¡Qué bonito salir de la oficina cuando hace sol! pedalear a lo largo del río sabiendo que puedes parar y sentarte a la orilla a ver pasar el agua. He parado en un banco vacío y ahí me he quedado como embobada, mirando pasar el tiempo... De vez en cuando ves gente que pasa y distrae tu atención, una pareja paseando al perro, una bici, un corredor, un paseante. Pero tu atención sigue en el río y tu mente, mucho más allá.
Ahí andaba yo, imnotizada cuando he visto a un personaje que no me encajaba en el ambiente. Hasta tal punto que he medio salido de mi trance para seguirlo con el oido y algún movimiento furtivo con el rabillo del ojo. Un ciclista que ha parado a mi lado para esperar a sus dos perros jadeantes ha distraido mi atención y el río me ha atraído de nuevo al seguirles con la mirada, mientras se perdían en una de las serpentinas del río.
Al poco tiempo un escalofrío me ha hecho recordar lo que me daba mala espina y me he dado la vuelta sin más, desconfiada, sabiendo que estaba en algún lugar... se me habían ocurrido muchas cosas, pero justo la escena que encontré no me la esperaba. Acto seguido he procedido a recoger mi cuaderno, he montado en la bici y he seguido mi camino ahora ya asqueada y arrepintiéndome de este carácter nada violento que tengo por no haber recorrido 20 metros y darle una patada en salva sea la parte o a empujarle contra las ortigas a ver si se le quitan las ganas de restregársela.
-la paya, que tiene pendiente aprender a gritar, preferiblemente improperios en este u otros idiomas-
viernes, 10 de julio de 2009
jueves, 9 de julio de 2009
Consecuencias
Y como toda acción produce una reacción, después del incidente matutino (recomendada la lectura de la entrada anterior "el orden de los factores" antes de seguir adelante) al llegar a casa me he encontrado una nota escrita en una hoja arrancada de una libreta mía, a lápiz (apuesto que con el que tengo en la habitación al lado de la libreta) que decía DAVE 07802894637. Este número es aleatorio, pero el de la nota parece un número de teléfono móvil. Yo no sé si enfadarme, o echarme a reir, pero estas cosas sólo me pueden pasar a mí...
-la paya-
-la paya-
El orden de los factores
Esta mañana no sé muy bien con qué pie me he levantado, pero se me ha cruzado un poco la pinza y he cambiado el orden normal de mis acciones: he decidido que desayunaba antes de ducharme así que he hecho café y me he quedado mirando la cafetera atentamente. Es una de esas cafeteras italianas de toda la vida y a mí no me sale el café como debiera así que ahí he estado como una campeona, luchando para no quedarme dormida de pie, pero sin ningún tipo de iniciativa para hacer otra cosa que no fuese mirar la cafetera.
Ha sido positivo ya que he descubierto el motivo del mal sabor de mi café: mi cocina es eléctrica y, cuando baja de cierta temperatura la placa se enciende de nuevo, lo que arruina la cremita...
Después de desayunar he procedido con las tareas mañaneras y me he metido en la ducha. Cuando ya estaba medio enjabonada ha sonado el timbre de la puerta de casa, sonido que he ignorado por motivos evidentes. A continuación, cuando ya estaba enjabonada del todo ha sonado una llave que trataba de abrir mi puerta... ¡mierda! ha sido el primer pensamiento y a continuación todo un flujo de pensamientos: hoy venían a mirarme una de las ventanas, que no se abre, y a resetear la alarma...
Suerte que hay que disponer de cierta habilidad para meter la llave en la cerradura porque con aquello de que vivo sola no cierro la puerta del baño (que es la primera habitación de la casa) así que me ha dado tiempo a medio desenjabonarme, enroscarme bien en la toalla y salir al pasillo para abrir una rendija de la puerta de la calle (que el hombre no había conseguido todavía), asomar la cabeza y pedirle al hombre (pasmado del susto) que había al otro lado de la puerta que si me daba 5 minutos.
No sé cómo va a terminar el día, pero de momento estoy diseñando etiquetas para CDs (aparentemente vendemos el primer producto mañana)...
-la paya-
Ha sido positivo ya que he descubierto el motivo del mal sabor de mi café: mi cocina es eléctrica y, cuando baja de cierta temperatura la placa se enciende de nuevo, lo que arruina la cremita...
Después de desayunar he procedido con las tareas mañaneras y me he metido en la ducha. Cuando ya estaba medio enjabonada ha sonado el timbre de la puerta de casa, sonido que he ignorado por motivos evidentes. A continuación, cuando ya estaba enjabonada del todo ha sonado una llave que trataba de abrir mi puerta... ¡mierda! ha sido el primer pensamiento y a continuación todo un flujo de pensamientos: hoy venían a mirarme una de las ventanas, que no se abre, y a resetear la alarma...
Suerte que hay que disponer de cierta habilidad para meter la llave en la cerradura porque con aquello de que vivo sola no cierro la puerta del baño (que es la primera habitación de la casa) así que me ha dado tiempo a medio desenjabonarme, enroscarme bien en la toalla y salir al pasillo para abrir una rendija de la puerta de la calle (que el hombre no había conseguido todavía), asomar la cabeza y pedirle al hombre (pasmado del susto) que había al otro lado de la puerta que si me daba 5 minutos.
No sé cómo va a terminar el día, pero de momento estoy diseñando etiquetas para CDs (aparentemente vendemos el primer producto mañana)...
-la paya-
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