domingo, 2 de noviembre de 2008

Arte decorativo y tatuajes

Hace un rato he decidido echarme povidona yodada en dos nuevos cortes que me han salido en la mano (no sé muy bien cómo aunque sospecho de cierto juego de cuchillos). Lo que pasa es que, una vez abierto el botecito del ungüento en cuestión, descubrí con sorpresa que no tiene cuentagotas y claro, yo tampoco tenía algodón. Con todo y con eso, he procedido cuidadosamente a la operación usando el papel del water, pero es bastante absorbente y, el líquido este se seca en tiempo récord... Total que, como uno de los cortes es en la yema del dedo índice, he decidido poner el botecito boca abajo tapando el agujero (completamente) con la yema del dedo herido y aplicar con ese mismo dedo el líquido restante a la raja del otro dedo (que está en la otra mano).

Pues eso, que soy multicolor porque la he preparado buena. Por supuesto la yema del citado dedo índice (de la mano izquierda, por si os interesa) tiene un rosetón de un amarillo brillante que ya le gustaría tener a la catedral de León y la gota sobrante ha deslizado por el corte del dedo anular (de la mano derecha) a la perfección. El único problema es que la inclinación de mi mano en la operación era demasiado grande y la gota, lejos de ser completamente absorbida, ha seguido deslizando...

Para vuestra sorpresa no ha finalizado en la ropa ni ha entrado en contacto con ningún otro tipo de superficie, incluyendo el tejido humano como superficie, es decir, he soplado y soplado, modificando la inclinación de la mano, posición, etc hasta mantener la gotita controlada, vamos otro señor rosetón en la parte más baja del corte.

Y ahora imaginaos la escena en su más pura y cándida realidad, la operación fue realizada sentada en el inodoro, porque a mí me gusta aprovechar el tiempo mientras realizo ciertas funciones. ¡Ale, hágase el esfuerzo imaginativo! y téngase en cuenta la habilidad de la abajo firmante, porque en ningún momento he mencionado, ni que haya cerrado el bote, ni que haya habido mayores consecuencias, que podía haber ocurrido, dadas las circunstancias y las innumerables habilidades que atesoro. Para dejar el ejercicio en plenamente imaginativo y no deductivo he de decir que sujetaba el bote con la mano derecha, reléase el episodio si es preciso.

-la paya-

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