martes, 30 de septiembre de 2008

Lo que da de sí un día

Mucho, porque un día en la vida de una amparo no tiene longitud definida, pueden ser eternos o muy cortos. el día de hoy no sé cuánto está durando pero la noche ha sido muy breve y en ese corto espacio de tiempo me ha crecido un grano estilo cuerno en el frontal izquierdo. De los que rozas al ponerte la sudadera y duelen... el día en la oficina ha sido extremadamente largo y aburrido. Para colmo no podía concentrarme en nada y cada media hora tenía que levantarme a hacer algo porque no podía parar en la silla...

el día laboral ha terminado y he decidido coger el bus para ir al centro a darme una vuelta y según me subí al bus empezó a diluviar. Mientras llegaba me he puesto a pensar en el casero, que tenía que venir a hacer no sé qué a casa y que no hacía falta que estuviera yo en casa, que él tenía llaves y tal y pascual (me dijo). Hace ya muchos meses cambiaron la cerradura del portal y dejaron dos copias en el buzón de cada inquilino, si yo tengo mis dos copias... no sé cómo se las habrá apañado. En esto me hace cosquillas el móvil, y me cruza el pensamiento de tener que bajarme del autobús porque aún no estoy lejos y el casero está esperando en la puerta sin poder entrar... pero no, no era el casero, era el hombre del bigote artístico... ¡mi profe de dibujo! y digo mi profe porque eso es lo que es, a partir del próximo martes :)

y eso, que he encontrado, por fin el equivalente al betadine de toda la vida, así que ya puedo cortarme todos los dedos que me quedan sanos (que empiezan a escasear), que los puedo tintar de amarillo para que no se infecten.

-la paya-

martes, 23 de septiembre de 2008

Llegar y besar el santo

Esto ha sido más o menos la tónica de mi vida, una potra de espanto. Llego a un sitio y todo es genial. Tras terminar COU (porque yo soy de la era antigua) sin mayor percance que suspender dos asignaturas para septiembre y tener que hacer la selectividad en septiembre entré en la carrera. Tardé diez años en terminar pero no me arrepiento de ello. Podía haber estudiado más pero no lo hice y mientras tanto conocí a un puñado de gente que me importa de verdad.

Después llegó la aterradora hora de buscar trabajo... eché una beca de esas que nunca le dan a nadie, en las que no hace falta tener nota media pero no sé si amigos o qué... a mí me contestaron a los 15 días o así, diciéndome que si aceptaba tenía que estar en el Reino Unido la siguiente semana. No sé qué datos se cruzaron en qué base de datos o cómo narices ocurrió aquello, pero yo hice la maleta y me fui.

Aparecí en una empresa que resultó ser un único individuo y que trabajaba en el sótano de su casa. El individuo tenía pendientes y tatuajes, pero era un tío genial. Yo aprendí muchas cosas en lo "profesional" y en lo personal y después cometí el error de volver a España. Pero a la gente con la suerte que yo tengo, los errores se dan la vuelta como las tortillas y, aunque laboralmente hablando perdí un año y medio de mi vida, personalmente hablando encontré muy buena gente en el camino.

Pero había que colgarse de nuevo las pocas posesiones al hombro y echar mi patera personal a la deriva... Encalló de nuevo en la isla atlántica esta, que algunos llaman Gran Bretaña y hasta ahora no me puedo quejar, ya leeis las aventuras. Pero siempre queda la duda y creo que tengo personalidad culpable. Culpable por tener esta suerte, que no me la merezco. Al menos no más que otras personas... ¿qué decide quién nace con estrella y quién estrellado?

-la paya-

lunes, 22 de septiembre de 2008

De boda

Pues haciendo encaje de bolillos con vuelos transoceánicos (ya escribiré los detalles, que la cosa va con calma y es bien larga), he acabado pasando el fin de semana en España, cerca de la capital, para asistir al enlace matrimonial de un par de amiguetes.

Asistí a una misa que casi no parecía misa, en el que el cura estaba casi por temas de protocolo, pero vamos, que no lo hubiera echado de menos pese a haber sido una boda por el rito católico. Se hablaba de los novios (ahora ya marido y mujer), subía y bajaba gente a hablar de los novios, a darles ánimos (esto nunca lo he entendido bien, es como decirles: "la habéis cagado bien así que mucho ánimo para lo que queda"), las ofrendas fueron bastones de montaña, no hubo anillos, ni largas colas para comulgar (creo que esto al cura no le gustó mucho), la música no era de orquesta sinfónica sino más bien rollo bandas sonoras, los votos no fueron los sempiternos "¿quieres a Fulanita? ¿y tú a Menganito?", Fulanita iba de un verde grisáceo super bonito y Menganito llevaba un traje de novio con un chaleco que era azul celeste por delante y blanco por detrás (esto me dejó marcada porque, aunque siempre he visto chalecos no había caído en que la parte delantera y la trasera son de distinta tela y color, por leve que sea la diferencia). La comida estuvo pensada hasta el mínimo detalle, sin piña para la niña, con las mesas bautizadas con nombres de montañas a las que los nuestros enamorados habían subido. El mero estaba espectacular y el pato hubo que hacer grandes esfuerzos para terminarlo porque, a pesar de que setábamos ya bien llenos, estaba mejor aún que el mero.

Después hubo Vals, música, bebidas y baile para todos. Yo, que soy una persona muy sensible, como sé lo que se gastan los novios en organizar una cosa de estas, hice lo que pude para amortizar su inversión y me tomé alguna que otra copa ;-) y eso, derroche de buen humor. Ni que decir tiene que algunos alargamos la fiesta un poco más, por determinado pueblo de la provincia de Toledo.

-la paya-

Dibujo en vivo

Se me ocurrió apuntarme a un curso por aquello de que ahora que los días son mas cortos y las noches más largas, pues que habrá que mantenerse ocupado y poder además conocer gente. Encontré un curso de dibujo en vivo cerca del centro, todos los lunes, de 18:30 a 21.00 y me apunté. Siempre he querido aprender a dibujar así que esta era mi gran oportunidad: centros de educación para adultos.

El problema es que llamé por teléfono y tenía que hacer una entrevista con el profesor la semana que estaba en los estates. La señora del teléfono fue muy maja y me dijo que no pasaba nada, que me apuntaba y que me presentase el lunes 22 de septiembre en el lugar del curso.

Allá me he ido hoy, derecha en mi bici desde la oficina. Me costó un rato encontrar el edificio y eso que era bastante grande. Luego estuve deambulando de clase en clase porque la secretaría estaba cerrada y ví que tenían los horarios en la puerta. Después una persona se apiadó de mí y me dijo que era una puertecica en el chaperón de al lado, ví entrar a una chica joven y me emocioné. Entré por la puerta y me recibió el profesor, le conté la historia y me dijo que no, que nadie le había dicho nada y que el curso estaba ya lleno...

Tal cara de pena debí de poner que me dijo que esperase, que a veces la gente se apuntaba y luego no venía. Yo le dije que no sabía nada de dibujo y dijo que no pasaba nada (me imagino que se lo dice mucha gente que dibuja bien así que no se lo creyó). Después me hizo un hueco porque faltaban dos personas y me dijo que me quedaba, que no pagase y que, a medida que avanzaba el curso la gente abandonaba así que si luego había alguna vacante me avisaba.

A medio camino entre la tristeza y el premio de consolación por haber pedaleado media hora a contra viento, entré en la sala donde había caballetes, todo "sucio" con restos de pintura, papel, lápices, etc. La gente empezó a montar los caballetes y a pegar el papel guarro de ese, tamaño A3 con cinta de carrocero en las tablas (no sé cómo se llaman). Todo como muy profesional así que me asusté un poco, pero ahí seguía, decidida a ocupar cualquier puesto vacante.

Por fin me dijo que podía ocupar un banco profesional, me explicó cómo funcionaba y dónde tenía las cosas y que hoy teníamos una modelo, que era la chica que estaba en frente, que entró en una sala y salió con un batín de raso. Bien, dibujo en vivo, esto es lo que significa. Así que nada, cogí un lápiz, la modelo se quitó el batín y todos a pintar. Yo la estuve mirando un rato porque no sabía muy bien por donde empezar... lo intenté con una pierna, luego la otra para ir subiendo: un horror. El profe nos había dicho que lo hiciésemos grande y yo empecé así pero luego reutilicé el papel para empezar de nuevo en una esquina (no había gomas).

El profe se iba pasando por los puestos, en ocasiones dando consejos. Cuando llegó al mío entendió que cuando le dije que yo no había dibujado nunca no quería decir "nunca en vivo" sino que nunca había dibujado, ni siquiera jarrones ni bodegones ni nada de nada. Así que se agachó, cogió un lápiz y me explicó: "lo haces con demasiado detalle, coge sólo las formas para empezar, como si fueran figuras geométricas". El tío hizo cuatro líneas para esbozar el cuerpo, un redondel en la cabezota y listo. ¡15 segundos! así que animé y copié la mitad de su boceto, combinado con lo que a mí me parecía que veía en la modelo.

A los diez minutos la modelo cambió de posición y hubo que empezar otro papel. Pero yo ya tenía la idea, enlacé cuatro garabatos que no parecían nada en absoluto y los fui redondeando, salieron unos hombros deformes, pero uno de los brazos tenía forma de brazo. Luego parece que había que dibujar lo más rápido posible y a mí me era imposible, aunque no dejé de intentarlo.

Después del descanso las cosas fueron un poco más pausadas y ya me daba tiempo a hacer cosas. Otra vez vino el profe a explicarme "puntos clave" en los que fijarme para "cerrar el dibujo" y, el último dibujo, que además nos dió tiempo extra fue mi gran obra de arte. La peor de la clase sin duda alguna pero para mí ha sido la maja desnuda de Goya, ¡y rayando para hacer sombras y todo!

¡Ójala alguno de los alumnos no esté interesado! Porque ¡yo quiero más!

-la paya, con alma de artista-

sábado, 20 de septiembre de 2008

Los Clochards de Paris

clochard
m, f
vagabundo(a)

El vagabundo Parisino no se mueve de Paris, y normalmente tiene un territorio. Es una persona sucia digna, que te intimida con su mirada.

El dia del juicio seguro que esta ahi el clochard de Montmartre diciendo tu a la derecha, tu a la izquierda. Nadie tiene el ojo mas fino para ver andares y de que pie cojeamos.

Esa gente no tiene drogodependencias, salvo quizas una aficion desmedida al alcohol para combatir el frio.

Son gente increiblemente amable, de una gentileza noble, aprendida en las aulas de una escuela con bandera francesa. Los "Medicos Sin Frontera" les dan una Quechua para que duerman en su propia tienda. Normalmente usan las salidas de aire del metro (esas de Marilyn) para plantarlas encima, asi asegurarse una estufa en invierno.

Bueno, pues estos senores, me causan un gran respeto. Ninguno pide dinero. Simplemente te observan pasar, lo que te gusta hacer a ti en las terrazas. Te das cuenta que ellos han tenido una vida como la tuya, que han renunciado a todo y se han montado sus islas desiertas donde nadie puede llegar y se han incomunicado con el mundo que les ha defraudado.

Me permito pensar en ellos como una elite del ser humano, como los cartujos de antano que se recluian en monasterios. Ellos son mas valientes o mas curiosos y esperan comprender el ser humano a base de observarlo.

Igual estoy idealizando y resulta que a base de infortunios uno puede llegar a encontrarse en esa siuacion...pero algo me dice que no.

Os invito a ser obsevados.

-Amparito-

lunes, 15 de septiembre de 2008

Reflexion (sin acento, que es inglés)

Los pocos ingleses con los que he podido compartir mis pocas inquietudes por visitar el continente americano coinciden en que como "nación" los Estados Unidos son un poco raros pero que la gente es estupenda y todos han pasado grandes momentos en Estados Unidos. Yo llevo en la esquina superior derecha del doblemente mencionado país poco más de 24 horas y puedo decir que ya tengo una posición clara: a los ingleses les gustan los americanos porque hablan y transmiten sentimientos reales. Normal, porque en inglaterra (al menos en el norte) la gente espera en la parada de autobús con los cascos puestos, por no saludar a otra gente. Y digo esto porque aquí (Boston) he visto varias paradas de autobús bastante animadas y desde luego no he visto a nadie caminar compartiendo uno de los cascos con el amigo que camina al lado, con un casco en una oreja y la otra despejada...

¿y no se darán cuenta que el problema de los ingleses es precisamente ese tipo de relaciones digamos... antisépticas? prohibido tocar, hablar en serio, mostrar quién eres (y mucho ojo con mostrar que tienes una etiqueta de esas que dice amparo), etc. (acentuar las cosas que pasan...). Porque eso es lo que hace que seas una persona ridícula o que no lo seas así que, sobre todo, mantener las distancias y que no se sepa nada, no vaya a ser...

-la paya-

miércoles, 10 de septiembre de 2008

Revolución del ordenamiento libre de las identidades

Últimamente vengo pensando en la libertad del ser humano. Al principio estaba pensando en la "libertad de la mujer" pero luego descubrí que era una trampa.
Os lo explico. La libertad es poder decidir en cada momento, si buscas la libertad de las mujeres, no haces que poner en primer lugar tu identidad como mujer.

La identidad es algo que uno se forja a base de caminos, rutas y atajos tomados en la vida. Todas nuestras experiencias conforman una identidad que los medios se encargan de amoldar a perfiles para vendernos una moto y muchas más cosas.
Yo en mi identidad tengo una faceta científica, otra hija, otra bohemia, otra agnóstica, y así hasta que llegamos a mujer.

La gran revolución está por llegar, en la que cada uno pondrá un orden en todas estas identidades de forma que no tendremos que ir en tacones para encontrar nuestro lugar en el mundo, ni habrá fanáticos religiosos doblegando a millones de personas a sus órdenes.

El orden de estas identidades avanza con la vida, con tus experiencias y una reflexión de lo que te ocurre. Por eso voy a bautizarlo con el nombre de "Revolución del ordenamiento libre de las identidades".

Este es mi mensaje para hoy Amparitos.¡Sed libres!

-Amparito-

lunes, 1 de septiembre de 2008

Bill

Ese es su nombre, trabaja en la oficina y es una especie de portero que guarda un poco el edificio. Llega a las 6 de la mañana y lo abre, limpia un poco, da los buenos días a todo el que llega antes de las 8 y, a continuación se va a casa, hasta las 4 de la tarde, hora a la que vuelve a trabajar, hasta las 7, para cerrar el edificio.

Bill sabe todos y cada uno de nuestros nombres, si la bicicleta con la rueda deshinchada es la tuya, que el coche que está erróneamente aparcado en nuestros espacios es de una visita de la oficina de arriba o el gran jefazo de la de enfrente, que siempre lo hace a mala leche porque así su coche está más cerca de la puerta. Bill sabe la gente que queda en la oficina cuando tú sales, dónde vivimos, conoce, por referencias a nuestras familias, siempre habla contigo, te pregunta cosas, te cuenta cosas.

Bill tiene un uniforme negro, pantalón negro con diversos bolsillos en los laterales, polo negro con el logotipo rojo de la empresa, forro polar negro, botas negras cinturón negro, Bill recoge la basura, pasa todos los miércoles por todas las oficinas para decir que va a hacer saltar la alarma de incendios, que hay que probarla una vez a la semana, etc.

Hoy, al salir de la oficina, Bill estaba vestido de negro, pero de otra forma, con un elegante traje negro y una corbata roja. He ido a saludarle, ¡cómo no! y me ha dicho que esta semana está haciendo además una sustitución para la misma empresa, pero de recepcionista en otro edificio, que se está haciendo rico, te dice, ganando más dinero. Que igual tiene que hacerlo otra vez el mes que viene, pero tres semanas en vez de una.

Bill está contento y yo un poco triste. Esta semana va a trabajar 11 horas diarias: de 6 a 8, de 10 a 12 y de 13 a 19, con media hora para cambiar de edificio entre las 15.30 y las 16. Pensaréis que no es para tanto. Bill pasa la mayor parte del tiempo hablando con la gente, pero nunca descuida su trabajo, nunca encontrarás una mota de polvo, nunca una mala palabra, siempre una sonrisa amable. A Bill le gusta estar con gente porque vive solo, con su perro como única compañía, y la gente en los pasillos... Bill adora tener que venir a la oficina cuando hay un electricista o un pintor, no porque tenga que aspirar la moqueta, sino porque sabe que siempre tardan, y le pagan horas extras.

Bill está contento cuando hace horas extras, cuando tiene que trabajar más, y yo un poco triste... porque el día once de diciembre Bill cumple setenta y tres años.

-la paya-

Yo NO soy británica

Hace unos días alguien me preguntó en la oficina si me sentía orgullosa de la actuación del equipo olímpico de este, el país en el que paso mis días... La pregunta era seria, luego surgieron las bromas, primero porque pregunté si el simple hecho de posar los pies en Inglaterra, te hace ser Británico automáticamente, la respuesta fue "por supuesto que sí". El irlandés estaba también presente y se dirigió a mí para decir a viva voz: "es por eso que yo vine en barco"...

Pues no, yo no soy Británica, ni Inglesa, ni ganas que tengo. Y este hecho me permite darme libertades como: quejarme abiertamente en público sin pasar ningún tipo de vergüenza. Hoy he ido a una piscina, me dejé llevar por el holandés ha un lugar que él conocía, pequeño, en un edificio lindo... me dieron una fotocopia de los horarios porque tienen un montón de cursos de natación y actividades acuáticas diversas así que la piscina sólo está disponible durante algunas horas. Como a mí me apetecía mucho nadar, pues decidí ir a otro sitio que hay más o menos cerca de mi casa.

La primera impresión ya era para echar a correr (al menos yo, que en mi vida he pisado un gimnasio y me dan cierto repelús...). Éste no era sólo un gimnasio inmenso con gente entrando y saliendo continuamente, sino que tenía una recepción con gente uniformada, unos tornos, todo con un acabado perfecto, el parqué recién pulido, con una música horrible... deberían advertirlo en la puerta: sólo para pijos...

No importa, que me den información no me va a hacer daño... todo sea por un chapuzón. Me acerqué pues a la recepción y tras una espera relativamente normal una señorita tomó mi nombre y me pidió que tomara asiento, que vendría alguien a contarme como funcionaba todo. Cuando recogieron al tipo que estaba delante de mí, lo ví aún más claro: este no es el tipo de sitio al que me gustaría ir de vez en cuando. No sé si fue mutuo, pero a ellos tampoco les gustaba yo (sólo porque esta mañana me he levantado dormida y he llegado a ponerme unas zapatillas beige, con un pantalón marrón, una camiseta gris, un jersey de pico verde pistacho un poco fosforito y un abrigo de un azul claro muy difícil de definir), el caso es que nadie vino a recogerme. No sé exactamente qué hubiera hecho un inglés (estoy rezando porque no sea lo que hice yo...).

Se me subió toda la mala leche que tenía y empecé a mirar mal a todo el que tenía la camisa roja con el emblema del gimnasio. Efectivamente, no iba a venir nadie a por mí así que esperé a que en la recepción hubiera tres personas libres sin hacer nada, incluida la que me atendió... me levanté del sillón, me acerqué de nuevo al mostrador y con cara de pocos amigos y toda la poca amabilidad que pude (no es bueno no dominar el idioma en estas situaciones, porque da mucho menos juego) y le pregunté si había alguna santa forma en aquel sitio de conseguir información. Entonces la chica me reconoció (no sé si a mí o a mí jersey) y llamó por teléfono a otra persona, que apareció en los siguientes 20 segundos (vamos que estaban ocupadísimos jugando a las cartas en alguna sala de brillante parqué)...

-la paya-