Creo haber aprendido algo importante hace tan sólo unos minutos. Apenas he tenido tiempo de meditarlo pero es una de esas cosas que tienes ahí dentro y de las que no eres consciente hasta que un día, de repente, salen a la luz.
Yo pensaba que la empatía era una cualidad en esta mi querida persona. Inocente de mí creía que era capaz de ponerme en la piel de otro, hoy me he dado cuenta de que no es así, al menos no en un sentido completo.
Hoy he salido de la oficina con uno de mis compañeros y al recoger las bicicletas nos hemos dado cuenta de que la suya había pinchado. Yo he usado mi empatía, he pensado en lo que jode tener que volver a casa andando y, como soy la que vive más cerca y la que tiene autobuses directos de casa al trabajo he puesto cartas en el asunto y le he ofrecido mi bici (una de mis más queridas posesiones terrenales y que, por cierto, aún no tiene nombre, quizás deba llamarla Frances, en honor a su antecesora).
Al caso, que yo se la he ofrecido porque me parecía lo correcto y porque no me importaba en absoluto hacerlo. Es decir, que yo estaba dispuesta a sufrir las consecuencias de su pinchazo (mala suerte), que nada tenía que ver conmigo. Y el resultado ha sido que mi compañero ha desestimado la proposición.
Y resulta además que yo, en su lugar, hubiera hecho lo mismo. Conclusión: prefiero sufrir yo a que otros lo hagan por mí y en cierto modo me parece un poco injusto porque igual a los otros no les importa sufrir por mí...
Lectura de la conclusión: mucho cuidadito con lo que me ofrecéis a partir de ahora, porque lo voy a aceptar casi todo :)
Corolario a la lectura de la conclusión: es broma, no hay corolario a la lectura de la conclusión, ni a la conclusión en sí misma, sólo decir que no es exactamente empatía lo que falla, que es otra cosa que no sé lo que es, pero que lo he entendido y lo voy a cambiar.
-la paya-
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