sábado, 21 de junio de 2008

Desintegrada

Así es como estoy, completamente desintegrada, como un e a la equis cualquiera... Es un poco de coña, pero es que parece que no me he acostumbrado al horario inglés, si es que tienen alguno, de comidas. Tampoco es una queja, sino una simple estupidez, hoy me he despertado a eso de las 11 de la mañana (llevo dos días pensando en hamburguesa con patatas) y había un par de pelis que quería ver así que he desayunado unas buenas tostadas, y me he ido al cine. Como soy así de masoca he comprado las dos entradas de golpe, una para la 13.40 y la otra para las 16.10 pensando además en el sandwich especial de la casa que me iba a meter entre pecho y espalda en cuanto terminase la primera sesión, que no se parece a una hamburguesa, pero alimenta. El problema es que la primera peli era la vida de Chet Baker que fue larga (la vida y la peli) así que no tuve tiempo material... total que para cuando he salido del cine (bastante atontada, por cierto) ya se me había pasado hasta el hambre así que me acerqué a la biblioteca central para devolver un libro (por supuesto estaba chapada y bien chapada) luego me he dado una vueltecilla, pequeña, porque entonces sí, empecé a sentir hambre así que al bus y para casa.

No sólo tenía un hambre atroz, sino que no podía pensar en nada que no fueran patatas fritas así que he cenado (o comido, o merendado, no sé) un filetón con sus patatas fritas (y digo patatas porque han sido dos) con un señor huevo frito y copado con unos pimientillos verdes también fritos que pá qué os voy a contar... ahora sólo falta saber cómo va a terminar la historia porque con un estómago tan vacío como el que yo traía no creo que mi particular fiesta del aceite y del colesterol sea lo más oportuno... eso sí, cuerpo y mente han sido satisfechos.

-la paya-

No hay comentarios:

Publicar un comentario