre porqué no encuentra trabajo?
Qué vida tan extraña.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Toda una artista
Y no es que algunos de mis dibujos sean ya comparables a los de mis compañeros, que lo son, aunque en diferentes condiciones. Me explico, lo que yo soy capaz de dibujar en una pose de media hora es comparable a lo que algunos de mis compañeros son capaces de dibujar en poses de 2 minutos y en algún caso particular a alguna de 10 así que progreso adecuadamente, como en el cole.
Bueno, pues no es esto lo que me define como una artista, sino una nueva afición que me ha salido de patinadora artística, sí. El lunes había escarcha por todas partes, ayer la nieve guarreó un poco, hizo un poco menos frío y se formaron charcos, hoy ha caido una helada de tres pares y había pistas de patinaje por todas partes y yo en bicicleta sin esquíes. ¿Os ponéis en situación, no?
Yo lo ví claro, el semáforo iba a ponerse rojo (ya estaba naranja oscuro) así que aceleré un poco para tomar la esquina en el cruce. Y la tomé claro, aunque un poco en diagonal. Concretamente invadí todo el carril izquierdo de la calzada, espanzurrada cuan larga soy deslizé desde la esquina, en la que mi rueda trasera derrapó hasta la línea divisoria (un par de metros). No, no hizo falta parar el tráfico, estaba más o menos despejado y yo, consciente de haber ocupado uno de los dos carriles me levanté como una exhalación y arrastré mi bici tras de mí.
Una vez de pié y segura junto a la acera volví a montar el sillín y sí noté un pinchacito de dolor pero nada grave y luego ya sí, empezaron a adelantarme los coches (que supongo tardaron un poco más en arrancar para presenciar el señor tortazo que me he metido pa'l cuerpo). Sigo intentando revivir el asunto porque yo tengo bastante claro que me he levantado del suelo con la pierna izquierda debajo de la parte de bicicleta que aún seguía adjunta a mí, y que fue mi brazo izquierdo el que paró el golpe contra el asfalto (tengo claras señales y rasguños pese a la sudadera, el forro polar y el guarretex). Sin embargo, el la pierna derecha de mi pantalón (por el lado exterior de la pierna) la que está de mierda hasta arriba, como si fuera esa la que ha deslizado por el asfalto. De cualquier forma, le he dado un sombreado a mi pantalón de pana beige, que ya querría ver mi profe de dibujo. Vamos, estoy hecha una artista.
-la paya-
Bueno, pues no es esto lo que me define como una artista, sino una nueva afición que me ha salido de patinadora artística, sí. El lunes había escarcha por todas partes, ayer la nieve guarreó un poco, hizo un poco menos frío y se formaron charcos, hoy ha caido una helada de tres pares y había pistas de patinaje por todas partes y yo en bicicleta sin esquíes. ¿Os ponéis en situación, no?
Yo lo ví claro, el semáforo iba a ponerse rojo (ya estaba naranja oscuro) así que aceleré un poco para tomar la esquina en el cruce. Y la tomé claro, aunque un poco en diagonal. Concretamente invadí todo el carril izquierdo de la calzada, espanzurrada cuan larga soy deslizé desde la esquina, en la que mi rueda trasera derrapó hasta la línea divisoria (un par de metros). No, no hizo falta parar el tráfico, estaba más o menos despejado y yo, consciente de haber ocupado uno de los dos carriles me levanté como una exhalación y arrastré mi bici tras de mí.
Una vez de pié y segura junto a la acera volví a montar el sillín y sí noté un pinchacito de dolor pero nada grave y luego ya sí, empezaron a adelantarme los coches (que supongo tardaron un poco más en arrancar para presenciar el señor tortazo que me he metido pa'l cuerpo). Sigo intentando revivir el asunto porque yo tengo bastante claro que me he levantado del suelo con la pierna izquierda debajo de la parte de bicicleta que aún seguía adjunta a mí, y que fue mi brazo izquierdo el que paró el golpe contra el asfalto (tengo claras señales y rasguños pese a la sudadera, el forro polar y el guarretex). Sin embargo, el la pierna derecha de mi pantalón (por el lado exterior de la pierna) la que está de mierda hasta arriba, como si fuera esa la que ha deslizado por el asfalto. De cualquier forma, le he dado un sombreado a mi pantalón de pana beige, que ya querría ver mi profe de dibujo. Vamos, estoy hecha una artista.
-la paya-
lunes, 1 de diciembre de 2008
Ha llegado el invierno
Así, de repente, el fin de semana temperaturas rondando el cero y, esta mañana... cinco por debajo. Ese frío que atraviesa pantalón, pelos, piel, musculillos etc y se ceba, directamente con tus huesos. ¡Mola!
Mis zonas menos protegidas por el abrigo de la ropa han sido piernas y manos y no ha habido que amputar, ligeras maniobras de reanimación fueron suficientes, aunque yo creo que esta noche, cuando vuelva a casa después de la clase de dibujo no voy a necesitar sonarme los mocos por el camino, ya me quitaré los bloques de hielo cuando llegue a casa :)
¡A disfrutarlo!
-la paya-
PS: y lo de disfrutarlo lo digo completamente en serio. ¿Es que hay algo mejor que el calor del hogar en un frío día de invierno?
Mis zonas menos protegidas por el abrigo de la ropa han sido piernas y manos y no ha habido que amputar, ligeras maniobras de reanimación fueron suficientes, aunque yo creo que esta noche, cuando vuelva a casa después de la clase de dibujo no voy a necesitar sonarme los mocos por el camino, ya me quitaré los bloques de hielo cuando llegue a casa :)
¡A disfrutarlo!
-la paya-
PS: y lo de disfrutarlo lo digo completamente en serio. ¿Es que hay algo mejor que el calor del hogar en un frío día de invierno?
miércoles, 5 de noviembre de 2008
Historias en Doce Palabras
"Mecedora, madre, ganchillo
mesa, niño... juego,
sillón, padre, periódico
monotonía, familia... encuentro."
"Vaso, hielo, whisky
bar, humo... silencio.
Gente, multitud, angustia
vida, soledad... recuerdos."
"Cita, secreto, amante
teléfono, coche... beso,
culpa, tiempo, llamada
hotel, mentira... deseo."
"Piano, acorde, temblor
concierto, aplauso... nervios,
música, adagio, final
ovación, saludo... silencio."
-Enriqueta-
mesa, niño... juego,
sillón, padre, periódico
monotonía, familia... encuentro."
"Vaso, hielo, whisky
bar, humo... silencio.
Gente, multitud, angustia
vida, soledad... recuerdos."
"Cita, secreto, amante
teléfono, coche... beso,
culpa, tiempo, llamada
hotel, mentira... deseo."
"Piano, acorde, temblor
concierto, aplauso... nervios,
música, adagio, final
ovación, saludo... silencio."
-Enriqueta-
domingo, 2 de noviembre de 2008
Arte decorativo y tatuajes
Hace un rato he decidido echarme povidona yodada en dos nuevos cortes que me han salido en la mano (no sé muy bien cómo aunque sospecho de cierto juego de cuchillos). Lo que pasa es que, una vez abierto el botecito del ungüento en cuestión, descubrí con sorpresa que no tiene cuentagotas y claro, yo tampoco tenía algodón. Con todo y con eso, he procedido cuidadosamente a la operación usando el papel del water, pero es bastante absorbente y, el líquido este se seca en tiempo récord... Total que, como uno de los cortes es en la yema del dedo índice, he decidido poner el botecito boca abajo tapando el agujero (completamente) con la yema del dedo herido y aplicar con ese mismo dedo el líquido restante a la raja del otro dedo (que está en la otra mano).
Pues eso, que soy multicolor porque la he preparado buena. Por supuesto la yema del citado dedo índice (de la mano izquierda, por si os interesa) tiene un rosetón de un amarillo brillante que ya le gustaría tener a la catedral de León y la gota sobrante ha deslizado por el corte del dedo anular (de la mano derecha) a la perfección. El único problema es que la inclinación de mi mano en la operación era demasiado grande y la gota, lejos de ser completamente absorbida, ha seguido deslizando...
Para vuestra sorpresa no ha finalizado en la ropa ni ha entrado en contacto con ningún otro tipo de superficie, incluyendo el tejido humano como superficie, es decir, he soplado y soplado, modificando la inclinación de la mano, posición, etc hasta mantener la gotita controlada, vamos otro señor rosetón en la parte más baja del corte.
Y ahora imaginaos la escena en su más pura y cándida realidad, la operación fue realizada sentada en el inodoro, porque a mí me gusta aprovechar el tiempo mientras realizo ciertas funciones. ¡Ale, hágase el esfuerzo imaginativo! y téngase en cuenta la habilidad de la abajo firmante, porque en ningún momento he mencionado, ni que haya cerrado el bote, ni que haya habido mayores consecuencias, que podía haber ocurrido, dadas las circunstancias y las innumerables habilidades que atesoro. Para dejar el ejercicio en plenamente imaginativo y no deductivo he de decir que sujetaba el bote con la mano derecha, reléase el episodio si es preciso.
-la paya-
Pues eso, que soy multicolor porque la he preparado buena. Por supuesto la yema del citado dedo índice (de la mano izquierda, por si os interesa) tiene un rosetón de un amarillo brillante que ya le gustaría tener a la catedral de León y la gota sobrante ha deslizado por el corte del dedo anular (de la mano derecha) a la perfección. El único problema es que la inclinación de mi mano en la operación era demasiado grande y la gota, lejos de ser completamente absorbida, ha seguido deslizando...
Para vuestra sorpresa no ha finalizado en la ropa ni ha entrado en contacto con ningún otro tipo de superficie, incluyendo el tejido humano como superficie, es decir, he soplado y soplado, modificando la inclinación de la mano, posición, etc hasta mantener la gotita controlada, vamos otro señor rosetón en la parte más baja del corte.
Y ahora imaginaos la escena en su más pura y cándida realidad, la operación fue realizada sentada en el inodoro, porque a mí me gusta aprovechar el tiempo mientras realizo ciertas funciones. ¡Ale, hágase el esfuerzo imaginativo! y téngase en cuenta la habilidad de la abajo firmante, porque en ningún momento he mencionado, ni que haya cerrado el bote, ni que haya habido mayores consecuencias, que podía haber ocurrido, dadas las circunstancias y las innumerables habilidades que atesoro. Para dejar el ejercicio en plenamente imaginativo y no deductivo he de decir que sujetaba el bote con la mano derecha, reléase el episodio si es preciso.
-la paya-
domingo, 26 de octubre de 2008
Que la fuerza os acompañe
Y es que la quemazón de ayer fue por sentir la fuerza muy fuerte... concretamente la del lado oscuro. Lo notaba cerca, pero no sabía lo que era... una premonición: el lado oscuro ya está aquí, la noche continua nos acecha...
¡que la fuerza os acompañe a todos!
-la paya-
¡que la fuerza os acompañe a todos!
-la paya-
sábado, 25 de octubre de 2008
Espagueti a la carbonera
La versión española ha sido hacer espagueti con tomate y albóndigas, de toda la vida así que el primer paso es hacer las albóndigas. Yo empiezo por la salsa, que se tarda un rato: se rehoga ceblooa y zanahoria en mantequilla hasta que esté blandito, se agrega agua (como 3/4 de litro para medio kilo de carne). Junto con el agua se añaden unos 100 ml de vino blanco, un poco de salsa de tomate y se sazona con un poco de sal.
Para las albóndigas se mezcla un poco de leche con pan rallado o miga de pna hasta que quede una pastita que se junta con la carne (a mí me gusta mezclar cerdo y ternera, cuarto kilo de cada) y se añade ajo machacado, sal, perejil y dos huevos batidos. Con la pasta de carne resultante se hacen pelotillas, se enharina, se fríe y, una vez listo se ponen a remojo en la salsa que aún sigue hirviendo. Se hierven durante media hora o 40 minutos y listo.
Como yo soy una amparo pues lo hice todo con tanto cariño y satisfacción que olvidé completamente que dejé las albóndigas cociendo... De hecho me di cuenta del asunto como tres horas después. Eso sí, como yo pretendía almacenar albóndigas hasta fin de año, pues hice un kilo así que añadí el doble de agua, que tarda el doble en consumirse. Con todo y con eso podéis ver los resultados. Salvé la capa superior, la inferior quedó incrustrada en la olla (era el recipiente más grande que tenía, qué pasa) y las que tocaban las paredes de la olla quedaron a medio quemar así que he decidido salvar las mitades (véase foto adjunta). Y con esto me he hecho de cena unos espagueti a la carbonera, que no carbonara...
-la paya-
Para las albóndigas se mezcla un poco de leche con pan rallado o miga de pna hasta que quede una pastita que se junta con la carne (a mí me gusta mezclar cerdo y ternera, cuarto kilo de cada) y se añade ajo machacado, sal, perejil y dos huevos batidos. Con la pasta de carne resultante se hacen pelotillas, se enharina, se fríe y, una vez listo se ponen a remojo en la salsa que aún sigue hirviendo. Se hierven durante media hora o 40 minutos y listo.
Como yo soy una amparo pues lo hice todo con tanto cariño y satisfacción que olvidé completamente que dejé las albóndigas cociendo... De hecho me di cuenta del asunto como tres horas después. Eso sí, como yo pretendía almacenar albóndigas hasta fin de año, pues hice un kilo así que añadí el doble de agua, que tarda el doble en consumirse. Con todo y con eso podéis ver los resultados. Salvé la capa superior, la inferior quedó incrustrada en la olla (era el recipiente más grande que tenía, qué pasa) y las que tocaban las paredes de la olla quedaron a medio quemar así que he decidido salvar las mitades (véase foto adjunta). Y con esto me he hecho de cena unos espagueti a la carbonera, que no carbonara...-la paya-
viernes, 24 de octubre de 2008
Detalles de "América"
Probablemente nunca llegue a tener toda la información que necesito para escribir algo objetivo así que voy a dejar unas líneas muy subjetivas sobre mi visión de Estados Unidos. Entiéndase además que es como las postales del tío Matt, en los Fragels, donde se observa un hecho y se generaliza todo lo demás hasta llegar a ser absurdo para aquel que conoce la realidad.
Los hechos: he estado casi cuatro días en Boston, estado de Massachusetts, Estados Unidos, es decir, en la costa atlántica (más cercana a Europa), el estado de más arriba, que hace frontera con Canadá. Otro hecho es que vine a una especie de congreso y no he tenido mucho tiempo para deambular a gusto. Eso sí, no he perdido el tiempo, me duelen los pies de patear por aquí y por allá: caminar, ver, mirar, procesar información, generalizar y ya os digo, sacar conclusiones equivocadas. Y que esto lo he ido escribiendo a retazos en el hotel, en el aeropuerto, y algún rato (que no he tenido muchos) por aquí. Lo digo sobre todo porque encontraréis tiempos verbales extraños y que no son consistentes con el resto del texto, que paso de arreglarlo, que ya es suficientemente largo esto.
Lo primero que me llamó la atención fue la vista de la ciudad desde el avión, porque el aeropuerto está como en una isla (recomendado echar un ojo a algún mapa) y se ve todo muy de cerca. La vista en cuestión contenía un montón de árbloes (que después no he sido capaz de encontrar) y concasas y edificios (moles y no tan moles) construidas entre ellos, y el mar... porque está a nivel del mar. Nada más bajar del avión (inmenso), en el pasillito que te deja físicamente en el aeropuerto: moqueta, aunque a esto ya estoy acostumbrada. Unos pasos más y al salir del túnel ese... bandera al canto. No creáis que era una bandera estadounidense corriente, no, era tamaño familiar y de lujo, con las estrellas bordadas sobre la tela. A continuación el control de inmigración. Desembocamos en una sala inmensa pero muy organizada con muchos mostradores así que la cola avanzaba deprisa, a pesar de los pesares.
Ya en el avión tuve que rellenar un papel gris, como todo el mundo, americanos incluidos, especificando el valor de las pertenencias que iba a dejar en el país (yo no he dejado nada, bueno, igual algún pelo que se me haya caído). Y después un visado o, más bien, solicitud de entrada, que consiste en un cuestionario en el que te preguntan si has sido arrestado alguna vez por delitos de sangre, violación o violencia en general; si has sido arrestado más de dos veces por robo o algún otro concepto; si has cometido delitos a pesar de no haber sido arrestado debido a tu inmunidad diplomática; o si eres espía o solicitas asilo político. Cuando llegas a la caseta correspondiente para el control, le entregas al policía tu pasaporte y los papelitos. Él echa un ojo y te pregunta de dónde vienes, cuánto tiempo vas a estar, a qué has ido y cuánto dinero (dólares) llevas encima. A continuación te toman las huellas digitales (en todos los sentidos: digitales de tus dígitos y digitales por el sistema electrónico que usan para digitalizar el escáner de tu piel). Todos los deditos: los cuatro de la mano izquierda, el pulgar izquierdo, los cuatro de la mano derecha, el pulgar derecho. Y además con foto. ¡Ah! También te preguntan si has estado antes en el país. Me graparon parte del visado en el pasaporte y me estamparon un sello de entrada (también en el pasaporte, no en la cara).
Para cuando terminé de responder a las preguntas (que no interrogatorio) y recorrí parte del aeropuerto hacia la sala de equipajes ya había maletas saliendo. Recogí mi mochila de acampada y fui al control de equipajes. Me costó un rato enterarme de que necesitaba otra vez el papel gris que rellené en el avión y que con tanto esmero había guardado ya en uno de los bolsillos interiores de la mochila... Luego el hombre vio que no tenía yo nada que declarar (lo ponía en el papel gris), me preguntó si ese era todo mi equipaje y me deseó un buen día.
Siguiente paso: taxi al hotel, que después de 12 horas de viaje y sin saber dónde tenía que ir ni cómo llegar... pues lo que sea. Creo que no me engañó mucho. Ya en la recepción del hotel, mientras rellenaba mis papeles, un grupo de españolas trataba de hacerse entender por un recepcionista muy simpático y servicial. No quise meterme al principio, pero cuando noté que tenían más dificultades de las que querían, me presenté como española y me ofrecí a echar un cable en la traducción (siempre dejando que fueran ellas las que decidiesen si lo habían entendido o no). al final pregunté si habían cenado ya y si les importaba que me uniese a la comitiva. Ningún problema y resultó un grupo de majetonas. No os voy a contar sus aventuras porque no viene al caso pero las compartieron conmigo amén de alguna que otra preocupación.
Lo siguiente que me llama la atención en Boston es el tamaño de los edificios (no me quiero ni imaginar lo que tiene que ser Nueva York) y de las calles, que deberían llamarse avenidas casi todas, exceptuando algún callejón (literal) entre mole y mole de ladrillo (que no de cristal; junto a esos no hay callejones sino avenidas). También me dio sensación de seguridad, hay gente por las calles de día y de noche - lo más tarde que he caminado es alrededor de la media noche- La gente camina con naturalidad, nadie te mira como si vinieses de otro planeta y no te consideran extranjero (hasta que abres la bocaza y lo demuestras). en tres días me han preguntado por calles o tiendas en dos ocasiones (una de cada, y la tienda supe señalársela con el dedo: "¡esa es!"). si te sientas en un banco en el que ya hay alguien te dan los buenos días, si mantienes la mirada sobre alguien que camina entre la multitud o sale de algún edificio también te saludan. Te dejan paso, te saludan en las tiendas, te responden cuando das las gracias, son educados. Además las calles están limpias, se ven ciclistas y la gente cruza las calles también cuando los semáforos están en rojo.
Los precios de las tiendas y la comida (sin que haya visto más supermercado que una "farmacia") no son desorbitados (por supuesto todos conocemos tiendas de moda que no satisfacen la norma). Se come bien por 15 dólares, es decir, unos 9 aurelios. El alcohol es caro en general: tres euros la caña y te piden el pasaporte al entrar en el bar, independientemente de que pidas o no alcohol. La ropa es normal y he visto alquileres de pisos en la zona pija de la ciudad por 700 euros (desconozco condiciones, número de habitaciones, etc). Tampoco sé cuál es el sueldo mínimo.
Otra cosa que me llama la atención es que cuando vas a comer a un restaurante, tienes que coger una mesa un poco más grande que el número de comensales y dejar un par de sillas vacías (como decían las españolas). Una de ellas está reservada para los impuestos, que no están incluidos en el precio, y la otra es para la propina, aproximadamente el 20% del total; en algunos sitios lo especifican: por favor tenga en cuenta que la propina no está incluida y corresponde al 18% del total".
Cuando pagas con uno o varios billetes has de especificar que quieres la vuelta, de otra forma lo que dejes es considerado propina, aunque en algunos sitios, antes de ver lo que has dejado te preguntan li quieres vuelta y tú has de especificar la cantidad que esperas te sea devuelta. Eso sí, se asume también que si no pides nada de beber te ponen agua fría, con hielo y del grifo (y a mí esto me parece maravilloso).
Otro día que llovió a cántaros entré en un bar a tomarme un café. El sitio era bastante pijo, pero no estaba la tormenta como para andar eligiendo. Me pusieron una taza de café y cuando estaba casi vacía se la llevaron y ¡me la devolvieron llena! (dos euros y, como en las películas, te ponen café hasta que te vayas.
Los coches alargados de las películas, los semáforos al otro lado del cruce, limusinas aquí y allá, etc. pero no todo es el paraíso. La tierra de las oportunidades también tiene sin techo y no son pocos. Los ves de día y de noche, solos o en grupos y algunas papeleras que he visto (sobre todo en parques) parecen estar especialmente diseñadas para que no se pueda sacar nada de ellas una vez que ha entrado.
Entre las españolas había alguna fumadora que estaba muy decepcionada con un hecho: que en Estados Unidos es imposible fumarte un cigarro mientras te tomas una cerveza porque está prohibido fumar en los bares (y esto incluye la terraza) y también está prohibido beber en la calle. Háganse cuantas combinaciones se quieran...
Luego está también el tamaño de los ciudadanos, acorde con la ciudad: inconmensurable. No quiero insistir tampoco en el tamaño y la cantidad de banderas nacionales. Hace tiempo corría el rumor de que si sacabas una bandera americana en tu película te subvencionaban una parte... creo que es harto complejo sacar una foto panorámica sin que salga al menos una.
Otros fenómenos: el puerto no huele a mar, de las alcantarillas sale a veces una especie de vapor; los bares tienen banquetas en toda la barra. Si te sientas en la barra, por el simple hecho de hacerlo, autorizas a todo hijo de vecino a que te hable y esta vez no me enteré a la tremenda, sino que entré en un restaurante a cenar (yo sola, claro) y el camarero me preguntó si quería compañía, momento en el cual yo arqueé mucho las cejas, abrí mucho los ojos, incliné un poco la cabeza para dar aún más síntomas de incredulidad y, educadamente, pregunté: "¿perdón?". Entonces el hombre (creo que a medio camino entre la sorpresa y la carcajada) señaló detrás de mí y me preguntó si prefería ocupar un sitio en la barra y disfrutar de la compañía de otra gente ahí sentada. Yo me lo pensé un microsegundo, agradecí la propuesta y solicité una mesa cerca de una ventana, muchas gracias.
También he visto, a base de patear, lo que he visto en películas y oído en canciones tantas veces: los autobuses escolares amarillos, los "cuarteles" de la "Salvation Army", residencias especiales para los veteranos de guerra, las escaleras de incendios negras de metal en edificios de ladrillo (de esas que puedes usar desde fuera), mogollón de tiendas religiosas de todo tipo: metodistas, budistas, cientólogos, etc. (la zona en la que encontré varias de estas seguidas no me ofrecía la seguridad de pararme a curiosear el escaparate así que seguí caminando). También vi los autobuses de largo recorrido, camiones con "morro" en el centro de la ciudad, etc. Por cierto que el transporte público no parece muy eficiente... quizá eso se refleje también en las pelis, en las que casi todo el mundo va en coche a todos lados.
Bueno, esto sucedió hace casi un mes, pero lo que todos queréis saber es que pasé un buen rato y sí, volvería, a por más historietas que contaros y algo con que contrastar la información.
-la paya-
Los hechos: he estado casi cuatro días en Boston, estado de Massachusetts, Estados Unidos, es decir, en la costa atlántica (más cercana a Europa), el estado de más arriba, que hace frontera con Canadá. Otro hecho es que vine a una especie de congreso y no he tenido mucho tiempo para deambular a gusto. Eso sí, no he perdido el tiempo, me duelen los pies de patear por aquí y por allá: caminar, ver, mirar, procesar información, generalizar y ya os digo, sacar conclusiones equivocadas. Y que esto lo he ido escribiendo a retazos en el hotel, en el aeropuerto, y algún rato (que no he tenido muchos) por aquí. Lo digo sobre todo porque encontraréis tiempos verbales extraños y que no son consistentes con el resto del texto, que paso de arreglarlo, que ya es suficientemente largo esto.
Lo primero que me llamó la atención fue la vista de la ciudad desde el avión, porque el aeropuerto está como en una isla (recomendado echar un ojo a algún mapa) y se ve todo muy de cerca. La vista en cuestión contenía un montón de árbloes (que después no he sido capaz de encontrar) y concasas y edificios (moles y no tan moles) construidas entre ellos, y el mar... porque está a nivel del mar. Nada más bajar del avión (inmenso), en el pasillito que te deja físicamente en el aeropuerto: moqueta, aunque a esto ya estoy acostumbrada. Unos pasos más y al salir del túnel ese... bandera al canto. No creáis que era una bandera estadounidense corriente, no, era tamaño familiar y de lujo, con las estrellas bordadas sobre la tela. A continuación el control de inmigración. Desembocamos en una sala inmensa pero muy organizada con muchos mostradores así que la cola avanzaba deprisa, a pesar de los pesares.
Ya en el avión tuve que rellenar un papel gris, como todo el mundo, americanos incluidos, especificando el valor de las pertenencias que iba a dejar en el país (yo no he dejado nada, bueno, igual algún pelo que se me haya caído). Y después un visado o, más bien, solicitud de entrada, que consiste en un cuestionario en el que te preguntan si has sido arrestado alguna vez por delitos de sangre, violación o violencia en general; si has sido arrestado más de dos veces por robo o algún otro concepto; si has cometido delitos a pesar de no haber sido arrestado debido a tu inmunidad diplomática; o si eres espía o solicitas asilo político. Cuando llegas a la caseta correspondiente para el control, le entregas al policía tu pasaporte y los papelitos. Él echa un ojo y te pregunta de dónde vienes, cuánto tiempo vas a estar, a qué has ido y cuánto dinero (dólares) llevas encima. A continuación te toman las huellas digitales (en todos los sentidos: digitales de tus dígitos y digitales por el sistema electrónico que usan para digitalizar el escáner de tu piel). Todos los deditos: los cuatro de la mano izquierda, el pulgar izquierdo, los cuatro de la mano derecha, el pulgar derecho. Y además con foto. ¡Ah! También te preguntan si has estado antes en el país. Me graparon parte del visado en el pasaporte y me estamparon un sello de entrada (también en el pasaporte, no en la cara).
Para cuando terminé de responder a las preguntas (que no interrogatorio) y recorrí parte del aeropuerto hacia la sala de equipajes ya había maletas saliendo. Recogí mi mochila de acampada y fui al control de equipajes. Me costó un rato enterarme de que necesitaba otra vez el papel gris que rellené en el avión y que con tanto esmero había guardado ya en uno de los bolsillos interiores de la mochila... Luego el hombre vio que no tenía yo nada que declarar (lo ponía en el papel gris), me preguntó si ese era todo mi equipaje y me deseó un buen día.
Siguiente paso: taxi al hotel, que después de 12 horas de viaje y sin saber dónde tenía que ir ni cómo llegar... pues lo que sea. Creo que no me engañó mucho. Ya en la recepción del hotel, mientras rellenaba mis papeles, un grupo de españolas trataba de hacerse entender por un recepcionista muy simpático y servicial. No quise meterme al principio, pero cuando noté que tenían más dificultades de las que querían, me presenté como española y me ofrecí a echar un cable en la traducción (siempre dejando que fueran ellas las que decidiesen si lo habían entendido o no). al final pregunté si habían cenado ya y si les importaba que me uniese a la comitiva. Ningún problema y resultó un grupo de majetonas. No os voy a contar sus aventuras porque no viene al caso pero las compartieron conmigo amén de alguna que otra preocupación.
Lo siguiente que me llama la atención en Boston es el tamaño de los edificios (no me quiero ni imaginar lo que tiene que ser Nueva York) y de las calles, que deberían llamarse avenidas casi todas, exceptuando algún callejón (literal) entre mole y mole de ladrillo (que no de cristal; junto a esos no hay callejones sino avenidas). También me dio sensación de seguridad, hay gente por las calles de día y de noche - lo más tarde que he caminado es alrededor de la media noche- La gente camina con naturalidad, nadie te mira como si vinieses de otro planeta y no te consideran extranjero (hasta que abres la bocaza y lo demuestras). en tres días me han preguntado por calles o tiendas en dos ocasiones (una de cada, y la tienda supe señalársela con el dedo: "¡esa es!"). si te sientas en un banco en el que ya hay alguien te dan los buenos días, si mantienes la mirada sobre alguien que camina entre la multitud o sale de algún edificio también te saludan. Te dejan paso, te saludan en las tiendas, te responden cuando das las gracias, son educados. Además las calles están limpias, se ven ciclistas y la gente cruza las calles también cuando los semáforos están en rojo.
Los precios de las tiendas y la comida (sin que haya visto más supermercado que una "farmacia") no son desorbitados (por supuesto todos conocemos tiendas de moda que no satisfacen la norma). Se come bien por 15 dólares, es decir, unos 9 aurelios. El alcohol es caro en general: tres euros la caña y te piden el pasaporte al entrar en el bar, independientemente de que pidas o no alcohol. La ropa es normal y he visto alquileres de pisos en la zona pija de la ciudad por 700 euros (desconozco condiciones, número de habitaciones, etc). Tampoco sé cuál es el sueldo mínimo.
Otra cosa que me llama la atención es que cuando vas a comer a un restaurante, tienes que coger una mesa un poco más grande que el número de comensales y dejar un par de sillas vacías (como decían las españolas). Una de ellas está reservada para los impuestos, que no están incluidos en el precio, y la otra es para la propina, aproximadamente el 20% del total; en algunos sitios lo especifican: por favor tenga en cuenta que la propina no está incluida y corresponde al 18% del total".
Cuando pagas con uno o varios billetes has de especificar que quieres la vuelta, de otra forma lo que dejes es considerado propina, aunque en algunos sitios, antes de ver lo que has dejado te preguntan li quieres vuelta y tú has de especificar la cantidad que esperas te sea devuelta. Eso sí, se asume también que si no pides nada de beber te ponen agua fría, con hielo y del grifo (y a mí esto me parece maravilloso).
Otro día que llovió a cántaros entré en un bar a tomarme un café. El sitio era bastante pijo, pero no estaba la tormenta como para andar eligiendo. Me pusieron una taza de café y cuando estaba casi vacía se la llevaron y ¡me la devolvieron llena! (dos euros y, como en las películas, te ponen café hasta que te vayas.
Los coches alargados de las películas, los semáforos al otro lado del cruce, limusinas aquí y allá, etc. pero no todo es el paraíso. La tierra de las oportunidades también tiene sin techo y no son pocos. Los ves de día y de noche, solos o en grupos y algunas papeleras que he visto (sobre todo en parques) parecen estar especialmente diseñadas para que no se pueda sacar nada de ellas una vez que ha entrado.
Entre las españolas había alguna fumadora que estaba muy decepcionada con un hecho: que en Estados Unidos es imposible fumarte un cigarro mientras te tomas una cerveza porque está prohibido fumar en los bares (y esto incluye la terraza) y también está prohibido beber en la calle. Háganse cuantas combinaciones se quieran...
Luego está también el tamaño de los ciudadanos, acorde con la ciudad: inconmensurable. No quiero insistir tampoco en el tamaño y la cantidad de banderas nacionales. Hace tiempo corría el rumor de que si sacabas una bandera americana en tu película te subvencionaban una parte... creo que es harto complejo sacar una foto panorámica sin que salga al menos una.
Otros fenómenos: el puerto no huele a mar, de las alcantarillas sale a veces una especie de vapor; los bares tienen banquetas en toda la barra. Si te sientas en la barra, por el simple hecho de hacerlo, autorizas a todo hijo de vecino a que te hable y esta vez no me enteré a la tremenda, sino que entré en un restaurante a cenar (yo sola, claro) y el camarero me preguntó si quería compañía, momento en el cual yo arqueé mucho las cejas, abrí mucho los ojos, incliné un poco la cabeza para dar aún más síntomas de incredulidad y, educadamente, pregunté: "¿perdón?". Entonces el hombre (creo que a medio camino entre la sorpresa y la carcajada) señaló detrás de mí y me preguntó si prefería ocupar un sitio en la barra y disfrutar de la compañía de otra gente ahí sentada. Yo me lo pensé un microsegundo, agradecí la propuesta y solicité una mesa cerca de una ventana, muchas gracias.
También he visto, a base de patear, lo que he visto en películas y oído en canciones tantas veces: los autobuses escolares amarillos, los "cuarteles" de la "Salvation Army", residencias especiales para los veteranos de guerra, las escaleras de incendios negras de metal en edificios de ladrillo (de esas que puedes usar desde fuera), mogollón de tiendas religiosas de todo tipo: metodistas, budistas, cientólogos, etc. (la zona en la que encontré varias de estas seguidas no me ofrecía la seguridad de pararme a curiosear el escaparate así que seguí caminando). También vi los autobuses de largo recorrido, camiones con "morro" en el centro de la ciudad, etc. Por cierto que el transporte público no parece muy eficiente... quizá eso se refleje también en las pelis, en las que casi todo el mundo va en coche a todos lados.
Bueno, esto sucedió hace casi un mes, pero lo que todos queréis saber es que pasé un buen rato y sí, volvería, a por más historietas que contaros y algo con que contrastar la información.
-la paya-
jueves, 23 de octubre de 2008
Transporte alternativo
Pues estaba yo pensando... que la vida del ciclista no es mucho más segura (ver entrada "once meses"), especialmente si tenemos en cuenta que bicis y buses comparten el mismo carril... he tenido varios incidentes con autobuses pero el lunes un conductor de autobús me cedió el paso y yo me di la vuelta (giré cuello y medio cuerpo) para ver al conductor y levantar la mano en agradecimiento. Conste que ya estoy aprendiendo a levantar la mano también a modo de queja. Aún no uso el levantamiento de dedo para comunicarme, pero dejadme un par de meses más y ya veréis, ya...
Me estoy volviendo un poco violenta, pero es que me provocan leñe... voy en bici que parezco un árblo de navidad con ruedas, una luz blanca, parpadeante con tres LEDs delante, dos luces rojas detrás y chaleco reflectante de los de obra. El mismo lunes, volviendo a casa por el carril bici el conductor de un todoterreno negro que circula en paralelo a mí, por mi derecha, decide que en esa calle tiene que girar a la izquierda (donde yo estaba, claro y yo tenía que seguir de frente) pues al tío no se le ocurrió que podía dar la intermitencia (yo me fijo mucho en esos pequeños detalles que me pueden salvar la vida), no, ¿para qué? si quiero girar a la izquierda, pues giro el volante... JUsto en ese momento, cuando él decidió girar yo estaba en la ventanilla del copiloto así que clavé el freno como pude y al tipo le debió llegar un destello de los millones de luces citados... así que al final me vió y, dándose cuenta de la situación dió un volantazo en dirección contraria y frenó. La verdad es que nos asustamos los dos un montón, y luego queríamos cedernos el paso mutuamente, él por el susto, yo porque paso de ponerme delante de tí, que me matas... Por cierto que es uno de los sustos más grandes que me he llevado en mi vida de ciclista urbana (Incluyendo una vez que le dí por detrás a un camión... sí, sí, yo en bici... fue bastante absurdo, la verdad, y sucedió hace años en cambridge, era un poco cuesta abajo y llovía, el camión paró en una rotonda y a mí no me dió tiempo... Imaginad la cara del camionero que oye un "plick", se asoma al espejo retrovisor y ve una cabeza que asoma, seguida de un brazo, un pie, y arrastrando una bicicleta, y una tipa diciendo que está bien, que no ha pasado nada).
En fin, la gente no es consciente de que una bici no tiene esa libertad de movimiento que te parece cuando paseas por el campo. Una bici no tiene frenos ABS (bueno, en ocasiones sí son Ahí Va eSe, si te pilla cuesta abajo y tiens la brillante idea de apretar la zapata delantera antes que la trasera...). Decía, una bici no tiene frenos ABS ni estabilizador del control de no sé qué leches que evita que pierdas el control del vehículo... y ya no te digo nada si encima llueve (cosa que aquí sucede un día sí y otro también), las líneas de la carretera, las flechas, todo son trampas mortales para ciclistas. Una simple ráfaga de aire (y aquí mola más porque sopla que da gusto) te puede tumbar, y te adelantan como si nada, rápido y cuando terminan de adelantarte tú pillas todo el rebufo torbellinesco, te agarras al manillar con todas tus fuerzas, cierras los ojos y que sea lo que tenga que ser, que si caigo por el puente de la autopista para abajo... pues el coche que te acaba de adelantar pensará que eres tonta, que vaya una forma de perder el equilibrio...
Exagero, entre la caretera que cruza por encima de la autovía y el precipitarse al vacío hay un bordillo, como metro y medio de acera y una valla.
-la paya-
Me estoy volviendo un poco violenta, pero es que me provocan leñe... voy en bici que parezco un árblo de navidad con ruedas, una luz blanca, parpadeante con tres LEDs delante, dos luces rojas detrás y chaleco reflectante de los de obra. El mismo lunes, volviendo a casa por el carril bici el conductor de un todoterreno negro que circula en paralelo a mí, por mi derecha, decide que en esa calle tiene que girar a la izquierda (donde yo estaba, claro y yo tenía que seguir de frente) pues al tío no se le ocurrió que podía dar la intermitencia (yo me fijo mucho en esos pequeños detalles que me pueden salvar la vida), no, ¿para qué? si quiero girar a la izquierda, pues giro el volante... JUsto en ese momento, cuando él decidió girar yo estaba en la ventanilla del copiloto así que clavé el freno como pude y al tipo le debió llegar un destello de los millones de luces citados... así que al final me vió y, dándose cuenta de la situación dió un volantazo en dirección contraria y frenó. La verdad es que nos asustamos los dos un montón, y luego queríamos cedernos el paso mutuamente, él por el susto, yo porque paso de ponerme delante de tí, que me matas... Por cierto que es uno de los sustos más grandes que me he llevado en mi vida de ciclista urbana (Incluyendo una vez que le dí por detrás a un camión... sí, sí, yo en bici... fue bastante absurdo, la verdad, y sucedió hace años en cambridge, era un poco cuesta abajo y llovía, el camión paró en una rotonda y a mí no me dió tiempo... Imaginad la cara del camionero que oye un "plick", se asoma al espejo retrovisor y ve una cabeza que asoma, seguida de un brazo, un pie, y arrastrando una bicicleta, y una tipa diciendo que está bien, que no ha pasado nada).
En fin, la gente no es consciente de que una bici no tiene esa libertad de movimiento que te parece cuando paseas por el campo. Una bici no tiene frenos ABS (bueno, en ocasiones sí son Ahí Va eSe, si te pilla cuesta abajo y tiens la brillante idea de apretar la zapata delantera antes que la trasera...). Decía, una bici no tiene frenos ABS ni estabilizador del control de no sé qué leches que evita que pierdas el control del vehículo... y ya no te digo nada si encima llueve (cosa que aquí sucede un día sí y otro también), las líneas de la carretera, las flechas, todo son trampas mortales para ciclistas. Una simple ráfaga de aire (y aquí mola más porque sopla que da gusto) te puede tumbar, y te adelantan como si nada, rápido y cuando terminan de adelantarte tú pillas todo el rebufo torbellinesco, te agarras al manillar con todas tus fuerzas, cierras los ojos y que sea lo que tenga que ser, que si caigo por el puente de la autopista para abajo... pues el coche que te acaba de adelantar pensará que eres tonta, que vaya una forma de perder el equilibrio...
Exagero, entre la caretera que cruza por encima de la autovía y el precipitarse al vacío hay un bordillo, como metro y medio de acera y una valla.
-la paya-
Once meses
Once meses he tardado en descubrir que mis sospechas eran ciertas. Once meses sospechando que viajar en uno de estos autobuses de dos plantas es altamente peligroso. Y es que los conductores de autobús deben tener un seguro de vida especial o algo porque van como locos. Ni las atracciones de feria tienen tanto movimiento: acelerones, frenazos, todos los baches del mundo mundial, que no son pocos y algunos son auténticos socavones que, sumado a unas suspensiones terribles en unos autobuses de más de 15 años dan como resultado... heridos leves.
No he sido yo y no ha sido el autobús el que ha tenido el accidente pero hoy estaba yo sentada en la parte de arriba, en la primera fila, disfrutando de las ramas de árboles golpeando contra el cristal, cuando lo he oído. Ha sido más o menos así: "pom, pom, cata plum, plum, plum, bum, zas, zas, zas, pum". Automáticamente he vuelto la cabeza hacia atrás, como un resorte, a mirar el hueco de la escalerilla que comunica el piso de arriba y el de abajo. Caras de susto y dolor entre los que estaban mirando por el agujero, uno se ha levantado del asiento pensando en bajar a ayudar al herido y una voz masculina y avergonzada desde abajo decía: "estoy bien, estoy bien". Ni una risa, ni media sonrisa, ni medio comentario... miradas silenciosas y asustadas sabiendo que la próxima me puede pasar a mí.
-la paya-
No he sido yo y no ha sido el autobús el que ha tenido el accidente pero hoy estaba yo sentada en la parte de arriba, en la primera fila, disfrutando de las ramas de árboles golpeando contra el cristal, cuando lo he oído. Ha sido más o menos así: "pom, pom, cata plum, plum, plum, bum, zas, zas, zas, pum". Automáticamente he vuelto la cabeza hacia atrás, como un resorte, a mirar el hueco de la escalerilla que comunica el piso de arriba y el de abajo. Caras de susto y dolor entre los que estaban mirando por el agujero, uno se ha levantado del asiento pensando en bajar a ayudar al herido y una voz masculina y avergonzada desde abajo decía: "estoy bien, estoy bien". Ni una risa, ni media sonrisa, ni medio comentario... miradas silenciosas y asustadas sabiendo que la próxima me puede pasar a mí.
-la paya-
miércoles, 22 de octubre de 2008
Sobre la condición humana
Hoy he ido al curso de Diseños Patrones. Me he senatdo al lado de un falso ramadanero. Digo falso, porque porque hacía incursiones sospechosas al baño durante el Ramadan.
Precisamente estaba sentada al lado de este el día que la espada de Damocles cayó sobre mí.
Era el segundo día de curso y estaba más que perdida. El jueves anterior me habían confirmado la entrada al curso, y yo había celebrado la noticia con un fin de semana de descanso. Osea que no iba para nada preparada para la faena.
Así que estaba yo con mi encaje de de bolillos de bucles for y if cuando noté la profe detrás de mí. Me embutí en un vestidito de niña de 4 años como que me hubieran pillado con la cama mojada, aguanté como pude el trago. Así es como al día siguiente dicha profe me susurró al oído que tenía que hablar con el señor Rako.
El señor Rako se apellida Rakomalala y según mi curiosidad me ha dejado investigar es un apellido oriundo de Madagascar. El señor Rako es totalmente afable y lejos de herirme me explicó que aparentemente, no daba la talla. Luego empezó a hablar de otros cursos que estaban por empezar en los que estaría mejor adaptada.
Yo lo encajé como pude y pasé el trago sin agua. Creo que me preguntó qué pensaba del asunto, así que desde la sinceridad que me permitía la vergüenza del momento, le dije que la verdad es que los conceptos no me parecían muy difíciles y que la impresión de ver a alguien que no es francés escribir en su teclado puede llevar a equívocos.
El señor Rako pensó un poco y me dijo que esperaríamos hasta el próximo miércoles.
Debo, por un momento hacer un paréntesis y describiros de la forma más subjetiva que puedo, la señora profesora.
La señora en cuestión debe rondar una cincuentena. Es del tipo sexy-sexy hoy me siento sexy. Es decir, es Septiembre y llevo un vestidito sin medias porque me gusta el roce de mi piel. De vez en cuando tiene ataques de risa coquetona frente al comentario de algún alumnO. Vamos, que es una experta en Java en un medio predominantemente viril. Los mejores recuerdos que me vienen son de cuando se ponía a DICTAR en viva voz los ejercicios o las instrucciones mezclando francés con palabras inglesas dichas en francés. Creo que mis niveles de angustia en esos momentos tendía a infinito. Como pude pasé el exámen que nos propuso esta señora ese miércoles. Creo que sólo fue corregido mi test.
El resultado es que no me he movido.
Ahora viene la segunda parte de la historia.
Esta historia es de cómo la tentación de pensar que el que tienes en frente de tí es menos inteligente que tú, es más grande que la capacidad de ateción a la pregunta que te ha hecho.
Pues eso, ahora me paso las horas en el curso escuchando explicaciones de mis compañeros en plan condescendiente, porque claro, como me han puesto el capirote de boba-tonta, ya no salgo de ahí.
Cierto es que yo a la hora de preguntar nunca me he tenido reparos, pero tranquilos que se me están quitando las ganas a rehosias.
He tenido que soportar las direcciones que me iban dando mis compañeros en la conjugación imperativo en las que iban diciendo: "Abre el fichero", "selecciona esta palabra", y en las que yo calladita intentaba hacerlo tan rápido como me decían, porque a veces hartos de esperar acaparaban el teclado y el ratón porque evidentemente, yo no SÉ.
Así que estoy hasta la coronilla de mis compis. De sus manías de invadir mi espacio vital y de mangonear mis asuntos.
Menos mal que hay fines de semana con la paya y Merlín, dos personas a las que yo considero sobradamente inteligentes, y que disfrutan de mi compañía.
Precisamente estaba sentada al lado de este el día que la espada de Damocles cayó sobre mí.
Era el segundo día de curso y estaba más que perdida. El jueves anterior me habían confirmado la entrada al curso, y yo había celebrado la noticia con un fin de semana de descanso. Osea que no iba para nada preparada para la faena.
Así que estaba yo con mi encaje de de bolillos de bucles for y if cuando noté la profe detrás de mí. Me embutí en un vestidito de niña de 4 años como que me hubieran pillado con la cama mojada, aguanté como pude el trago. Así es como al día siguiente dicha profe me susurró al oído que tenía que hablar con el señor Rako.
El señor Rako se apellida Rakomalala y según mi curiosidad me ha dejado investigar es un apellido oriundo de Madagascar. El señor Rako es totalmente afable y lejos de herirme me explicó que aparentemente, no daba la talla. Luego empezó a hablar de otros cursos que estaban por empezar en los que estaría mejor adaptada.
Yo lo encajé como pude y pasé el trago sin agua. Creo que me preguntó qué pensaba del asunto, así que desde la sinceridad que me permitía la vergüenza del momento, le dije que la verdad es que los conceptos no me parecían muy difíciles y que la impresión de ver a alguien que no es francés escribir en su teclado puede llevar a equívocos.
El señor Rako pensó un poco y me dijo que esperaríamos hasta el próximo miércoles.
Debo, por un momento hacer un paréntesis y describiros de la forma más subjetiva que puedo, la señora profesora.
La señora en cuestión debe rondar una cincuentena. Es del tipo sexy-sexy hoy me siento sexy. Es decir, es Septiembre y llevo un vestidito sin medias porque me gusta el roce de mi piel. De vez en cuando tiene ataques de risa coquetona frente al comentario de algún alumnO. Vamos, que es una experta en Java en un medio predominantemente viril. Los mejores recuerdos que me vienen son de cuando se ponía a DICTAR en viva voz los ejercicios o las instrucciones mezclando francés con palabras inglesas dichas en francés. Creo que mis niveles de angustia en esos momentos tendía a infinito. Como pude pasé el exámen que nos propuso esta señora ese miércoles. Creo que sólo fue corregido mi test.
El resultado es que no me he movido.
Ahora viene la segunda parte de la historia.
Esta historia es de cómo la tentación de pensar que el que tienes en frente de tí es menos inteligente que tú, es más grande que la capacidad de ateción a la pregunta que te ha hecho.
Pues eso, ahora me paso las horas en el curso escuchando explicaciones de mis compañeros en plan condescendiente, porque claro, como me han puesto el capirote de boba-tonta, ya no salgo de ahí.
Cierto es que yo a la hora de preguntar nunca me he tenido reparos, pero tranquilos que se me están quitando las ganas a rehosias.
He tenido que soportar las direcciones que me iban dando mis compañeros en la conjugación imperativo en las que iban diciendo: "Abre el fichero", "selecciona esta palabra", y en las que yo calladita intentaba hacerlo tan rápido como me decían, porque a veces hartos de esperar acaparaban el teclado y el ratón porque evidentemente, yo no SÉ.
Así que estoy hasta la coronilla de mis compis. De sus manías de invadir mi espacio vital y de mangonear mis asuntos.
Menos mal que hay fines de semana con la paya y Merlín, dos personas a las que yo considero sobradamente inteligentes, y que disfrutan de mi compañía.
martes, 7 de octubre de 2008
¡Vaya día!
Primero incapaz de levantarme de la cama por pura pereza, luego las correspondientes prisas y carreras para llegar, una vez más, tarde a la oficina -lo que pasa es que aquí no le importa a nadie porque luego salgo más tarde y hago lo que tengo que hacer. Al menos hasta la fecha, nadie me ha reprochado nada-
Me han ido cayendo marroncillos hasta que ha llegado una señora solicitud de trabajo serio, pero yo estoy ya saturada de curro y se supone que tenemos un consultor así que igual hay que pedirle un presupuesto para que trabaje él en eso y yo dedique mi tiempo a otras cosas no menos importantes-.
Concentré todas mis ilusiones en la clase de dibujo. Cuando por fin llegó la hora de partir cogí mi bici, mi chaleco reflectante y ¡carretera! Cuando ya estaba casi llegando empezó a llover un poquito. Prevenida yo, llevaba conmigo en la mochila a mis hijos gemelos, los pantalones impermeables, pero como ya estaba casi llegando decidí no parar a protegerme.
Resultado: estaba mucho más lejos de lo que yo pensaba. Es más, me equivoqué de parque así que me perdí. Para cuando decidí dejar de pedalear porque ya sabía donde me encontraba -a tomar viento de donde yo quería, por supuesto- estaba calada desde la mitad del fémur hasta el dedo meñique del pie, pero había que ir a dibujar.
Cuando llegué al centro cívico en cuestión, esta vez sí, al que tenía que ir, el edificio donde se imparten las clases estaba cerrado. ¡Cerrado! Llegué 15 minutos más tarde de lo que debiera, pero... ¿era yo la única alumna? ¿qué pasaba? Entré en el otro edificio, derecha a la secretaría, donde me dijeron que no, que las clases son los lunes, no los martes.
- ya, pero el profe me llamó y me dijo...
Con la moral por los suelos (sigo convencida de que me dijo martes entre las seis y cinco y las seis y diez) emprendí la vuelta a casa, aquí las lluvias son intermitentes así que me cayó otro aguacero, pero ya no me importaba, una vez en casa me daría un baño de agua caliente.
Al llegar a mi baño, he descargado toda mi rabia contra una araña que paseaba por las baldosas, muy pegadita al rodapié, con el resultado que todos esperáis: zapatazo. Y a continuación he pasado 45 minutos con la cabeza sumergida en la bañera. En ese tiempo he tomado la determinación de no cocinar esta noche porque tal y como ha ido el día, fijo que me corto un dedo.
-la paya-
Me han ido cayendo marroncillos hasta que ha llegado una señora solicitud de trabajo serio, pero yo estoy ya saturada de curro y se supone que tenemos un consultor así que igual hay que pedirle un presupuesto para que trabaje él en eso y yo dedique mi tiempo a otras cosas no menos importantes-.
Concentré todas mis ilusiones en la clase de dibujo. Cuando por fin llegó la hora de partir cogí mi bici, mi chaleco reflectante y ¡carretera! Cuando ya estaba casi llegando empezó a llover un poquito. Prevenida yo, llevaba conmigo en la mochila a mis hijos gemelos, los pantalones impermeables, pero como ya estaba casi llegando decidí no parar a protegerme.
Resultado: estaba mucho más lejos de lo que yo pensaba. Es más, me equivoqué de parque así que me perdí. Para cuando decidí dejar de pedalear porque ya sabía donde me encontraba -a tomar viento de donde yo quería, por supuesto- estaba calada desde la mitad del fémur hasta el dedo meñique del pie, pero había que ir a dibujar.
Cuando llegué al centro cívico en cuestión, esta vez sí, al que tenía que ir, el edificio donde se imparten las clases estaba cerrado. ¡Cerrado! Llegué 15 minutos más tarde de lo que debiera, pero... ¿era yo la única alumna? ¿qué pasaba? Entré en el otro edificio, derecha a la secretaría, donde me dijeron que no, que las clases son los lunes, no los martes.
- ya, pero el profe me llamó y me dijo...
Con la moral por los suelos (sigo convencida de que me dijo martes entre las seis y cinco y las seis y diez) emprendí la vuelta a casa, aquí las lluvias son intermitentes así que me cayó otro aguacero, pero ya no me importaba, una vez en casa me daría un baño de agua caliente.
Al llegar a mi baño, he descargado toda mi rabia contra una araña que paseaba por las baldosas, muy pegadita al rodapié, con el resultado que todos esperáis: zapatazo. Y a continuación he pasado 45 minutos con la cabeza sumergida en la bañera. En ese tiempo he tomado la determinación de no cocinar esta noche porque tal y como ha ido el día, fijo que me corto un dedo.
-la paya-
viernes, 3 de octubre de 2008
El número mágico
No han sido números en lo que he estado pensando últimamente, pero este es el que me ha venido a la cabeza. Se puede considerar un número muy especial por muy diversas razones: es un número primo; es un número que hace que el resultado de cualquier otro número por éste o por otro que lo contenga sea par (y por contener me refiero a que sea múltiplo suyo, porque el 23 también "lo contiene" y no me vale).
Dejándonos de chorradas, dos es un límite. Concretamente un límite superior, una barrera. Dos es el número máximo de veces que permites que un error se repita. Dos es el número de veces que estás dispuesta a soportarlo. No sé muy bien cómo he llegado a esta conclusión, en ocasiones pienso que he vivido más de una vida y que me llegan recuerdos repentinos. Éste es uno de ellos.
Me refiero a un error "de otra persona". Vamos a ilustrarlo con un ejemplo: supongamos que tú deseas una relación de pareja "monógama" y descubres, de repente que tu pareja te engaña. Por supuesto esto te sienta como el culo y decides:
a) romper de raíz. Si ahí termina la cosa, bien. Ahora, puede ocurrir que la relación se retome, la otra parte de la extinta pareja pida disculpas, sean aceptadas y se vuelva a convertir en pareja. Y aquí es cuando llega el punto crítico: si la historia se repite y tu pareja te vuelve a engañar, llegamos al número mágico. Dos. Ha sucedido dos veces y este es el límite. Llegados a este punto la decisión de nuevo se difurca (también en dos opciones, qué curioso): se rompe para siempre jamás o se perdona para siempre jamás, independientemente del número de veces que se vuelva a repetir. Sí, a partir de este número ya no hay ningún otro límite, ya no sirve decir "si lo hace otra vez más, esto se acaba", porque no se acaba. A partir de este momento tu esperanza es más fuerte que tu determinación y siempre lo será.
b) discutirlo con tu pareja. Esto es repetirse: se discute, se perdona, si no vuelve a ocurrir, bien, si vuelve a ocurrir, estamos en el mismo punto. El fatídico número dos. ¿Cuántas veces más tiene que suceder para que nos demos cuenta, 4, 15, 79? No hay ningún otro número límite más que el dos...
Aplíquese a discreción bajo cualquier circunstancia.
-la paya-
Dejándonos de chorradas, dos es un límite. Concretamente un límite superior, una barrera. Dos es el número máximo de veces que permites que un error se repita. Dos es el número de veces que estás dispuesta a soportarlo. No sé muy bien cómo he llegado a esta conclusión, en ocasiones pienso que he vivido más de una vida y que me llegan recuerdos repentinos. Éste es uno de ellos.
Me refiero a un error "de otra persona". Vamos a ilustrarlo con un ejemplo: supongamos que tú deseas una relación de pareja "monógama" y descubres, de repente que tu pareja te engaña. Por supuesto esto te sienta como el culo y decides:
a) romper de raíz. Si ahí termina la cosa, bien. Ahora, puede ocurrir que la relación se retome, la otra parte de la extinta pareja pida disculpas, sean aceptadas y se vuelva a convertir en pareja. Y aquí es cuando llega el punto crítico: si la historia se repite y tu pareja te vuelve a engañar, llegamos al número mágico. Dos. Ha sucedido dos veces y este es el límite. Llegados a este punto la decisión de nuevo se difurca (también en dos opciones, qué curioso): se rompe para siempre jamás o se perdona para siempre jamás, independientemente del número de veces que se vuelva a repetir. Sí, a partir de este número ya no hay ningún otro límite, ya no sirve decir "si lo hace otra vez más, esto se acaba", porque no se acaba. A partir de este momento tu esperanza es más fuerte que tu determinación y siempre lo será.
b) discutirlo con tu pareja. Esto es repetirse: se discute, se perdona, si no vuelve a ocurrir, bien, si vuelve a ocurrir, estamos en el mismo punto. El fatídico número dos. ¿Cuántas veces más tiene que suceder para que nos demos cuenta, 4, 15, 79? No hay ningún otro número límite más que el dos...
Aplíquese a discreción bajo cualquier circunstancia.
-la paya-
miércoles, 1 de octubre de 2008
Me importa un bledo
O un pimiento, como el que ayer se comió una chica en el autobús, todo crudo... Pues eso, que me importa un bledo que diluvie que yo soy feliz. ¡Culmen de noticias noticiosas! Amparo me ha dado dos noticiones (que viene a verme con Merlín y otra cosa que sé que la ha hecho sentirse muy bien y a mí más) y ya puedo ver a William III, procedente de las Tierras Medias, sin tener que pedir audiencia papal con meses de antelación :) Además tengo tres plantitas que lo han pasado un poco mal porque vinieron de muy lejos, pero han progresado adecuadamente y una de ellas va a tener que ser transplantada a un tiesto más grande.
Total, que me importa un bledo la lluvia, que yo sigo viviendo más allá de las nubes.
-la paya-
Total, que me importa un bledo la lluvia, que yo sigo viviendo más allá de las nubes.
-la paya-
Nunca sin mis hijos
A Dios pongo por testigo que nunca, nuca, volveré a pasar humedades. A partir del día de hoy y por aquello de que por estas latitudes ya es otoño en toda regla y no sólo en El Corte Inglés, voy a llegar siempre (que me acuerde, claro) mis pantalones impermeables (mis hijos, y además gemelos) conmigo. Como os podéis imaginar me he hartado de agua de camino a casa. ¡Madre del amor hermoso! ¡qué aguacero!
-la paya-
Que también sabe escribir entradas cortas (y con mucho sentimiento) en este nuestro querido blog.
-la paya-
Que también sabe escribir entradas cortas (y con mucho sentimiento) en este nuestro querido blog.
martes, 30 de septiembre de 2008
Lo que da de sí un día
Mucho, porque un día en la vida de una amparo no tiene longitud definida, pueden ser eternos o muy cortos. el día de hoy no sé cuánto está durando pero la noche ha sido muy breve y en ese corto espacio de tiempo me ha crecido un grano estilo cuerno en el frontal izquierdo. De los que rozas al ponerte la sudadera y duelen... el día en la oficina ha sido extremadamente largo y aburrido. Para colmo no podía concentrarme en nada y cada media hora tenía que levantarme a hacer algo porque no podía parar en la silla...
el día laboral ha terminado y he decidido coger el bus para ir al centro a darme una vuelta y según me subí al bus empezó a diluviar. Mientras llegaba me he puesto a pensar en el casero, que tenía que venir a hacer no sé qué a casa y que no hacía falta que estuviera yo en casa, que él tenía llaves y tal y pascual (me dijo). Hace ya muchos meses cambiaron la cerradura del portal y dejaron dos copias en el buzón de cada inquilino, si yo tengo mis dos copias... no sé cómo se las habrá apañado. En esto me hace cosquillas el móvil, y me cruza el pensamiento de tener que bajarme del autobús porque aún no estoy lejos y el casero está esperando en la puerta sin poder entrar... pero no, no era el casero, era el hombre del bigote artístico... ¡mi profe de dibujo! y digo mi profe porque eso es lo que es, a partir del próximo martes :)
y eso, que he encontrado, por fin el equivalente al betadine de toda la vida, así que ya puedo cortarme todos los dedos que me quedan sanos (que empiezan a escasear), que los puedo tintar de amarillo para que no se infecten.
-la paya-
el día laboral ha terminado y he decidido coger el bus para ir al centro a darme una vuelta y según me subí al bus empezó a diluviar. Mientras llegaba me he puesto a pensar en el casero, que tenía que venir a hacer no sé qué a casa y que no hacía falta que estuviera yo en casa, que él tenía llaves y tal y pascual (me dijo). Hace ya muchos meses cambiaron la cerradura del portal y dejaron dos copias en el buzón de cada inquilino, si yo tengo mis dos copias... no sé cómo se las habrá apañado. En esto me hace cosquillas el móvil, y me cruza el pensamiento de tener que bajarme del autobús porque aún no estoy lejos y el casero está esperando en la puerta sin poder entrar... pero no, no era el casero, era el hombre del bigote artístico... ¡mi profe de dibujo! y digo mi profe porque eso es lo que es, a partir del próximo martes :)
y eso, que he encontrado, por fin el equivalente al betadine de toda la vida, así que ya puedo cortarme todos los dedos que me quedan sanos (que empiezan a escasear), que los puedo tintar de amarillo para que no se infecten.
-la paya-
martes, 23 de septiembre de 2008
Llegar y besar el santo
Esto ha sido más o menos la tónica de mi vida, una potra de espanto. Llego a un sitio y todo es genial. Tras terminar COU (porque yo soy de la era antigua) sin mayor percance que suspender dos asignaturas para septiembre y tener que hacer la selectividad en septiembre entré en la carrera. Tardé diez años en terminar pero no me arrepiento de ello. Podía haber estudiado más pero no lo hice y mientras tanto conocí a un puñado de gente que me importa de verdad.
Después llegó la aterradora hora de buscar trabajo... eché una beca de esas que nunca le dan a nadie, en las que no hace falta tener nota media pero no sé si amigos o qué... a mí me contestaron a los 15 días o así, diciéndome que si aceptaba tenía que estar en el Reino Unido la siguiente semana. No sé qué datos se cruzaron en qué base de datos o cómo narices ocurrió aquello, pero yo hice la maleta y me fui.
Aparecí en una empresa que resultó ser un único individuo y que trabajaba en el sótano de su casa. El individuo tenía pendientes y tatuajes, pero era un tío genial. Yo aprendí muchas cosas en lo "profesional" y en lo personal y después cometí el error de volver a España. Pero a la gente con la suerte que yo tengo, los errores se dan la vuelta como las tortillas y, aunque laboralmente hablando perdí un año y medio de mi vida, personalmente hablando encontré muy buena gente en el camino.
Pero había que colgarse de nuevo las pocas posesiones al hombro y echar mi patera personal a la deriva... Encalló de nuevo en la isla atlántica esta, que algunos llaman Gran Bretaña y hasta ahora no me puedo quejar, ya leeis las aventuras. Pero siempre queda la duda y creo que tengo personalidad culpable. Culpable por tener esta suerte, que no me la merezco. Al menos no más que otras personas... ¿qué decide quién nace con estrella y quién estrellado?
-la paya-
Después llegó la aterradora hora de buscar trabajo... eché una beca de esas que nunca le dan a nadie, en las que no hace falta tener nota media pero no sé si amigos o qué... a mí me contestaron a los 15 días o así, diciéndome que si aceptaba tenía que estar en el Reino Unido la siguiente semana. No sé qué datos se cruzaron en qué base de datos o cómo narices ocurrió aquello, pero yo hice la maleta y me fui.
Aparecí en una empresa que resultó ser un único individuo y que trabajaba en el sótano de su casa. El individuo tenía pendientes y tatuajes, pero era un tío genial. Yo aprendí muchas cosas en lo "profesional" y en lo personal y después cometí el error de volver a España. Pero a la gente con la suerte que yo tengo, los errores se dan la vuelta como las tortillas y, aunque laboralmente hablando perdí un año y medio de mi vida, personalmente hablando encontré muy buena gente en el camino.
Pero había que colgarse de nuevo las pocas posesiones al hombro y echar mi patera personal a la deriva... Encalló de nuevo en la isla atlántica esta, que algunos llaman Gran Bretaña y hasta ahora no me puedo quejar, ya leeis las aventuras. Pero siempre queda la duda y creo que tengo personalidad culpable. Culpable por tener esta suerte, que no me la merezco. Al menos no más que otras personas... ¿qué decide quién nace con estrella y quién estrellado?
-la paya-
lunes, 22 de septiembre de 2008
De boda
Pues haciendo encaje de bolillos con vuelos transoceánicos (ya escribiré los detalles, que la cosa va con calma y es bien larga), he acabado pasando el fin de semana en España, cerca de la capital, para asistir al enlace matrimonial de un par de amiguetes.
Asistí a una misa que casi no parecía misa, en el que el cura estaba casi por temas de protocolo, pero vamos, que no lo hubiera echado de menos pese a haber sido una boda por el rito católico. Se hablaba de los novios (ahora ya marido y mujer), subía y bajaba gente a hablar de los novios, a darles ánimos (esto nunca lo he entendido bien, es como decirles: "la habéis cagado bien así que mucho ánimo para lo que queda"), las ofrendas fueron bastones de montaña, no hubo anillos, ni largas colas para comulgar (creo que esto al cura no le gustó mucho), la música no era de orquesta sinfónica sino más bien rollo bandas sonoras, los votos no fueron los sempiternos "¿quieres a Fulanita? ¿y tú a Menganito?", Fulanita iba de un verde grisáceo super bonito y Menganito llevaba un traje de novio con un chaleco que era azul celeste por delante y blanco por detrás (esto me dejó marcada porque, aunque siempre he visto chalecos no había caído en que la parte delantera y la trasera son de distinta tela y color, por leve que sea la diferencia). La comida estuvo pensada hasta el mínimo detalle, sin piña para la niña, con las mesas bautizadas con nombres de montañas a las que los nuestros enamorados habían subido. El mero estaba espectacular y el pato hubo que hacer grandes esfuerzos para terminarlo porque, a pesar de que setábamos ya bien llenos, estaba mejor aún que el mero.
Después hubo Vals, música, bebidas y baile para todos. Yo, que soy una persona muy sensible, como sé lo que se gastan los novios en organizar una cosa de estas, hice lo que pude para amortizar su inversión y me tomé alguna que otra copa ;-) y eso, derroche de buen humor. Ni que decir tiene que algunos alargamos la fiesta un poco más, por determinado pueblo de la provincia de Toledo.
-la paya-
Asistí a una misa que casi no parecía misa, en el que el cura estaba casi por temas de protocolo, pero vamos, que no lo hubiera echado de menos pese a haber sido una boda por el rito católico. Se hablaba de los novios (ahora ya marido y mujer), subía y bajaba gente a hablar de los novios, a darles ánimos (esto nunca lo he entendido bien, es como decirles: "la habéis cagado bien así que mucho ánimo para lo que queda"), las ofrendas fueron bastones de montaña, no hubo anillos, ni largas colas para comulgar (creo que esto al cura no le gustó mucho), la música no era de orquesta sinfónica sino más bien rollo bandas sonoras, los votos no fueron los sempiternos "¿quieres a Fulanita? ¿y tú a Menganito?", Fulanita iba de un verde grisáceo super bonito y Menganito llevaba un traje de novio con un chaleco que era azul celeste por delante y blanco por detrás (esto me dejó marcada porque, aunque siempre he visto chalecos no había caído en que la parte delantera y la trasera son de distinta tela y color, por leve que sea la diferencia). La comida estuvo pensada hasta el mínimo detalle, sin piña para la niña, con las mesas bautizadas con nombres de montañas a las que los nuestros enamorados habían subido. El mero estaba espectacular y el pato hubo que hacer grandes esfuerzos para terminarlo porque, a pesar de que setábamos ya bien llenos, estaba mejor aún que el mero.
Después hubo Vals, música, bebidas y baile para todos. Yo, que soy una persona muy sensible, como sé lo que se gastan los novios en organizar una cosa de estas, hice lo que pude para amortizar su inversión y me tomé alguna que otra copa ;-) y eso, derroche de buen humor. Ni que decir tiene que algunos alargamos la fiesta un poco más, por determinado pueblo de la provincia de Toledo.
-la paya-
Dibujo en vivo
Se me ocurrió apuntarme a un curso por aquello de que ahora que los días son mas cortos y las noches más largas, pues que habrá que mantenerse ocupado y poder además conocer gente. Encontré un curso de dibujo en vivo cerca del centro, todos los lunes, de 18:30 a 21.00 y me apunté. Siempre he querido aprender a dibujar así que esta era mi gran oportunidad: centros de educación para adultos.
El problema es que llamé por teléfono y tenía que hacer una entrevista con el profesor la semana que estaba en los estates. La señora del teléfono fue muy maja y me dijo que no pasaba nada, que me apuntaba y que me presentase el lunes 22 de septiembre en el lugar del curso.
Allá me he ido hoy, derecha en mi bici desde la oficina. Me costó un rato encontrar el edificio y eso que era bastante grande. Luego estuve deambulando de clase en clase porque la secretaría estaba cerrada y ví que tenían los horarios en la puerta. Después una persona se apiadó de mí y me dijo que era una puertecica en el chaperón de al lado, ví entrar a una chica joven y me emocioné. Entré por la puerta y me recibió el profesor, le conté la historia y me dijo que no, que nadie le había dicho nada y que el curso estaba ya lleno...
Tal cara de pena debí de poner que me dijo que esperase, que a veces la gente se apuntaba y luego no venía. Yo le dije que no sabía nada de dibujo y dijo que no pasaba nada (me imagino que se lo dice mucha gente que dibuja bien así que no se lo creyó). Después me hizo un hueco porque faltaban dos personas y me dijo que me quedaba, que no pagase y que, a medida que avanzaba el curso la gente abandonaba así que si luego había alguna vacante me avisaba.
A medio camino entre la tristeza y el premio de consolación por haber pedaleado media hora a contra viento, entré en la sala donde había caballetes, todo "sucio" con restos de pintura, papel, lápices, etc. La gente empezó a montar los caballetes y a pegar el papel guarro de ese, tamaño A3 con cinta de carrocero en las tablas (no sé cómo se llaman). Todo como muy profesional así que me asusté un poco, pero ahí seguía, decidida a ocupar cualquier puesto vacante.
Por fin me dijo que podía ocupar un banco profesional, me explicó cómo funcionaba y dónde tenía las cosas y que hoy teníamos una modelo, que era la chica que estaba en frente, que entró en una sala y salió con un batín de raso. Bien, dibujo en vivo, esto es lo que significa. Así que nada, cogí un lápiz, la modelo se quitó el batín y todos a pintar. Yo la estuve mirando un rato porque no sabía muy bien por donde empezar... lo intenté con una pierna, luego la otra para ir subiendo: un horror. El profe nos había dicho que lo hiciésemos grande y yo empecé así pero luego reutilicé el papel para empezar de nuevo en una esquina (no había gomas).
El profe se iba pasando por los puestos, en ocasiones dando consejos. Cuando llegó al mío entendió que cuando le dije que yo no había dibujado nunca no quería decir "nunca en vivo" sino que nunca había dibujado, ni siquiera jarrones ni bodegones ni nada de nada. Así que se agachó, cogió un lápiz y me explicó: "lo haces con demasiado detalle, coge sólo las formas para empezar, como si fueran figuras geométricas". El tío hizo cuatro líneas para esbozar el cuerpo, un redondel en la cabezota y listo. ¡15 segundos! así que animé y copié la mitad de su boceto, combinado con lo que a mí me parecía que veía en la modelo.
A los diez minutos la modelo cambió de posición y hubo que empezar otro papel. Pero yo ya tenía la idea, enlacé cuatro garabatos que no parecían nada en absoluto y los fui redondeando, salieron unos hombros deformes, pero uno de los brazos tenía forma de brazo. Luego parece que había que dibujar lo más rápido posible y a mí me era imposible, aunque no dejé de intentarlo.
Después del descanso las cosas fueron un poco más pausadas y ya me daba tiempo a hacer cosas. Otra vez vino el profe a explicarme "puntos clave" en los que fijarme para "cerrar el dibujo" y, el último dibujo, que además nos dió tiempo extra fue mi gran obra de arte. La peor de la clase sin duda alguna pero para mí ha sido la maja desnuda de Goya, ¡y rayando para hacer sombras y todo!
¡Ójala alguno de los alumnos no esté interesado! Porque ¡yo quiero más!
-la paya, con alma de artista-
El problema es que llamé por teléfono y tenía que hacer una entrevista con el profesor la semana que estaba en los estates. La señora del teléfono fue muy maja y me dijo que no pasaba nada, que me apuntaba y que me presentase el lunes 22 de septiembre en el lugar del curso.
Allá me he ido hoy, derecha en mi bici desde la oficina. Me costó un rato encontrar el edificio y eso que era bastante grande. Luego estuve deambulando de clase en clase porque la secretaría estaba cerrada y ví que tenían los horarios en la puerta. Después una persona se apiadó de mí y me dijo que era una puertecica en el chaperón de al lado, ví entrar a una chica joven y me emocioné. Entré por la puerta y me recibió el profesor, le conté la historia y me dijo que no, que nadie le había dicho nada y que el curso estaba ya lleno...
Tal cara de pena debí de poner que me dijo que esperase, que a veces la gente se apuntaba y luego no venía. Yo le dije que no sabía nada de dibujo y dijo que no pasaba nada (me imagino que se lo dice mucha gente que dibuja bien así que no se lo creyó). Después me hizo un hueco porque faltaban dos personas y me dijo que me quedaba, que no pagase y que, a medida que avanzaba el curso la gente abandonaba así que si luego había alguna vacante me avisaba.
A medio camino entre la tristeza y el premio de consolación por haber pedaleado media hora a contra viento, entré en la sala donde había caballetes, todo "sucio" con restos de pintura, papel, lápices, etc. La gente empezó a montar los caballetes y a pegar el papel guarro de ese, tamaño A3 con cinta de carrocero en las tablas (no sé cómo se llaman). Todo como muy profesional así que me asusté un poco, pero ahí seguía, decidida a ocupar cualquier puesto vacante.
Por fin me dijo que podía ocupar un banco profesional, me explicó cómo funcionaba y dónde tenía las cosas y que hoy teníamos una modelo, que era la chica que estaba en frente, que entró en una sala y salió con un batín de raso. Bien, dibujo en vivo, esto es lo que significa. Así que nada, cogí un lápiz, la modelo se quitó el batín y todos a pintar. Yo la estuve mirando un rato porque no sabía muy bien por donde empezar... lo intenté con una pierna, luego la otra para ir subiendo: un horror. El profe nos había dicho que lo hiciésemos grande y yo empecé así pero luego reutilicé el papel para empezar de nuevo en una esquina (no había gomas).
El profe se iba pasando por los puestos, en ocasiones dando consejos. Cuando llegó al mío entendió que cuando le dije que yo no había dibujado nunca no quería decir "nunca en vivo" sino que nunca había dibujado, ni siquiera jarrones ni bodegones ni nada de nada. Así que se agachó, cogió un lápiz y me explicó: "lo haces con demasiado detalle, coge sólo las formas para empezar, como si fueran figuras geométricas". El tío hizo cuatro líneas para esbozar el cuerpo, un redondel en la cabezota y listo. ¡15 segundos! así que animé y copié la mitad de su boceto, combinado con lo que a mí me parecía que veía en la modelo.
A los diez minutos la modelo cambió de posición y hubo que empezar otro papel. Pero yo ya tenía la idea, enlacé cuatro garabatos que no parecían nada en absoluto y los fui redondeando, salieron unos hombros deformes, pero uno de los brazos tenía forma de brazo. Luego parece que había que dibujar lo más rápido posible y a mí me era imposible, aunque no dejé de intentarlo.
Después del descanso las cosas fueron un poco más pausadas y ya me daba tiempo a hacer cosas. Otra vez vino el profe a explicarme "puntos clave" en los que fijarme para "cerrar el dibujo" y, el último dibujo, que además nos dió tiempo extra fue mi gran obra de arte. La peor de la clase sin duda alguna pero para mí ha sido la maja desnuda de Goya, ¡y rayando para hacer sombras y todo!
¡Ójala alguno de los alumnos no esté interesado! Porque ¡yo quiero más!
-la paya, con alma de artista-
sábado, 20 de septiembre de 2008
Los Clochards de Paris
clochard
m, f
vagabundo(a)
El vagabundo Parisino no se mueve de Paris, y normalmente tiene un territorio. Es una persona sucia digna, que te intimida con su mirada.
El dia del juicio seguro que esta ahi el clochard de Montmartre diciendo tu a la derecha, tu a la izquierda. Nadie tiene el ojo mas fino para ver andares y de que pie cojeamos.
Esa gente no tiene drogodependencias, salvo quizas una aficion desmedida al alcohol para combatir el frio.
Son gente increiblemente amable, de una gentileza noble, aprendida en las aulas de una escuela con bandera francesa. Los "Medicos Sin Frontera" les dan una Quechua para que duerman en su propia tienda. Normalmente usan las salidas de aire del metro (esas de Marilyn) para plantarlas encima, asi asegurarse una estufa en invierno.
Bueno, pues estos senores, me causan un gran respeto. Ninguno pide dinero. Simplemente te observan pasar, lo que te gusta hacer a ti en las terrazas. Te das cuenta que ellos han tenido una vida como la tuya, que han renunciado a todo y se han montado sus islas desiertas donde nadie puede llegar y se han incomunicado con el mundo que les ha defraudado.
Me permito pensar en ellos como una elite del ser humano, como los cartujos de antano que se recluian en monasterios. Ellos son mas valientes o mas curiosos y esperan comprender el ser humano a base de observarlo.
Igual estoy idealizando y resulta que a base de infortunios uno puede llegar a encontrarse en esa siuacion...pero algo me dice que no.
Os invito a ser obsevados.
-Amparito-
m, f
vagabundo(a)
El vagabundo Parisino no se mueve de Paris, y normalmente tiene un territorio. Es una persona sucia digna, que te intimida con su mirada.
El dia del juicio seguro que esta ahi el clochard de Montmartre diciendo tu a la derecha, tu a la izquierda. Nadie tiene el ojo mas fino para ver andares y de que pie cojeamos.
Esa gente no tiene drogodependencias, salvo quizas una aficion desmedida al alcohol para combatir el frio.
Son gente increiblemente amable, de una gentileza noble, aprendida en las aulas de una escuela con bandera francesa. Los "Medicos Sin Frontera" les dan una Quechua para que duerman en su propia tienda. Normalmente usan las salidas de aire del metro (esas de Marilyn) para plantarlas encima, asi asegurarse una estufa en invierno.
Bueno, pues estos senores, me causan un gran respeto. Ninguno pide dinero. Simplemente te observan pasar, lo que te gusta hacer a ti en las terrazas. Te das cuenta que ellos han tenido una vida como la tuya, que han renunciado a todo y se han montado sus islas desiertas donde nadie puede llegar y se han incomunicado con el mundo que les ha defraudado.
Me permito pensar en ellos como una elite del ser humano, como los cartujos de antano que se recluian en monasterios. Ellos son mas valientes o mas curiosos y esperan comprender el ser humano a base de observarlo.
Igual estoy idealizando y resulta que a base de infortunios uno puede llegar a encontrarse en esa siuacion...pero algo me dice que no.
Os invito a ser obsevados.
-Amparito-
lunes, 15 de septiembre de 2008
Reflexion (sin acento, que es inglés)
Los pocos ingleses con los que he podido compartir mis pocas inquietudes por visitar el continente americano coinciden en que como "nación" los Estados Unidos son un poco raros pero que la gente es estupenda y todos han pasado grandes momentos en Estados Unidos. Yo llevo en la esquina superior derecha del doblemente mencionado país poco más de 24 horas y puedo decir que ya tengo una posición clara: a los ingleses les gustan los americanos porque hablan y transmiten sentimientos reales. Normal, porque en inglaterra (al menos en el norte) la gente espera en la parada de autobús con los cascos puestos, por no saludar a otra gente. Y digo esto porque aquí (Boston) he visto varias paradas de autobús bastante animadas y desde luego no he visto a nadie caminar compartiendo uno de los cascos con el amigo que camina al lado, con un casco en una oreja y la otra despejada...
¿y no se darán cuenta que el problema de los ingleses es precisamente ese tipo de relaciones digamos... antisépticas? prohibido tocar, hablar en serio, mostrar quién eres (y mucho ojo con mostrar que tienes una etiqueta de esas que dice amparo), etc. (acentuar las cosas que pasan...). Porque eso es lo que hace que seas una persona ridícula o que no lo seas así que, sobre todo, mantener las distancias y que no se sepa nada, no vaya a ser...
-la paya-
¿y no se darán cuenta que el problema de los ingleses es precisamente ese tipo de relaciones digamos... antisépticas? prohibido tocar, hablar en serio, mostrar quién eres (y mucho ojo con mostrar que tienes una etiqueta de esas que dice amparo), etc. (acentuar las cosas que pasan...). Porque eso es lo que hace que seas una persona ridícula o que no lo seas así que, sobre todo, mantener las distancias y que no se sepa nada, no vaya a ser...
-la paya-
miércoles, 10 de septiembre de 2008
Revolución del ordenamiento libre de las identidades
Últimamente vengo pensando en la libertad del ser humano. Al principio estaba pensando en la "libertad de la mujer" pero luego descubrí que era una trampa.
Os lo explico. La libertad es poder decidir en cada momento, si buscas la libertad de las mujeres, no haces que poner en primer lugar tu identidad como mujer.
La identidad es algo que uno se forja a base de caminos, rutas y atajos tomados en la vida. Todas nuestras experiencias conforman una identidad que los medios se encargan de amoldar a perfiles para vendernos una moto y muchas más cosas.
Yo en mi identidad tengo una faceta científica, otra hija, otra bohemia, otra agnóstica, y así hasta que llegamos a mujer.
La gran revolución está por llegar, en la que cada uno pondrá un orden en todas estas identidades de forma que no tendremos que ir en tacones para encontrar nuestro lugar en el mundo, ni habrá fanáticos religiosos doblegando a millones de personas a sus órdenes.
El orden de estas identidades avanza con la vida, con tus experiencias y una reflexión de lo que te ocurre. Por eso voy a bautizarlo con el nombre de "Revolución del ordenamiento libre de las identidades".
Este es mi mensaje para hoy Amparitos.¡Sed libres!
-Amparito-
Os lo explico. La libertad es poder decidir en cada momento, si buscas la libertad de las mujeres, no haces que poner en primer lugar tu identidad como mujer.
La identidad es algo que uno se forja a base de caminos, rutas y atajos tomados en la vida. Todas nuestras experiencias conforman una identidad que los medios se encargan de amoldar a perfiles para vendernos una moto y muchas más cosas.
Yo en mi identidad tengo una faceta científica, otra hija, otra bohemia, otra agnóstica, y así hasta que llegamos a mujer.
La gran revolución está por llegar, en la que cada uno pondrá un orden en todas estas identidades de forma que no tendremos que ir en tacones para encontrar nuestro lugar en el mundo, ni habrá fanáticos religiosos doblegando a millones de personas a sus órdenes.
El orden de estas identidades avanza con la vida, con tus experiencias y una reflexión de lo que te ocurre. Por eso voy a bautizarlo con el nombre de "Revolución del ordenamiento libre de las identidades".
Este es mi mensaje para hoy Amparitos.¡Sed libres!
-Amparito-
lunes, 1 de septiembre de 2008
Bill
Ese es su nombre, trabaja en la oficina y es una especie de portero que guarda un poco el edificio. Llega a las 6 de la mañana y lo abre, limpia un poco, da los buenos días a todo el que llega antes de las 8 y, a continuación se va a casa, hasta las 4 de la tarde, hora a la que vuelve a trabajar, hasta las 7, para cerrar el edificio.
Bill sabe todos y cada uno de nuestros nombres, si la bicicleta con la rueda deshinchada es la tuya, que el coche que está erróneamente aparcado en nuestros espacios es de una visita de la oficina de arriba o el gran jefazo de la de enfrente, que siempre lo hace a mala leche porque así su coche está más cerca de la puerta. Bill sabe la gente que queda en la oficina cuando tú sales, dónde vivimos, conoce, por referencias a nuestras familias, siempre habla contigo, te pregunta cosas, te cuenta cosas.
Bill tiene un uniforme negro, pantalón negro con diversos bolsillos en los laterales, polo negro con el logotipo rojo de la empresa, forro polar negro, botas negras cinturón negro, Bill recoge la basura, pasa todos los miércoles por todas las oficinas para decir que va a hacer saltar la alarma de incendios, que hay que probarla una vez a la semana, etc.
Hoy, al salir de la oficina, Bill estaba vestido de negro, pero de otra forma, con un elegante traje negro y una corbata roja. He ido a saludarle, ¡cómo no! y me ha dicho que esta semana está haciendo además una sustitución para la misma empresa, pero de recepcionista en otro edificio, que se está haciendo rico, te dice, ganando más dinero. Que igual tiene que hacerlo otra vez el mes que viene, pero tres semanas en vez de una.
Bill está contento y yo un poco triste. Esta semana va a trabajar 11 horas diarias: de 6 a 8, de 10 a 12 y de 13 a 19, con media hora para cambiar de edificio entre las 15.30 y las 16. Pensaréis que no es para tanto. Bill pasa la mayor parte del tiempo hablando con la gente, pero nunca descuida su trabajo, nunca encontrarás una mota de polvo, nunca una mala palabra, siempre una sonrisa amable. A Bill le gusta estar con gente porque vive solo, con su perro como única compañía, y la gente en los pasillos... Bill adora tener que venir a la oficina cuando hay un electricista o un pintor, no porque tenga que aspirar la moqueta, sino porque sabe que siempre tardan, y le pagan horas extras.
Bill está contento cuando hace horas extras, cuando tiene que trabajar más, y yo un poco triste... porque el día once de diciembre Bill cumple setenta y tres años.
-la paya-
Bill sabe todos y cada uno de nuestros nombres, si la bicicleta con la rueda deshinchada es la tuya, que el coche que está erróneamente aparcado en nuestros espacios es de una visita de la oficina de arriba o el gran jefazo de la de enfrente, que siempre lo hace a mala leche porque así su coche está más cerca de la puerta. Bill sabe la gente que queda en la oficina cuando tú sales, dónde vivimos, conoce, por referencias a nuestras familias, siempre habla contigo, te pregunta cosas, te cuenta cosas.
Bill tiene un uniforme negro, pantalón negro con diversos bolsillos en los laterales, polo negro con el logotipo rojo de la empresa, forro polar negro, botas negras cinturón negro, Bill recoge la basura, pasa todos los miércoles por todas las oficinas para decir que va a hacer saltar la alarma de incendios, que hay que probarla una vez a la semana, etc.
Hoy, al salir de la oficina, Bill estaba vestido de negro, pero de otra forma, con un elegante traje negro y una corbata roja. He ido a saludarle, ¡cómo no! y me ha dicho que esta semana está haciendo además una sustitución para la misma empresa, pero de recepcionista en otro edificio, que se está haciendo rico, te dice, ganando más dinero. Que igual tiene que hacerlo otra vez el mes que viene, pero tres semanas en vez de una.
Bill está contento y yo un poco triste. Esta semana va a trabajar 11 horas diarias: de 6 a 8, de 10 a 12 y de 13 a 19, con media hora para cambiar de edificio entre las 15.30 y las 16. Pensaréis que no es para tanto. Bill pasa la mayor parte del tiempo hablando con la gente, pero nunca descuida su trabajo, nunca encontrarás una mota de polvo, nunca una mala palabra, siempre una sonrisa amable. A Bill le gusta estar con gente porque vive solo, con su perro como única compañía, y la gente en los pasillos... Bill adora tener que venir a la oficina cuando hay un electricista o un pintor, no porque tenga que aspirar la moqueta, sino porque sabe que siempre tardan, y le pagan horas extras.
Bill está contento cuando hace horas extras, cuando tiene que trabajar más, y yo un poco triste... porque el día once de diciembre Bill cumple setenta y tres años.
-la paya-
Yo NO soy británica
Hace unos días alguien me preguntó en la oficina si me sentía orgullosa de la actuación del equipo olímpico de este, el país en el que paso mis días... La pregunta era seria, luego surgieron las bromas, primero porque pregunté si el simple hecho de posar los pies en Inglaterra, te hace ser Británico automáticamente, la respuesta fue "por supuesto que sí". El irlandés estaba también presente y se dirigió a mí para decir a viva voz: "es por eso que yo vine en barco"...
Pues no, yo no soy Británica, ni Inglesa, ni ganas que tengo. Y este hecho me permite darme libertades como: quejarme abiertamente en público sin pasar ningún tipo de vergüenza. Hoy he ido a una piscina, me dejé llevar por el holandés ha un lugar que él conocía, pequeño, en un edificio lindo... me dieron una fotocopia de los horarios porque tienen un montón de cursos de natación y actividades acuáticas diversas así que la piscina sólo está disponible durante algunas horas. Como a mí me apetecía mucho nadar, pues decidí ir a otro sitio que hay más o menos cerca de mi casa.
La primera impresión ya era para echar a correr (al menos yo, que en mi vida he pisado un gimnasio y me dan cierto repelús...). Éste no era sólo un gimnasio inmenso con gente entrando y saliendo continuamente, sino que tenía una recepción con gente uniformada, unos tornos, todo con un acabado perfecto, el parqué recién pulido, con una música horrible... deberían advertirlo en la puerta: sólo para pijos...
No importa, que me den información no me va a hacer daño... todo sea por un chapuzón. Me acerqué pues a la recepción y tras una espera relativamente normal una señorita tomó mi nombre y me pidió que tomara asiento, que vendría alguien a contarme como funcionaba todo. Cuando recogieron al tipo que estaba delante de mí, lo ví aún más claro: este no es el tipo de sitio al que me gustaría ir de vez en cuando. No sé si fue mutuo, pero a ellos tampoco les gustaba yo (sólo porque esta mañana me he levantado dormida y he llegado a ponerme unas zapatillas beige, con un pantalón marrón, una camiseta gris, un jersey de pico verde pistacho un poco fosforito y un abrigo de un azul claro muy difícil de definir), el caso es que nadie vino a recogerme. No sé exactamente qué hubiera hecho un inglés (estoy rezando porque no sea lo que hice yo...).
Se me subió toda la mala leche que tenía y empecé a mirar mal a todo el que tenía la camisa roja con el emblema del gimnasio. Efectivamente, no iba a venir nadie a por mí así que esperé a que en la recepción hubiera tres personas libres sin hacer nada, incluida la que me atendió... me levanté del sillón, me acerqué de nuevo al mostrador y con cara de pocos amigos y toda la poca amabilidad que pude (no es bueno no dominar el idioma en estas situaciones, porque da mucho menos juego) y le pregunté si había alguna santa forma en aquel sitio de conseguir información. Entonces la chica me reconoció (no sé si a mí o a mí jersey) y llamó por teléfono a otra persona, que apareció en los siguientes 20 segundos (vamos que estaban ocupadísimos jugando a las cartas en alguna sala de brillante parqué)...
-la paya-
Pues no, yo no soy Británica, ni Inglesa, ni ganas que tengo. Y este hecho me permite darme libertades como: quejarme abiertamente en público sin pasar ningún tipo de vergüenza. Hoy he ido a una piscina, me dejé llevar por el holandés ha un lugar que él conocía, pequeño, en un edificio lindo... me dieron una fotocopia de los horarios porque tienen un montón de cursos de natación y actividades acuáticas diversas así que la piscina sólo está disponible durante algunas horas. Como a mí me apetecía mucho nadar, pues decidí ir a otro sitio que hay más o menos cerca de mi casa.
La primera impresión ya era para echar a correr (al menos yo, que en mi vida he pisado un gimnasio y me dan cierto repelús...). Éste no era sólo un gimnasio inmenso con gente entrando y saliendo continuamente, sino que tenía una recepción con gente uniformada, unos tornos, todo con un acabado perfecto, el parqué recién pulido, con una música horrible... deberían advertirlo en la puerta: sólo para pijos...
No importa, que me den información no me va a hacer daño... todo sea por un chapuzón. Me acerqué pues a la recepción y tras una espera relativamente normal una señorita tomó mi nombre y me pidió que tomara asiento, que vendría alguien a contarme como funcionaba todo. Cuando recogieron al tipo que estaba delante de mí, lo ví aún más claro: este no es el tipo de sitio al que me gustaría ir de vez en cuando. No sé si fue mutuo, pero a ellos tampoco les gustaba yo (sólo porque esta mañana me he levantado dormida y he llegado a ponerme unas zapatillas beige, con un pantalón marrón, una camiseta gris, un jersey de pico verde pistacho un poco fosforito y un abrigo de un azul claro muy difícil de definir), el caso es que nadie vino a recogerme. No sé exactamente qué hubiera hecho un inglés (estoy rezando porque no sea lo que hice yo...).
Se me subió toda la mala leche que tenía y empecé a mirar mal a todo el que tenía la camisa roja con el emblema del gimnasio. Efectivamente, no iba a venir nadie a por mí así que esperé a que en la recepción hubiera tres personas libres sin hacer nada, incluida la que me atendió... me levanté del sillón, me acerqué de nuevo al mostrador y con cara de pocos amigos y toda la poca amabilidad que pude (no es bueno no dominar el idioma en estas situaciones, porque da mucho menos juego) y le pregunté si había alguna santa forma en aquel sitio de conseguir información. Entonces la chica me reconoció (no sé si a mí o a mí jersey) y llamó por teléfono a otra persona, que apareció en los siguientes 20 segundos (vamos que estaban ocupadísimos jugando a las cartas en alguna sala de brillante parqué)...
-la paya-
domingo, 31 de agosto de 2008
De capa caída.
Hola majas,
Hace tiempo que no os relato mis aventuras, y es que últimamente no considero que haya tenido muchas como "Amparo".
Se me ha caído la capa de Amparito con la que me hacía invisible o superhéroe cuando quería. He perdido la gracia de "en mi culo rebota y en el tuyo explota" que impedía cualquier villano de ofenderme, mi paso se ha vuelto lento y pesimista, soy otra cosa, pero no una Amparito.
Estoy triste, no siempre pero sí, todos los días tengo un momento en el que todo mi cuerpo se dedica a esta actividad que tan poco bien me aporta. Soy consciente.
Por eso alegraos cuando la próxima vez oigáis historias nuevas de mi antiguo personaje, ese que me caía tan bien.
Hace tiempo que no os relato mis aventuras, y es que últimamente no considero que haya tenido muchas como "Amparo".
Se me ha caído la capa de Amparito con la que me hacía invisible o superhéroe cuando quería. He perdido la gracia de "en mi culo rebota y en el tuyo explota" que impedía cualquier villano de ofenderme, mi paso se ha vuelto lento y pesimista, soy otra cosa, pero no una Amparito.
Estoy triste, no siempre pero sí, todos los días tengo un momento en el que todo mi cuerpo se dedica a esta actividad que tan poco bien me aporta. Soy consciente.
Por eso alegraos cuando la próxima vez oigáis historias nuevas de mi antiguo personaje, ese que me caía tan bien.
lunes, 25 de agosto de 2008
De sensibilización a adicción
No sé muy bien cómo ha ocurrido pero es otro de los grandes cambios que mi cuerpo parece estar experimentando... Yo solía ser sensible a la cafeína, de esas personas que se toman un café después de las 6 de la tarde y pasan media noche sin dormir... poco a poco el acto de tomar café se fue convirtiendo en un acto social, que si en el descanso de por la mañana, que si estoy que me caigo después de comer, que si quedas con alguien por la tarde temprano... al final se ha convertido en rutina: me levanto de la cama, me ducho, me preparo un chute, me lo tomo... en el descanso de media mañana, después de comer y todavía me cabe otro más por la tarde... Es más, si no desayuno café, hasta que no llega el de media mañana, ¡mi cerebro se niega a despertar!
Cuando empiezas a pensar que tienes que dejarlo es que ya tienes un problema. Esto suena muy categórico, pero, a parte de lo de no ser capaz de despertar por la mañana hasta que llega el café no hay otros síntomas (que yo haya notado) y doy por hecho también que tomar 3 ó 4 cafés al día tampoco es una adicción. Quería únicamente destacar el cambio... yo antes no era así, es la sociedad, que me está cambiando, señor juez :P
-la paya-
Cuando empiezas a pensar que tienes que dejarlo es que ya tienes un problema. Esto suena muy categórico, pero, a parte de lo de no ser capaz de despertar por la mañana hasta que llega el café no hay otros síntomas (que yo haya notado) y doy por hecho también que tomar 3 ó 4 cafés al día tampoco es una adicción. Quería únicamente destacar el cambio... yo antes no era así, es la sociedad, que me está cambiando, señor juez :P
-la paya-
miércoles, 20 de agosto de 2008
Como niña con zapatos nuevos
Y es que a mí lo que me hace sentir bien es estrenar cosas en la vida. Y no me refiero a lo que te compras y estrenas (a lo que no le voy a quitar ningún mérito) sino a hacer, de repente, algo que nunca antes había hecho. Hoy he salido de la oficina y, de camino a casa me he ido comiendo unas fresas (¡puedo masticar y caminar a la vez!).
Os parecerá absurdo, pero ahí queda eso. Este finde pienso visitar los alrededores de la city, a ver si encuentro algo bonito que enseñar (no me olvido de comprar pilas y una tarjeta SD para mi cámara digital nueva-de-segunda-mano e iros documentando... ¡llegará el día, no desespereis!).
-la paya-
Os parecerá absurdo, pero ahí queda eso. Este finde pienso visitar los alrededores de la city, a ver si encuentro algo bonito que enseñar (no me olvido de comprar pilas y una tarjeta SD para mi cámara digital nueva-de-segunda-mano e iros documentando... ¡llegará el día, no desespereis!).
-la paya-
lunes, 18 de agosto de 2008
Amparagüada
Esto lo tengo que contar... Hoy, para variar, el cielo estaba nublado, gris socuro, casi negro así que he salido de casa, ya un poco pegada de tiempo, en bicicleta y con ganas de dar muchos pedales y muy rápido. Recoridos los primeros 300 metros me han caido dos gotas y he seguido pedaleando, a ver si había suerte... pero no la hubo y todo por mi culpa, por no ponerme ni el chubasquero ni los pantalones impermeables. Me paré en un semáforo, en un cruce con bastante tráfico y entonces le dieron la vuelta al cubo...
No sé si me cayó a mí todo o pude compartirlo con alguien más, pero para cuando se puso verde, en vez de seguir hacia la izquierda, como hago normalmente para ir a la oficina, giré a la derecha, derechita a la ducha... calentita y en casa, que ya tengo la nariz un poco cogida... Luego cogí el autobús y he llegado a la oficina casi 45 minutos más tarde de lo previsto. Menos mal que aquí las cosas nunca se toman a mal :)
-la paya-
PS: Lo del cubo fue literal, no me dio tiempo ni a mirar a los lados en busca de cobijo (tampoco lo había) y del cruce a casa ya daba igual los milímetros de aguacero... en mi ducha sale con la misma intensidad, pero calentita, y no te zurce la cara mientras pedaleas (claro, que nunca he metido la bici en la bañera para comprobarlo).
No sé si me cayó a mí todo o pude compartirlo con alguien más, pero para cuando se puso verde, en vez de seguir hacia la izquierda, como hago normalmente para ir a la oficina, giré a la derecha, derechita a la ducha... calentita y en casa, que ya tengo la nariz un poco cogida... Luego cogí el autobús y he llegado a la oficina casi 45 minutos más tarde de lo previsto. Menos mal que aquí las cosas nunca se toman a mal :)
-la paya-
PS: Lo del cubo fue literal, no me dio tiempo ni a mirar a los lados en busca de cobijo (tampoco lo había) y del cruce a casa ya daba igual los milímetros de aguacero... en mi ducha sale con la misma intensidad, pero calentita, y no te zurce la cara mientras pedaleas (claro, que nunca he metido la bici en la bañera para comprobarlo).
Supervivientes
Y la cosa ha sido larga, pero casi que ha resultado satisfactoria. El comienzo fue muy duro, todos estábamos nerviosos y cada uno tenía sus razones: ellos por prestar atención durante el viaje y tomar puntos de referencia para posibles visitas adicionales y yo porque veía la que me iba a caer encima... Por lista... Yo quería enseñarles dónde y cómo vivo para que dejen de preocuparse y cierren por fin la etapa de preocupación por los hijos y ya, de paso, que empiecen también a disfrutar la vida.
Puntos negativos: agobio a tuti plen y yo, ante tales circunstancias frunzo el ceño y a ver quién se atreve a decir algo que muerdo, doy malas contestaciones, me paso el día entero enfadada, etc. Vamos, una joya. Ni que decir tiene que el peor momento era el del desayuno familiar (sí, se han levantado todos los días a desayunar conmigo). Para los que aún no lo sepan, mis despertares no son, precisamente agradables y desde el momento en que despego medio ojo hasta que consigo abrirlos los dos, darme una ducha y desayunar, es recomendable no cruzar ni palabras ni miradas conmigo. ¿No os esperabais esto de mí, no? pues ahí queda esto, y si me tocas los pies para despertarme te odio dos días seguidos.
Bueno, anécdotas "simpáticas" es que se negaron a entrar en la catedral porque pertenecía a la iglesia anglicana, que después de cenar en un restaurante de comida india -con camareros paquistaníes- mi padre me estuvo dando la chapa dos días para que cambiase el pin de la tarjeta, que les había calado bien y que me iban a desplumar (¡dos días! a mí todavía me dura el cabreo).
Por supuesto mi casa ha sido reformada, el mayordomo del algodón no tiene nada que anunciar aquí y mi ropa no tiene ni una arruga... si es que consigo encontrarla, claro, porque parte del mobiliario ha sido redistribuido a sitios más adecuados...
Y ahora a ver si me puedo explayar en lo positivo: han entendido que tengo una vida (pese a ser mujer, hermana menor y, para más inri, soltera, que por cierto se han convencido de que cuando les digo que espero que siga así muchos años lo digo completamente en serio); además les he enseñado algunos platos de cocina (con lo cual ya soy mayor y puedo cocinar por mí misma, incluso investigar nuevas recetas); han entendido que no es preciso hablar más de una vez por semana si no hay nada que contar y que más de 3 días seguidos juntos no nos aguantamos.
Así que ya somos mayores y hemos sobrevivido a la visita familiar. ¡Yupi!
-la paya-
Puntos negativos: agobio a tuti plen y yo, ante tales circunstancias frunzo el ceño y a ver quién se atreve a decir algo que muerdo, doy malas contestaciones, me paso el día entero enfadada, etc. Vamos, una joya. Ni que decir tiene que el peor momento era el del desayuno familiar (sí, se han levantado todos los días a desayunar conmigo). Para los que aún no lo sepan, mis despertares no son, precisamente agradables y desde el momento en que despego medio ojo hasta que consigo abrirlos los dos, darme una ducha y desayunar, es recomendable no cruzar ni palabras ni miradas conmigo. ¿No os esperabais esto de mí, no? pues ahí queda esto, y si me tocas los pies para despertarme te odio dos días seguidos.
Bueno, anécdotas "simpáticas" es que se negaron a entrar en la catedral porque pertenecía a la iglesia anglicana, que después de cenar en un restaurante de comida india -con camareros paquistaníes- mi padre me estuvo dando la chapa dos días para que cambiase el pin de la tarjeta, que les había calado bien y que me iban a desplumar (¡dos días! a mí todavía me dura el cabreo).
Por supuesto mi casa ha sido reformada, el mayordomo del algodón no tiene nada que anunciar aquí y mi ropa no tiene ni una arruga... si es que consigo encontrarla, claro, porque parte del mobiliario ha sido redistribuido a sitios más adecuados...
Y ahora a ver si me puedo explayar en lo positivo: han entendido que tengo una vida (pese a ser mujer, hermana menor y, para más inri, soltera, que por cierto se han convencido de que cuando les digo que espero que siga así muchos años lo digo completamente en serio); además les he enseñado algunos platos de cocina (con lo cual ya soy mayor y puedo cocinar por mí misma, incluso investigar nuevas recetas); han entendido que no es preciso hablar más de una vez por semana si no hay nada que contar y que más de 3 días seguidos juntos no nos aguantamos.
Así que ya somos mayores y hemos sobrevivido a la visita familiar. ¡Yupi!
-la paya-
viernes, 8 de agosto de 2008
Hasta Navidad...
Hoy me siento algo triste y alegre a la vez... alegre, porque empiezan mis vacaciones, y triste, porque anoche me despedí de 'la paya' hasta Navidad... no sé, igual nos vemos antes, pero la cosa está complicada...
Nos seguiremos leyendo aquí o en el correo.... y lo que tengo que pensar es que estemos donde estemos, sabemos que estamos ahí (vaya frase más liosa que he escrito... jeje!)
Pues nada, lo dicho, que me voy de vacaciones....
Nos leemos!
-Enriqueta-
Nos seguiremos leyendo aquí o en el correo.... y lo que tengo que pensar es que estemos donde estemos, sabemos que estamos ahí (vaya frase más liosa que he escrito... jeje!)
Pues nada, lo dicho, que me voy de vacaciones....
Nos leemos!
-Enriqueta-
jueves, 31 de julio de 2008
Cerrado por vacaciones....
Pues eso, que me parece a mí que estamos cerrados por vacaciones... y eso que todavía no todos estamos disfrutando del verano como tal...
Que el verano sea bueno para todos!
-Enriqueta-
Que el verano sea bueno para todos!
-Enriqueta-
lunes, 21 de julio de 2008
La familia
La familia es ese grupo de personas en el que se entra sin ninguna intención y del que no se puede salir. Las hay de muchos tipos: con muchos miembros, con pocos miembros; con buenas relaciones entre ellos, con malas; sobreprotectores, pasotas; unidos (por muy diversos motivos), dispersos; habladores, reservados... infinitas otras posibilidades y cualquiera de ellas entre medias.
Al principio perteneces a la que te toca, después sigues perteneciendo, pero fundas la tuya propia, y tampoco la eliges tú... es un túnel sin salida... o lo que es peor, varios enlazados y se van transmitiendo de generación en generación... No sé si esto está bien ponerlo aquí pero os voy a copiar unos versos que hoy me inspiran especialmente. He buscado una traducción al español (el tipo es argentino y lo he cogido de su blog, que se llama zaidenwerg). El autor original se llama Philip Larkin, es inglés y los versos dicen así:
"Sea este el verso
Mamá y papá, te cagan bien, los dos,
quizás es sin querer, pero así es,
te cargan con sus faltas, ya lo ves,
y agregan otras sólo para vos.
A ellos los cagaron, tiempo atrás,
carcamanes que, adusta la expresión,
cuando no estaban dando algún sermón,
peleaban entre sí hasta no dar más.
El hombre lega al hombre más dolor
que crece en proporción exponencial.
Salvate mientras puedas de ese mal:
no tengas hijos propios, por favor."
-la paya-
Al principio perteneces a la que te toca, después sigues perteneciendo, pero fundas la tuya propia, y tampoco la eliges tú... es un túnel sin salida... o lo que es peor, varios enlazados y se van transmitiendo de generación en generación... No sé si esto está bien ponerlo aquí pero os voy a copiar unos versos que hoy me inspiran especialmente. He buscado una traducción al español (el tipo es argentino y lo he cogido de su blog, que se llama zaidenwerg). El autor original se llama Philip Larkin, es inglés y los versos dicen así:
"Sea este el verso
Mamá y papá, te cagan bien, los dos,
quizás es sin querer, pero así es,
te cargan con sus faltas, ya lo ves,
y agregan otras sólo para vos.
A ellos los cagaron, tiempo atrás,
carcamanes que, adusta la expresión,
cuando no estaban dando algún sermón,
peleaban entre sí hasta no dar más.
El hombre lega al hombre más dolor
que crece en proporción exponencial.
Salvate mientras puedas de ese mal:
no tengas hijos propios, por favor."
-la paya-
viernes, 18 de julio de 2008
Prueba superada
Lo he conseguido: comprarme algo para reproducir CDses y canjear mi vale en la tienda de segunda mano donde empezó toda esta historia. El cacharro no es para tirar cohetes, de hecho me está decepcionando cada vez más y ayer hizo un amago (pese a ser nuevo) de no leerme un CD... así que está en período de observación cuidadosa. En cuanto a la tienda de segunda mano, he pillado, por exactísimo precio del vale una cámara fotográfica compacta así que en breve empezaré a tomar fotografías y a crear álbunes en alguna página que os haré llegar de manera personalizada, por aquello de que esto es un blog anónimo con nombre ficticios como el del señor Canuto... (hay que joderse, menuda historia). Conste que el primer disgusto me lo llevé cuando llegué a casa y descubrí que no funcionaba el flash. Después le concedí el beneficio de la duda, puse pilas nuevas (bueno, bien cargadas) y ¡magia! Ahora tengo que comprar una tarjeta de esas para poder almacenar mis afotos y pasarlas al ordenata y tal.
No puedo terminar la entrada sin el anecdotario del día que ha sido más o menos largo, porque ayer estuve muy triste, pero mucho mucho, como hace tiempo que no recuerdo haber estado así, de hecho me costó dios y ayuda levantarme de la cama y el día en sí no lo mejoró mucho, pero hoy he vuelto a mis amparadas habituales:
Empezamos en la cocina de mi empresa en la que Eva se estaba preparando un café con leche en la cafetera express. Lo del café solo, lo tengo más que dominado y el secreto está, por supuesto en conseguir que todo esté a altas temperaturas, pero la leche hay que calentarla usando el cacharito de vapor, como en los bares. Así que nada, sudores fríos para sujetar el vaso con una mano y darle a la ruleta con la otra mientras el vaso se mueve más o menos en círculos y manteniendo siempre, muy importante, el tubito por el que sale el vapor dentro de la leche. Con la emoción de notar (con la mano que sujetaba el vaso) como se iba templando la leche, dejé de pensar lo que hacía y... desastre al canto, bajé el vaso, lo posé en la encimera debajo del chorro de vapor a presión, con la consiguiente subida de leche, también a presión, que fue uniformemente repartida por toda la cocina. Luego no era capaz de girar la ruleta en dirección contraria para que dejase de salir vapor y, después de un ratillo, me di cuenta de que, por lo menos podía mover el vaso para que no estuviese debajo del chorro de vapor a presión de modo que la leche dejase de salir del vaso en plan aspersor... Estaba yo sola en la cocina, pero mi jefe se olió que pasaba algo raro y vino a olisquear, con las consiguientes carcajadas. Más o menos como las que leo en vuestras caras, ¡seréis... !
-la paya-
No puedo terminar la entrada sin el anecdotario del día que ha sido más o menos largo, porque ayer estuve muy triste, pero mucho mucho, como hace tiempo que no recuerdo haber estado así, de hecho me costó dios y ayuda levantarme de la cama y el día en sí no lo mejoró mucho, pero hoy he vuelto a mis amparadas habituales:
Empezamos en la cocina de mi empresa en la que Eva se estaba preparando un café con leche en la cafetera express. Lo del café solo, lo tengo más que dominado y el secreto está, por supuesto en conseguir que todo esté a altas temperaturas, pero la leche hay que calentarla usando el cacharito de vapor, como en los bares. Así que nada, sudores fríos para sujetar el vaso con una mano y darle a la ruleta con la otra mientras el vaso se mueve más o menos en círculos y manteniendo siempre, muy importante, el tubito por el que sale el vapor dentro de la leche. Con la emoción de notar (con la mano que sujetaba el vaso) como se iba templando la leche, dejé de pensar lo que hacía y... desastre al canto, bajé el vaso, lo posé en la encimera debajo del chorro de vapor a presión, con la consiguiente subida de leche, también a presión, que fue uniformemente repartida por toda la cocina. Luego no era capaz de girar la ruleta en dirección contraria para que dejase de salir vapor y, después de un ratillo, me di cuenta de que, por lo menos podía mover el vaso para que no estuviese debajo del chorro de vapor a presión de modo que la leche dejase de salir del vaso en plan aspersor... Estaba yo sola en la cocina, pero mi jefe se olió que pasaba algo raro y vino a olisquear, con las consiguientes carcajadas. Más o menos como las que leo en vuestras caras, ¡seréis... !
-la paya-
miércoles, 16 de julio de 2008
Looking forward to hearing from you
Extranjera, sí, ¿qué pasa? Eso es lo que pienso a veces cuando alguien te mira raro o hace comentarios desagradables porque no les he entendido, con lo sencillo que sería repetirlo más despacio... ¿hablan ellos español? ¿cómo que no viene al caso? ¿sabéis cuanta gente de mi oficina se va de vacaciones a España? 4 de los 12 que estamos ahí a diario (y no me he contado a mí misma, ni en el 4 ni en el 12) ¿cuántos son capaces de reproducir algún sonido en Español? uno que parece un poco interesado y al que he enseñado a pedir dos cañas, uaaaao.
Hace unos días tuve una conversación triunfal con una consultora. Ni que decir tiene que el asunto se desarrolló por teléfono donde el mundo es desesperante porque no puedes adivinar por la cara, leer los labios y los gestos... Conseguimos entendernos, quedar y confirmar el asunto por correo electrónico. Frase de nota, ¿qué es lo primero que aprendes cuando escribes una carta formal en inglés? dos cosas, a saludar: "Dear Fulanita, salto de línea" y a despedirte "Looking forward to hearing from you, salto de línea". Bien ¿qué escribe una amparo, presa de la emoción y los nervios por haber hecho una cosa bien en su vida (conseguir la cita en cuestión)? "Looking forward to hear from you".
Hasta aquí la amparada es comprensible, pero la tía respondió y todo el mensaje fue:
"Dear Eva,
I´m looking forward to hearing from you, too."
Ahí, dejándolo clarito, que lo has escrito mal, tonta´l culo. La muy... Para el día de la visita elegí cuidadosamente la ropa a ponerse, así como formal, como de persona mayor y eso. Pero ¿sabéis qué es lo peor? que me pegaban genial unas botas negras que tengo de tacón y además pensé, seguro que la muy (puntos suspensivos) es pequeñaja, se va a enterar esta... ¡sí, yo! ¡y así os lo cuento! ¡cielos, esta isla me está volviendo violenta! ¡sacadme de aquí!
El caso es que no lo hice, me puse unos zapatos sin tacón (es más las botas no me las he puesto nunca, además del día que me las probé en la tienda y otro que estuve aquí en casa, probándolas por la moqueta). Y cuando apareció por la puerta reconocí inmediatamente que no me hacían la menor falta. La mujer era bastante compacta, pero parecía medianamente sencilla y hasta simpática. Después creo que le gustó mi jefe, jejeje, y acabé reconociéndola como una auténtica amparo. Yo le había explicado como llgar hasta el edificio y cómo encontrar el aparcamiento, pero no lo encontró y aparcó en un aparcamiento cercano (qué sonoro tanto aparcamiento, aparcar!). Al final de la sesión acabó contándonos historias como que tenía un aparato en los dientes que le hacía un daño horrible, que una vez tuvo que hacer una visita a una empresa recién salida del dentista, con todas las implicaciones que eso supone al tomarte un café con los clientes y tener un lado de la cara completamente anestesiado... con todo lujo de detalles, no creáis. El caso es que me pareció majísima... por aquello de seguir viviendo en un mundo de amparos.
-la paya-
Hace unos días tuve una conversación triunfal con una consultora. Ni que decir tiene que el asunto se desarrolló por teléfono donde el mundo es desesperante porque no puedes adivinar por la cara, leer los labios y los gestos... Conseguimos entendernos, quedar y confirmar el asunto por correo electrónico. Frase de nota, ¿qué es lo primero que aprendes cuando escribes una carta formal en inglés? dos cosas, a saludar: "Dear Fulanita, salto de línea" y a despedirte "Looking forward to hearing from you, salto de línea". Bien ¿qué escribe una amparo, presa de la emoción y los nervios por haber hecho una cosa bien en su vida (conseguir la cita en cuestión)? "Looking forward to hear from you".
Hasta aquí la amparada es comprensible, pero la tía respondió y todo el mensaje fue:
"Dear Eva,
I´m looking forward to hearing from you, too."
Ahí, dejándolo clarito, que lo has escrito mal, tonta´l culo. La muy... Para el día de la visita elegí cuidadosamente la ropa a ponerse, así como formal, como de persona mayor y eso. Pero ¿sabéis qué es lo peor? que me pegaban genial unas botas negras que tengo de tacón y además pensé, seguro que la muy (puntos suspensivos) es pequeñaja, se va a enterar esta... ¡sí, yo! ¡y así os lo cuento! ¡cielos, esta isla me está volviendo violenta! ¡sacadme de aquí!
El caso es que no lo hice, me puse unos zapatos sin tacón (es más las botas no me las he puesto nunca, además del día que me las probé en la tienda y otro que estuve aquí en casa, probándolas por la moqueta). Y cuando apareció por la puerta reconocí inmediatamente que no me hacían la menor falta. La mujer era bastante compacta, pero parecía medianamente sencilla y hasta simpática. Después creo que le gustó mi jefe, jejeje, y acabé reconociéndola como una auténtica amparo. Yo le había explicado como llgar hasta el edificio y cómo encontrar el aparcamiento, pero no lo encontró y aparcó en un aparcamiento cercano (qué sonoro tanto aparcamiento, aparcar!). Al final de la sesión acabó contándonos historias como que tenía un aparato en los dientes que le hacía un daño horrible, que una vez tuvo que hacer una visita a una empresa recién salida del dentista, con todas las implicaciones que eso supone al tomarte un café con los clientes y tener un lado de la cara completamente anestesiado... con todo lujo de detalles, no creáis. El caso es que me pareció majísima... por aquello de seguir viviendo en un mundo de amparos.
-la paya-
Los vicios del señor Canuto
Digamos que el señor Canuto es mi último casero en Pucela, y que no se llamaba así pero parecido. Digamos que la vida nunca deja de sorprendernos, así que mi ex-compañero de piso me ha informado que en los encierros de Laguna de Duero se encontró con "el Pepe", nuestro otro compañero de piso. No tardó en contarle que nuestro casero había sido encontrado por su señora esposa en postura cariñosa con otra señorita y le había echado de casa. Siguiendo la rueda él ha echado a los inquilinos de "Arbolillos" y ha tomado posesión.
Así que cuando este invierno apriete el frío y castañeteen los dientes, no olvidéis acordaos de las brisas de "Arbolillos" y de cuando le decía yo:
"Que no cierran las ventanas!"
Y él decía, claro que cierran!(cabrón vas a ver).
Ja, ja, el señor Canuto tenía otros vicios.
Así que cuando este invierno apriete el frío y castañeteen los dientes, no olvidéis acordaos de las brisas de "Arbolillos" y de cuando le decía yo:
"Que no cierran las ventanas!"
Y él decía, claro que cierran!(cabrón vas a ver).
Ja, ja, el señor Canuto tenía otros vicios.
lunes, 14 de julio de 2008
Azzurro
Busco el verano todo el año, y de improviso, ¡aquí está!.
Este es el comienzo de una de mis canciones favoritas. Se llama "Azzurro" y aunque la escribió Paolo Conte, la versión más famosa es de Adriano Celentano.
Pero es cierto. Pasas Enero, Febrero maldiciendo las pocas horas de sol, pensando que llegará otra vez el tiempo de las terracitas, de las cañas y de las sandalias. Pero el verano, por lo menos para mi siempre ha sido una historia de soledad.
Tardes eternas en casa sin saber a quien llamar para quedar. Porque tú eres la única que se ha quedado estudiando este verano mientras tus amigos o de campamentos o haciendo cursos de idiomas en Cambridge, o peor, tú eres la única que sigue estudiando todavía, o más grave...estás sola y no tienes amigos.
Ahí empieza el estribillo:
Azul, la tarde es demasiado azul y larga para mí,
me doy cuenta de no tener más recursos,
sin tí.
Y ahora, yo casi casi cojo un tren
y voy a verte,
pero el tren de los deseos
en mis pensamientos
va alrevés.
Sólo quería que supierais que la soledad del verano es normal, que le pasa a mucha gente y que incluso es el tema de una de mis canciones favoritas. ¡No estáis solas Amparos!
-Amparito-
P.D.: Paya, ya es verano!.
Este es el comienzo de una de mis canciones favoritas. Se llama "Azzurro" y aunque la escribió Paolo Conte, la versión más famosa es de Adriano Celentano.
Pero es cierto. Pasas Enero, Febrero maldiciendo las pocas horas de sol, pensando que llegará otra vez el tiempo de las terracitas, de las cañas y de las sandalias. Pero el verano, por lo menos para mi siempre ha sido una historia de soledad.
Tardes eternas en casa sin saber a quien llamar para quedar. Porque tú eres la única que se ha quedado estudiando este verano mientras tus amigos o de campamentos o haciendo cursos de idiomas en Cambridge, o peor, tú eres la única que sigue estudiando todavía, o más grave...estás sola y no tienes amigos.
Ahí empieza el estribillo:
Azul, la tarde es demasiado azul y larga para mí,
me doy cuenta de no tener más recursos,
sin tí.
Y ahora, yo casi casi cojo un tren
y voy a verte,
pero el tren de los deseos
en mis pensamientos
va alrevés.
Sólo quería que supierais que la soledad del verano es normal, que le pasa a mucha gente y que incluso es el tema de una de mis canciones favoritas. ¡No estáis solas Amparos!
-Amparito-
P.D.: Paya, ya es verano!.
miércoles, 2 de julio de 2008
Los Problemas Crecen
Pues aquí sigo, delante del ordenata, robando ancho de banda al vecino y día tras día echando curriculums al primero que se mueva. También como mucho y bien, discuto de temas banales con Merlín o me paseo por las calles francesas con gente francesa que dice "Pagdón" cuando te rozan.
Estoy preocupada porque la "vida" tiene cosas prácticas como "años de cotización" o "experiencia laboral".
Cosas por las que la mayoría de la gente no se va a la aventura a otro país. Yo sigo jugando con las nuevas cartas que me han dado, y envido a pequeña. Me sublima lo abstracto de conceptos como "vida" y mi transcurso en ella.
Así cuando estoy maravillada.
También está mi existencia como atontada. Esta es la existencia es muy autocompasiva y necia. Envidia el entusiasmo de Merlín por su trabajo y desprecia la dignidad del ser humano porque ve vídeos de "Operación Triunfo".
Cada día me debato entre estos mundos en este cuerpo y mente de Amparo que me han dado, esperando que el subrealismo me devuelva la ebriedad suficiente para pasar el trago. Pensando que algún día llegará mi turno para ejercer de persona útil.
Estoy preocupada porque la "vida" tiene cosas prácticas como "años de cotización" o "experiencia laboral".
Cosas por las que la mayoría de la gente no se va a la aventura a otro país. Yo sigo jugando con las nuevas cartas que me han dado, y envido a pequeña. Me sublima lo abstracto de conceptos como "vida" y mi transcurso en ella.
Así cuando estoy maravillada.
También está mi existencia como atontada. Esta es la existencia es muy autocompasiva y necia. Envidia el entusiasmo de Merlín por su trabajo y desprecia la dignidad del ser humano porque ve vídeos de "Operación Triunfo".
Cada día me debato entre estos mundos en este cuerpo y mente de Amparo que me han dado, esperando que el subrealismo me devuelva la ebriedad suficiente para pasar el trago. Pensando que algún día llegará mi turno para ejercer de persona útil.
Cual lechuga
Hoy he dormido seis horas y media seguidas. Es increible lo despierto que puede estar un cerebro con ese rato de carga de baretías. Después de cinco días completos de hiperactividad, tres de actividad normal (pero con alteraciones severas en el ciclo del sueño) y otros tres de decadencia absoluta (supongo que por la falta de sueño durante 6 días consecutivos) mi cerebro parece estar fresco de nuevo, cual lechuga :)
-la paya-
-la paya-
lunes, 30 de junio de 2008
A cámara lenta
Así es mi vida sin mi bici... el domingo reventé (mi culo, para ser más exactos) así que le voy a dar un descanso y lo voy a tener en cuarentena durante los próximos 40 días. Hoy he hecho el gran esfuerzo de levantarme pronto e ir andando a la oficina (30 minutos a paso ligero). La vuelta es siempre más lenta: hoy porque he parado en el super pero mañana será otra cosa. Sé que tardo un rato más en llegar si atravieso un parque inmenso que hay pero igual un día de estos me da por hacer el recorrido completo. No me molesta caminar, todo lo contrario, lo que pasa es que el camino no es el más bonito del mundo porque tengo que ir por una carretera que cruza (por encima) la vía del tren y la autopista de circunvalación (y a la vista no parece haber ninguna otra alternativa). Eso sí, los dos obstáculos están seguidos y el resto del camino lo puedo hacer por la rivera del río Mersey (desde casa hasta la carretera del puente) y atravesando un parque con un lago por dentro (una vez cruzadas las vías de comunicación) hasta prácticamente la puerta de la oficina. La ida es impensable, calculo que serán 7 u 8 kilómetros en total, ahora la vuelta a casa, en una horilla...
-la paya-
-la paya-
NO PUDO SER…
Ayer no pudo ser, lo intenté pero no hubo manera… y es que al final, me perdí el partido… a cambio lo oí desde mi coche, intentando llegar a mi 'querida' city, después de un fin de semana de diversión y desenfreno en la capi…
Pero lo importante fue el resultado, hoy veré el gol en algún resumen… y como si hubiera estado delante del televisor…
Tengo agujetas en cada uno de los músculos de mi cuerpo, yo no sé si es la edad o la falta de costumbre… pero espero no tardar muchísimo en recuperarme, de momento estoy fatal.
Ya sigo otro día, hoy estoy demasiado para seguir escribiendo.
-Enriqueta-
Pero lo importante fue el resultado, hoy veré el gol en algún resumen… y como si hubiera estado delante del televisor…
Tengo agujetas en cada uno de los músculos de mi cuerpo, yo no sé si es la edad o la falta de costumbre… pero espero no tardar muchísimo en recuperarme, de momento estoy fatal.
Ya sigo otro día, hoy estoy demasiado para seguir escribiendo.
-Enriqueta-
domingo, 29 de junio de 2008
Una triste noticia
Hola amparitos, no es una noticia que me haya pasado a mí, es una del periódico. Os advierto que es super triste porque los protagonistas son uns amparos, ya mayorcillos.
http://www.elpais.com/articulo/espana/ladrillo/gana/siempre/elpepunac/20080627elpepinac_18/Tes#EnlaceComentarios
Yo ya he opinado, porque indigna bastante.
Un saludo,
-Amparito-
http://www.elpais.com/articulo/espana/ladrillo/gana/siempre/elpepunac/20080627elpepinac_18/Tes#EnlaceComentarios
Yo ya he opinado, porque indigna bastante.
Un saludo,
-Amparito-
viernes, 27 de junio de 2008
Mujer al borde de un ataque de... pus
¡Vaya mierda día! Empezó con un mail de rumbo (punto es) pidiendome una autorización del titular de la tarjeta (de la empresa con la que he comprado mi billete de avión a los Eustaquio Eustaquio Urdangarín Urdangarín, más conocidos como ¡Eh! ¡Eh! ¡Uh! ¡Uh!) total, que me pedían no sólo la firma sino también una copia del pasaporte y una copia de la tarjeta por los dos lados... ni de coña mando todos esos datos juntos en un coreo electrónico así que depués de marear al departamento comercial (o mejor, depués de que me tocaran mucho las tetas a través del teléfono, un FAX permanentemente comunicando y el correo electrónico) les he mandado a freir monas. Resumiendo, no tengo billete de avión. Después he puesto todo mi interés en la masa crítica de hoy... como podeis imaginar estoy pedaleando en casa porque ¡oh! sí, la historia se repite y mi fístula también, como el ajo o más y me duele, buaaaaaa. Resumiendo, sabiendo lo que va a pasar entre esta noche y mañana (estoy empezando a distinguir los síntomas previos al festival de sangre y pus) he decidido que nada de sillines.
Miserable, así se ha quedado el día. Eso sí, cuando empezé estas líneas medio llovía y ahora está cayendo lo que no está escrito así que igual me ahorro la pulmonía por asistir a una masa crítica en Manchester, como véis siempre hay un lado positivo. Por cierto, que sigo hiperactiva y ahora sí, empieza a afectar al sueño...
-la paya-
Miserable, así se ha quedado el día. Eso sí, cuando empezé estas líneas medio llovía y ahora está cayendo lo que no está escrito así que igual me ahorro la pulmonía por asistir a una masa crítica en Manchester, como véis siempre hay un lado positivo. Por cierto, que sigo hiperactiva y ahora sí, empieza a afectar al sueño...
-la paya-
Una cervecita y un televisor
Así estuve ayer por la noche y me imagino que como una gran parte de este país…
Yo no soy futbolera, la verdad que no, pero cosas de estas… pues me gustan.
El domingo ya tengo reservado de nuevo el sitio…
Buen fin de semana!
-Enriqueta-
Yo no soy futbolera, la verdad que no, pero cosas de estas… pues me gustan.
El domingo ya tengo reservado de nuevo el sitio…
Buen fin de semana!
-Enriqueta-
lunes, 23 de junio de 2008
Un domingo bien completo
Y eso que hacía un viento infernal... Me levanté y fregué los cacharros (acumulados durante dos días de vagancia). Acto seguido le hice una visita a mi quiosquero favorito adquiriendo, por una libra noventa el completo dominical que incluye: el periódico con las noticias del día, la revista de la semana, otra revista de cocina (una semana de cada cuatro), un suplemento guía televisiva, otro de viajes, otro de cultura, uno más de economía, otro de deportes y un librito con las letras de las mejores canciones de Bruce Springsteen. Un rato de lectura durante el desayuno, otro rato en el baño... tengo periódico para toda la semana. Después a estudiar, ¿por qué no? voy apuntando vocabulario, frases hechas, etc, con su correspondiente traducción al español (resulta que entiendo el significado de las cosas pero no sé traducir... así que ahí estoy) el caso es que por mucho que apunte, cuando me vuelvo a encontrar con la misma palabra... ¡tengo que volver a buscarla en el diccionario! Total, que he decidido ir memorizando vocablos: una página = 128 palabras. Si hago esto una vez por semana... la cosa no está mal... (como véis estoy en mi época activa, ¡hasta hago planes!)
Sigo con las actividades dominicales: un rato de charla con unos amigos, organización de un fin de semana en Cambridge, limpieza casera bastante a fondo (he descubierto que los azulejos de la parte superior del baño ¡también son blancos!). Y sigo: organización de la comida para la semana; supermercado; un par de capitulillos de las crónicas de Narnia (también he descubierto que la literatura infantil en otro idioma es sumamente gratificante... ¿tendré que empezar a leer Harry Potter?); lavadora... y sí, también he visto el partido de la selección, con cerveza y patatas fritas como mandan los cánones, ¿qué pasa?
-la paya-
Nota: hoy he oido al jefe de mi jefe decir, y no es coña, "the history is that..." ¡y dijo history! claro que se refería claramente a la evolución en el tiempo de cierto documento, pero me hizo sonreir recordando frases célebres.)
Sigo con las actividades dominicales: un rato de charla con unos amigos, organización de un fin de semana en Cambridge, limpieza casera bastante a fondo (he descubierto que los azulejos de la parte superior del baño ¡también son blancos!). Y sigo: organización de la comida para la semana; supermercado; un par de capitulillos de las crónicas de Narnia (también he descubierto que la literatura infantil en otro idioma es sumamente gratificante... ¿tendré que empezar a leer Harry Potter?); lavadora... y sí, también he visto el partido de la selección, con cerveza y patatas fritas como mandan los cánones, ¿qué pasa?
-la paya-
Nota: hoy he oido al jefe de mi jefe decir, y no es coña, "the history is that..." ¡y dijo history! claro que se refería claramente a la evolución en el tiempo de cierto documento, pero me hizo sonreir recordando frases célebres.)
sábado, 21 de junio de 2008
Desintegrada
Así es como estoy, completamente desintegrada, como un e a la equis cualquiera... Es un poco de coña, pero es que parece que no me he acostumbrado al horario inglés, si es que tienen alguno, de comidas. Tampoco es una queja, sino una simple estupidez, hoy me he despertado a eso de las 11 de la mañana (llevo dos días pensando en hamburguesa con patatas) y había un par de pelis que quería ver así que he desayunado unas buenas tostadas, y me he ido al cine. Como soy así de masoca he comprado las dos entradas de golpe, una para la 13.40 y la otra para las 16.10 pensando además en el sandwich especial de la casa que me iba a meter entre pecho y espalda en cuanto terminase la primera sesión, que no se parece a una hamburguesa, pero alimenta. El problema es que la primera peli era la vida de Chet Baker que fue larga (la vida y la peli) así que no tuve tiempo material... total que para cuando he salido del cine (bastante atontada, por cierto) ya se me había pasado hasta el hambre así que me acerqué a la biblioteca central para devolver un libro (por supuesto estaba chapada y bien chapada) luego me he dado una vueltecilla, pequeña, porque entonces sí, empecé a sentir hambre así que al bus y para casa.
No sólo tenía un hambre atroz, sino que no podía pensar en nada que no fueran patatas fritas así que he cenado (o comido, o merendado, no sé) un filetón con sus patatas fritas (y digo patatas porque han sido dos) con un señor huevo frito y copado con unos pimientillos verdes también fritos que pá qué os voy a contar... ahora sólo falta saber cómo va a terminar la historia porque con un estómago tan vacío como el que yo traía no creo que mi particular fiesta del aceite y del colesterol sea lo más oportuno... eso sí, cuerpo y mente han sido satisfechos.
-la paya-
No sólo tenía un hambre atroz, sino que no podía pensar en nada que no fueran patatas fritas así que he cenado (o comido, o merendado, no sé) un filetón con sus patatas fritas (y digo patatas porque han sido dos) con un señor huevo frito y copado con unos pimientillos verdes también fritos que pá qué os voy a contar... ahora sólo falta saber cómo va a terminar la historia porque con un estómago tan vacío como el que yo traía no creo que mi particular fiesta del aceite y del colesterol sea lo más oportuno... eso sí, cuerpo y mente han sido satisfechos.
-la paya-
jueves, 19 de junio de 2008
Me gusta
el nuevo diseño del blog.
Si he de ser sincera me he asustado cuando he entrado, soy yo muy asustadiza... y he pensado que nos habían quitado el blog (cosa no muy lógica..) pero bueno, mi cabeza a las ocho de la mañana piensa bastantes absurdeces... claro que ahora son las diez y media y la cosa no ha mejorado mucho...
Total que he puesto como tres veces la dirección, y siempre salía lo mismo... cuando ya me he parado a leer lo que ponía, me he dado cuenta de que era el de siempre, pero cambiado de aspecto...
La verdad es que me gusta como queda, pero no me gusta tanto que esto sea el resultado del aburrimiento de Amparo, preferiría que no tuviera tiempo para aburrirse... pero todo se andará, seguro.
-Enriqueta-
Si he de ser sincera me he asustado cuando he entrado, soy yo muy asustadiza... y he pensado que nos habían quitado el blog (cosa no muy lógica..) pero bueno, mi cabeza a las ocho de la mañana piensa bastantes absurdeces... claro que ahora son las diez y media y la cosa no ha mejorado mucho...
Total que he puesto como tres veces la dirección, y siempre salía lo mismo... cuando ya me he parado a leer lo que ponía, me he dado cuenta de que era el de siempre, pero cambiado de aspecto...
La verdad es que me gusta como queda, pero no me gusta tanto que esto sea el resultado del aburrimiento de Amparo, preferiría que no tuviera tiempo para aburrirse... pero todo se andará, seguro.
-Enriqueta-
miércoles, 18 de junio de 2008
El trabajo de un día

Ya he cumplido 31.
Además la semana en que los cumplí fui bendecida con la presencia de mis suegros en un apartamento de 40 m2. El resultado fue un extreñimiento que duró 6 días.
Lo bueno es que el día C de cumpleaños cuando llegamos a casa tenía un correo para hacer una prácticas en una empresa que se dedica a hacer conferencia cientificas.
El lunes hice la entrevista y ayer el primer día de trabajo y hoy el último.
La empresa ha resultado estar compuesta de la primera persona (vease foto señor feo) que me hizo la entrevista (que me preguntó si me drogaba y que cuantas habitaciones tenía la casa donde vivía...) y dos plebeyas.
La entrevista se produjo en la place Vendome que es super pija. Pero la oficina resultó ser una habitacíon en una casa que se cae, con una única mesa y la herramienta informatica más dificil utilizada, el famoso corta-pega.
Osea que yo iba a ser una secretaria 4 lingüe en régimen de prácticas sin remuneración.
Así que ayer volví con el alma por los suelos y despues de hablar con la paya y mi mamá decidí que lo iba a dejar. Merlín estaba de camino a Madrid así que hablamos más tarde cuando ya había tomado la decisión y claro.. me dijo que lo meditara. Pero 2+2 son cuatro.
Aquí estoy toda infeliz pensando que el único que me contestó a mis intereses laborales fue el tio raro este.
Majoos que dura es la vida, y que de gente fea se conoce en ella.
jueves, 12 de junio de 2008
Huelga
No puedo evitar hablar de la huelga de transportistas, viviendo estos días en España… pero no quiero hablar de la huelga como tal, voy a hablar de la psicosis colectiva que hay, de la gente dejando las gasolinas vacías, los supermercados sin ni tan siquiera una caja de leche… y por otro lado la violencia que está habiendo, un señor que atropella a un piquete y lo mata, otros que queman unos camiones cuando en el interior de uno de ellos estaba el conductor durmiendo…
La verdad es que no acabo de entender las cosas… estamos en una crisis de las gordas, eso es así, pero no entiendo que se aproveche una crisis para que la violencia salga a flote…
Quizá el problema está en que somos violentos por naturaleza… se supone que la huelga es un derecho, pero no una obligación, o sea que no sé por qué los piquetes amenazan y queman camiones sin más (complicándose la cosa cuando hay alguien dentro de uno de ellos, como he dicho antes), que obliguen a sus compañeros a secundar la huelga, no sé… es todo un poco raro, y no sé cómo va a terminar esto.
Todo esto empezó cuando se anunció que los transportistas se iban a poner en huelga indefinida a partir del día 8 de Junio. Ese mismo domingo, en las gasolineras ya había largas colas de gente llenando sus depósitos, y hasta con garrafas… el resultado fue, que el lunes, algunas de las gasolineras tuvieron que cerrar porque no había combustible.
Pienso que mucha culpa de eso la tuvo la televisión y demás medios de comunicación que alertaron de manera catastrofista a la audiencia.
El lunes, cuando salí de trabajar, ajena a toda huelga (la verdad es que ni me acordaba que la había), me fui al super, a comprar alguna cosilla que después del fin de semana pues no tenía.
Cuando entré, la desolación me invadió… estanterías vacías por completo de cosas, sin nada que coger, o casi nada… sobre todo en cosas como verduras, yogures, leche, carnes y así…
Cogí lo que necesitaba dentro de lo que pude y me fui para casa…
Al día siguiente las gasolineras ya volvieron a abrir, ya que los camiones con el combustible llegaron hasta ellas escoltados por la policía, para que los piquetes no pudieran pararlos…
Así ha continuado la semana, y hoy ya es jueves… ayer, me recorrí cuatro supermercados para comprar una docena de huevos… esto no puede ser…
Y es que no entiendo tampoco a la gente… dicen que va a haber huelga y compran a lo loco… ¿Qué sentido tiene comprar para que luego se te estropee?... por ejemplo, mi madre estuvo hablando con el frutero del barrio, y le dijo que el martes habían vendido lo previsto para toda la semana, la gente no piensa que por ejemplo la fruta en casa se estropea antes que en la tienda donde hay cámaras frigoríficas mejores… y de qué sirve comprar si lo vas a tener que acabar tirando?...
Cuando conseguí encontrar ayer los huevos, la señora que iba delante de mí (de unos 70 años), estaba comprando más de cuarenta yogures (los conté sí)… pero vamos a ver… ¿cuántos yogures come esa señora?, o ¿esta siguiendo la dieta del yogur y sólo se alimenta de eso?...
Bueno, ya voy a dejar de escribir de esto, el resumen de todo y ahora que he releído lo escrito es que no soy capaz de entender ni a la gente, ni al gobierno, ni nada de nada…
Pero bueno, esperemos que las cosas se tranquilicen y normalicen pronto.
-Enriqueta-
La verdad es que no acabo de entender las cosas… estamos en una crisis de las gordas, eso es así, pero no entiendo que se aproveche una crisis para que la violencia salga a flote…
Quizá el problema está en que somos violentos por naturaleza… se supone que la huelga es un derecho, pero no una obligación, o sea que no sé por qué los piquetes amenazan y queman camiones sin más (complicándose la cosa cuando hay alguien dentro de uno de ellos, como he dicho antes), que obliguen a sus compañeros a secundar la huelga, no sé… es todo un poco raro, y no sé cómo va a terminar esto.
Todo esto empezó cuando se anunció que los transportistas se iban a poner en huelga indefinida a partir del día 8 de Junio. Ese mismo domingo, en las gasolineras ya había largas colas de gente llenando sus depósitos, y hasta con garrafas… el resultado fue, que el lunes, algunas de las gasolineras tuvieron que cerrar porque no había combustible.
Pienso que mucha culpa de eso la tuvo la televisión y demás medios de comunicación que alertaron de manera catastrofista a la audiencia.
El lunes, cuando salí de trabajar, ajena a toda huelga (la verdad es que ni me acordaba que la había), me fui al super, a comprar alguna cosilla que después del fin de semana pues no tenía.
Cuando entré, la desolación me invadió… estanterías vacías por completo de cosas, sin nada que coger, o casi nada… sobre todo en cosas como verduras, yogures, leche, carnes y así…
Cogí lo que necesitaba dentro de lo que pude y me fui para casa…
Al día siguiente las gasolineras ya volvieron a abrir, ya que los camiones con el combustible llegaron hasta ellas escoltados por la policía, para que los piquetes no pudieran pararlos…
Así ha continuado la semana, y hoy ya es jueves… ayer, me recorrí cuatro supermercados para comprar una docena de huevos… esto no puede ser…
Y es que no entiendo tampoco a la gente… dicen que va a haber huelga y compran a lo loco… ¿Qué sentido tiene comprar para que luego se te estropee?... por ejemplo, mi madre estuvo hablando con el frutero del barrio, y le dijo que el martes habían vendido lo previsto para toda la semana, la gente no piensa que por ejemplo la fruta en casa se estropea antes que en la tienda donde hay cámaras frigoríficas mejores… y de qué sirve comprar si lo vas a tener que acabar tirando?...
Cuando conseguí encontrar ayer los huevos, la señora que iba delante de mí (de unos 70 años), estaba comprando más de cuarenta yogures (los conté sí)… pero vamos a ver… ¿cuántos yogures come esa señora?, o ¿esta siguiendo la dieta del yogur y sólo se alimenta de eso?...
Bueno, ya voy a dejar de escribir de esto, el resumen de todo y ahora que he releído lo escrito es que no soy capaz de entender ni a la gente, ni al gobierno, ni nada de nada…
Pero bueno, esperemos que las cosas se tranquilicen y normalicen pronto.
-Enriqueta-
martes, 10 de junio de 2008
La idea era buena
Salir de la oficina en unas ficticias vacaciones (hasta la mañana siguiente), pedalear escasos minutos hasta un bar que siempre veo en el camino, rodeado de árboles y césped, junto a la vía del tren, con pinta de ser una antigua estación. Parar, tomarme una pinteja y pasar la tarde haciendo algo distinto, en un sitio distinto. Un cambio de escenario, uno de esos momentos de egoísmo que disfruto en la soledad de mi compañía y que en esta ocasión me he visto además acompañada de una libreta y un boli, amén de la pinta y la bolsita de patatas fritas con gusto a sal y vinagre vacía, disfrutando de los paluegos (esos restos de patatas fritas que se quedan entre los dientes y se disfrutan hasta largo rato después de terminar las patatitas).
Nota de la transcriptora: esta entrada es una "transcripción" de mi libreta...
El sitio no ha resultado exactamente lo esperado porque la antigua estación que yo veía desde la carretera no es el bar, pero bueno, es un sitio bastante grande, con ventanas pequeñas y cortinas estilo lo que el viento se llevó, como a ellos les gustan, con mesas de madera estilo merendero en el exterior, cuatro señores grifos de la cerveza tradicional inglesa y comida típica que igual me da por probar en un rato. Y lo que más me ha sorprendido de todo: una inglesa que parece simpática, sin voz chillona ni amabilidad hipócrita.
Aún más me han sorprendido las sillas, que parecen robadas de la iglesia más cercana, de esas que tienen un cajoncillo en la parte posterior para que, el que se sienta en la fila de atrás deje el libro de cantos u oraciones; también me sorprende que el tipo que tengo enfrente (con un par de mesas de por medio) se haya pedido, a la vez, tres pintas; que los radiadores estén pintados de madera o que haya una familia con rasgos indios a los que llevo un rato escuchando y no entiendo una palabra de lo que dicen (sí, tenía la esperanza de que fuera hindi, qué pasa).
[el tiempo pasa]
Estoy un poco borracha y aún no me he terminado la primera pinta, parece que estoy un poco débil, que tengo el estómago vacío o que me ha venido la regla, qué se yo... el caso es que acaba de pasar un tren junto a mi ventana lo que quiere decir que sí es la antigua estación. Vamos, digo yo que a nadie en su sano juicio se le ocurriría construir un bar tan cerca de las vías...
La familia tipo indio habla en inglés, aunque la señora habla por teléfono en otro idioma... creo. Además el tipo (encorbatado) de las tres pintas ha recibido a sus esperadas acompañantes... me tengo que comprar una cámara digital ya. Él se ha sentado, no sé si estratégicamente en una mesa de seis (el tamaño de las dos amigas es considerable). La primera en llegar se ha sentado casi en el otro extremo... un poco raro, ¿no? pues la tía no deja de leer o mirar notas en un cuaderno tamaño folio que tiene enfrente de la cara, incluso cuando tiene que dirigirse al encorbatado.
No mucho después ha llegado otra a quien le ha sido adjudicada la tercera pinta. Se ha sentado junto al encorbatado y unos momentos después parece que, entre los dos le han entregado un regalo a la del cuaderno: un cojín horroroso, blanco y bordado en negro que no parece haberle gustado en absoluto a la rara. ¡Eh! hecho insólito, dos personas más se han aproximado y parece, efectivamente una extraña celebración de cumpleaños: se han sentado, exactamente en el lado contrario al encorbatado. La situación es él y la otra en un extremo, los dos nuevos en el otro extremo y en una esquina, alejada de los dos primeros, la homenajeada. Los últimos en llegar le han regalado a la del cuaderno una serie de seis libros que tampoco han suscitado en ella el mínimo sentimiento de gusto o gratitud. Ha sacado una bolsa de tela de su bolso, ha guardado los obsequios en ella y sigue con su cuaderno... un poco después ha dejado el cuaderno y ha dado a los dos más lejanos una hoja de papel en la que no sé si ha escrito una historia corta o una crítica de cine.
No puedo beber más y esto se está volviendo ruidoso así que nos vamos a quedar con la intriga. Además, entre la mesa es la que tenemos tan particular interés y la mía, se ha sentado una pareja que rondará los 40, llorosa, que ha venido a discutir sus problemas, lo que me hace sentir un tanto incómoda, porque están justo en la línea de visión de mi objetivo así que dejo el estudio sociológico inconcluso, a ver si el hipo me permite pedalear colina arriba.
En este momento guardé mis cosas y me fui al baño. Cuando salí la mujer de la pareja en cuestión colgaba una llamada en su móvil y le decía al otro que volvería en un rato, con la consiguiente cara de absoluta incredulidad del otro, que allí se quedó... y yo me fui a casa pasando por el super. ¡Qué desastre! para un día que no llevo mochila, se me ocurre pasar por el super... cogí lo imprescindible (pan, leche y queso) lo metí en una bolsa y la colgué del manillar... No sé muy bien si por efecto de la pinta o de la bolsa que me desequilibraba, pero tuve serias dificultades en el aparcamiento del tesco... nada, nada, en bici sí, pero por la acera :)
-la paya-
Nota de la transcriptora: esta entrada es una "transcripción" de mi libreta...
El sitio no ha resultado exactamente lo esperado porque la antigua estación que yo veía desde la carretera no es el bar, pero bueno, es un sitio bastante grande, con ventanas pequeñas y cortinas estilo lo que el viento se llevó, como a ellos les gustan, con mesas de madera estilo merendero en el exterior, cuatro señores grifos de la cerveza tradicional inglesa y comida típica que igual me da por probar en un rato. Y lo que más me ha sorprendido de todo: una inglesa que parece simpática, sin voz chillona ni amabilidad hipócrita.
Aún más me han sorprendido las sillas, que parecen robadas de la iglesia más cercana, de esas que tienen un cajoncillo en la parte posterior para que, el que se sienta en la fila de atrás deje el libro de cantos u oraciones; también me sorprende que el tipo que tengo enfrente (con un par de mesas de por medio) se haya pedido, a la vez, tres pintas; que los radiadores estén pintados de madera o que haya una familia con rasgos indios a los que llevo un rato escuchando y no entiendo una palabra de lo que dicen (sí, tenía la esperanza de que fuera hindi, qué pasa).
[el tiempo pasa]
Estoy un poco borracha y aún no me he terminado la primera pinta, parece que estoy un poco débil, que tengo el estómago vacío o que me ha venido la regla, qué se yo... el caso es que acaba de pasar un tren junto a mi ventana lo que quiere decir que sí es la antigua estación. Vamos, digo yo que a nadie en su sano juicio se le ocurriría construir un bar tan cerca de las vías...
La familia tipo indio habla en inglés, aunque la señora habla por teléfono en otro idioma... creo. Además el tipo (encorbatado) de las tres pintas ha recibido a sus esperadas acompañantes... me tengo que comprar una cámara digital ya. Él se ha sentado, no sé si estratégicamente en una mesa de seis (el tamaño de las dos amigas es considerable). La primera en llegar se ha sentado casi en el otro extremo... un poco raro, ¿no? pues la tía no deja de leer o mirar notas en un cuaderno tamaño folio que tiene enfrente de la cara, incluso cuando tiene que dirigirse al encorbatado.
No mucho después ha llegado otra a quien le ha sido adjudicada la tercera pinta. Se ha sentado junto al encorbatado y unos momentos después parece que, entre los dos le han entregado un regalo a la del cuaderno: un cojín horroroso, blanco y bordado en negro que no parece haberle gustado en absoluto a la rara. ¡Eh! hecho insólito, dos personas más se han aproximado y parece, efectivamente una extraña celebración de cumpleaños: se han sentado, exactamente en el lado contrario al encorbatado. La situación es él y la otra en un extremo, los dos nuevos en el otro extremo y en una esquina, alejada de los dos primeros, la homenajeada. Los últimos en llegar le han regalado a la del cuaderno una serie de seis libros que tampoco han suscitado en ella el mínimo sentimiento de gusto o gratitud. Ha sacado una bolsa de tela de su bolso, ha guardado los obsequios en ella y sigue con su cuaderno... un poco después ha dejado el cuaderno y ha dado a los dos más lejanos una hoja de papel en la que no sé si ha escrito una historia corta o una crítica de cine.
No puedo beber más y esto se está volviendo ruidoso así que nos vamos a quedar con la intriga. Además, entre la mesa es la que tenemos tan particular interés y la mía, se ha sentado una pareja que rondará los 40, llorosa, que ha venido a discutir sus problemas, lo que me hace sentir un tanto incómoda, porque están justo en la línea de visión de mi objetivo así que dejo el estudio sociológico inconcluso, a ver si el hipo me permite pedalear colina arriba.
En este momento guardé mis cosas y me fui al baño. Cuando salí la mujer de la pareja en cuestión colgaba una llamada en su móvil y le decía al otro que volvería en un rato, con la consiguiente cara de absoluta incredulidad del otro, que allí se quedó... y yo me fui a casa pasando por el super. ¡Qué desastre! para un día que no llevo mochila, se me ocurre pasar por el super... cogí lo imprescindible (pan, leche y queso) lo metí en una bolsa y la colgué del manillar... No sé muy bien si por efecto de la pinta o de la bolsa que me desequilibraba, pero tuve serias dificultades en el aparcamiento del tesco... nada, nada, en bici sí, pero por la acera :)
-la paya-
5 horas con Robin
Para completar un fin de semana de aventuras según me levanté el domingo decidí que hacía un día precioso para irse de excursión así que agarré el bolso con unos pañuelos de papel, unos tampones y un par de libillos y emprendí camino a Nottingham.
Como buena amparo que soy, no pude coger el primer tren de la mañana (a las 11.30) así que tuve que esperar una horaza y cuarenta minutazos para coger el siguiente. Eso me hubiera dejado mis cinco horitas de paseo y disfrute con Robin Hood. Por supuesto que la cosa se torció. No voy a entrar en detalles, pero el tren iba muy despacito hasta que dejó de ir, vamos que se paró, y fuimos remolcados por otra locomotora hasta Nottingham, donde desembarqué a las cuatro de la tarde.
Esta vez iba más que preparada y tenía una idea medianamente clara de lo que quería ver así que me precipité, sin pensarlo dos veces al castillo. Llegué a la taquilla con cara de pena y desesperación, sudando cual pollo y le pregunté a la chica, con todo el dolor de mi corazoncillo, al borde casi de las lágrimas si aún se podía entrar en el castillo a lo que me dijo que sí, claro, y que además a esas horas era gratuita la entrada. Lo que apenas compensa todo lo que no pude ver, porque cierran a las 5 así que después me dediqué a pasear por la ciudad.
Pese a todo y porque soy un poco amparo y paso de ir por la vida estilo japonés (no, tampoco llevaba cámara) he disfrutado de medio día agradable y está finalizando en un bar (no esperábais menos, supongo) con una señora pinta de esas que a mí me gustan (libreta en mano). Y no es un bar cualquiera sino que estoy al ladito del canal. Tan cerquita que estoy viendo, por primera vez en mi vida las famosas exclusas en funcionamiento.
¡Dos barcos, dos! como no las había visto nunca en acción, me ha tocado ración doble! ¿tendré que pedir otra pinta a ver qué más pasa?
-la paya-
Como buena amparo que soy, no pude coger el primer tren de la mañana (a las 11.30) así que tuve que esperar una horaza y cuarenta minutazos para coger el siguiente. Eso me hubiera dejado mis cinco horitas de paseo y disfrute con Robin Hood. Por supuesto que la cosa se torció. No voy a entrar en detalles, pero el tren iba muy despacito hasta que dejó de ir, vamos que se paró, y fuimos remolcados por otra locomotora hasta Nottingham, donde desembarqué a las cuatro de la tarde.
Esta vez iba más que preparada y tenía una idea medianamente clara de lo que quería ver así que me precipité, sin pensarlo dos veces al castillo. Llegué a la taquilla con cara de pena y desesperación, sudando cual pollo y le pregunté a la chica, con todo el dolor de mi corazoncillo, al borde casi de las lágrimas si aún se podía entrar en el castillo a lo que me dijo que sí, claro, y que además a esas horas era gratuita la entrada. Lo que apenas compensa todo lo que no pude ver, porque cierran a las 5 así que después me dediqué a pasear por la ciudad.
Pese a todo y porque soy un poco amparo y paso de ir por la vida estilo japonés (no, tampoco llevaba cámara) he disfrutado de medio día agradable y está finalizando en un bar (no esperábais menos, supongo) con una señora pinta de esas que a mí me gustan (libreta en mano). Y no es un bar cualquiera sino que estoy al ladito del canal. Tan cerquita que estoy viendo, por primera vez en mi vida las famosas exclusas en funcionamiento.
¡Dos barcos, dos! como no las había visto nunca en acción, me ha tocado ración doble! ¿tendré que pedir otra pinta a ver qué más pasa?
-la paya-
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