Hoy he ido al curso de Diseños Patrones. Me he senatdo al lado de un falso ramadanero. Digo falso, porque porque hacía incursiones sospechosas al baño durante el Ramadan.
Precisamente estaba sentada al lado de este el día que la espada de Damocles cayó sobre mí.
Era el segundo día de curso y estaba más que perdida. El jueves anterior me habían confirmado la entrada al curso, y yo había celebrado la noticia con un fin de semana de descanso. Osea que no iba para nada preparada para la faena.
Así que estaba yo con mi encaje de de bolillos de bucles for y if cuando noté la profe detrás de mí. Me embutí en un vestidito de niña de 4 años como que me hubieran pillado con la cama mojada, aguanté como pude el trago. Así es como al día siguiente dicha profe me susurró al oído que tenía que hablar con el señor Rako.
El señor Rako se apellida Rakomalala y según mi curiosidad me ha dejado investigar es un apellido oriundo de Madagascar. El señor Rako es totalmente afable y lejos de herirme me explicó que aparentemente, no daba la talla. Luego empezó a hablar de otros cursos que estaban por empezar en los que estaría mejor adaptada.
Yo lo encajé como pude y pasé el trago sin agua. Creo que me preguntó qué pensaba del asunto, así que desde la sinceridad que me permitía la vergüenza del momento, le dije que la verdad es que los conceptos no me parecían muy difíciles y que la impresión de ver a alguien que no es francés escribir en su teclado puede llevar a equívocos.
El señor Rako pensó un poco y me dijo que esperaríamos hasta el próximo miércoles.
Debo, por un momento hacer un paréntesis y describiros de la forma más subjetiva que puedo, la señora profesora.
La señora en cuestión debe rondar una cincuentena. Es del tipo sexy-sexy hoy me siento sexy. Es decir, es Septiembre y llevo un vestidito sin medias porque me gusta el roce de mi piel. De vez en cuando tiene ataques de risa coquetona frente al comentario de algún alumnO. Vamos, que es una experta en Java en un medio predominantemente viril. Los mejores recuerdos que me vienen son de cuando se ponía a DICTAR en viva voz los ejercicios o las instrucciones mezclando francés con palabras inglesas dichas en francés. Creo que mis niveles de angustia en esos momentos tendía a infinito. Como pude pasé el exámen que nos propuso esta señora ese miércoles. Creo que sólo fue corregido mi test.
El resultado es que no me he movido.
Ahora viene la segunda parte de la historia.
Esta historia es de cómo la tentación de pensar que el que tienes en frente de tí es menos inteligente que tú, es más grande que la capacidad de ateción a la pregunta que te ha hecho.
Pues eso, ahora me paso las horas en el curso escuchando explicaciones de mis compañeros en plan condescendiente, porque claro, como me han puesto el capirote de boba-tonta, ya no salgo de ahí.
Cierto es que yo a la hora de preguntar nunca me he tenido reparos, pero tranquilos que se me están quitando las ganas a rehosias.
He tenido que soportar las direcciones que me iban dando mis compañeros en la conjugación imperativo en las que iban diciendo: "Abre el fichero", "selecciona esta palabra", y en las que yo calladita intentaba hacerlo tan rápido como me decían, porque a veces hartos de esperar acaparaban el teclado y el ratón porque evidentemente, yo no SÉ.
Así que estoy hasta la coronilla de mis compis. De sus manías de invadir mi espacio vital y de mangonear mis asuntos.
Menos mal que hay fines de semana con la paya y Merlín, dos personas a las que yo considero sobradamente inteligentes, y que disfrutan de mi compañía.
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Es más, disfrutan de tu compgnía, halagan tus virtudes (que son unas cuantas, con mención más que sobresaliente en una inmensa capacidad de observación -por citar una concreta) y te quieren por ser esa perlilla alargada en este océano de ostras vanas que es el mundo en que nos ha tocado vivir. Yo quiero ser parte de la concha que proteja mi perla! (mi tesooooro!)
ResponderEliminar-la paya-