A Dios pongo por testigo que nunca, nuca, volveré a pasar humedades. A partir del día de hoy y por aquello de que por estas latitudes ya es otoño en toda regla y no sólo en El Corte Inglés, voy a llegar siempre (que me acuerde, claro) mis pantalones impermeables (mis hijos, y además gemelos) conmigo. Como os podéis imaginar me he hartado de agua de camino a casa. ¡Madre del amor hermoso! ¡qué aguacero!
-la paya-
Que también sabe escribir entradas cortas (y con mucho sentimiento) en este nuestro querido blog.
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Yo creo que querías decir: "... voy a llevar..."
ResponderEliminarVamos digo.