Once meses he tardado en descubrir que mis sospechas eran ciertas. Once meses sospechando que viajar en uno de estos autobuses de dos plantas es altamente peligroso. Y es que los conductores de autobús deben tener un seguro de vida especial o algo porque van como locos. Ni las atracciones de feria tienen tanto movimiento: acelerones, frenazos, todos los baches del mundo mundial, que no son pocos y algunos son auténticos socavones que, sumado a unas suspensiones terribles en unos autobuses de más de 15 años dan como resultado... heridos leves.
No he sido yo y no ha sido el autobús el que ha tenido el accidente pero hoy estaba yo sentada en la parte de arriba, en la primera fila, disfrutando de las ramas de árboles golpeando contra el cristal, cuando lo he oído. Ha sido más o menos así: "pom, pom, cata plum, plum, plum, bum, zas, zas, zas, pum". Automáticamente he vuelto la cabeza hacia atrás, como un resorte, a mirar el hueco de la escalerilla que comunica el piso de arriba y el de abajo. Caras de susto y dolor entre los que estaban mirando por el agujero, uno se ha levantado del asiento pensando en bajar a ayudar al herido y una voz masculina y avergonzada desde abajo decía: "estoy bien, estoy bien". Ni una risa, ni media sonrisa, ni medio comentario... miradas silenciosas y asustadas sabiendo que la próxima me puede pasar a mí.
-la paya-
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Por cierto y allí no existe la opción bicis en el autobús?
ResponderEliminarNo hace falta que me mires así!!!!