lunes, 22 de septiembre de 2008

Dibujo en vivo

Se me ocurrió apuntarme a un curso por aquello de que ahora que los días son mas cortos y las noches más largas, pues que habrá que mantenerse ocupado y poder además conocer gente. Encontré un curso de dibujo en vivo cerca del centro, todos los lunes, de 18:30 a 21.00 y me apunté. Siempre he querido aprender a dibujar así que esta era mi gran oportunidad: centros de educación para adultos.

El problema es que llamé por teléfono y tenía que hacer una entrevista con el profesor la semana que estaba en los estates. La señora del teléfono fue muy maja y me dijo que no pasaba nada, que me apuntaba y que me presentase el lunes 22 de septiembre en el lugar del curso.

Allá me he ido hoy, derecha en mi bici desde la oficina. Me costó un rato encontrar el edificio y eso que era bastante grande. Luego estuve deambulando de clase en clase porque la secretaría estaba cerrada y ví que tenían los horarios en la puerta. Después una persona se apiadó de mí y me dijo que era una puertecica en el chaperón de al lado, ví entrar a una chica joven y me emocioné. Entré por la puerta y me recibió el profesor, le conté la historia y me dijo que no, que nadie le había dicho nada y que el curso estaba ya lleno...

Tal cara de pena debí de poner que me dijo que esperase, que a veces la gente se apuntaba y luego no venía. Yo le dije que no sabía nada de dibujo y dijo que no pasaba nada (me imagino que se lo dice mucha gente que dibuja bien así que no se lo creyó). Después me hizo un hueco porque faltaban dos personas y me dijo que me quedaba, que no pagase y que, a medida que avanzaba el curso la gente abandonaba así que si luego había alguna vacante me avisaba.

A medio camino entre la tristeza y el premio de consolación por haber pedaleado media hora a contra viento, entré en la sala donde había caballetes, todo "sucio" con restos de pintura, papel, lápices, etc. La gente empezó a montar los caballetes y a pegar el papel guarro de ese, tamaño A3 con cinta de carrocero en las tablas (no sé cómo se llaman). Todo como muy profesional así que me asusté un poco, pero ahí seguía, decidida a ocupar cualquier puesto vacante.

Por fin me dijo que podía ocupar un banco profesional, me explicó cómo funcionaba y dónde tenía las cosas y que hoy teníamos una modelo, que era la chica que estaba en frente, que entró en una sala y salió con un batín de raso. Bien, dibujo en vivo, esto es lo que significa. Así que nada, cogí un lápiz, la modelo se quitó el batín y todos a pintar. Yo la estuve mirando un rato porque no sabía muy bien por donde empezar... lo intenté con una pierna, luego la otra para ir subiendo: un horror. El profe nos había dicho que lo hiciésemos grande y yo empecé así pero luego reutilicé el papel para empezar de nuevo en una esquina (no había gomas).

El profe se iba pasando por los puestos, en ocasiones dando consejos. Cuando llegó al mío entendió que cuando le dije que yo no había dibujado nunca no quería decir "nunca en vivo" sino que nunca había dibujado, ni siquiera jarrones ni bodegones ni nada de nada. Así que se agachó, cogió un lápiz y me explicó: "lo haces con demasiado detalle, coge sólo las formas para empezar, como si fueran figuras geométricas". El tío hizo cuatro líneas para esbozar el cuerpo, un redondel en la cabezota y listo. ¡15 segundos! así que animé y copié la mitad de su boceto, combinado con lo que a mí me parecía que veía en la modelo.

A los diez minutos la modelo cambió de posición y hubo que empezar otro papel. Pero yo ya tenía la idea, enlacé cuatro garabatos que no parecían nada en absoluto y los fui redondeando, salieron unos hombros deformes, pero uno de los brazos tenía forma de brazo. Luego parece que había que dibujar lo más rápido posible y a mí me era imposible, aunque no dejé de intentarlo.

Después del descanso las cosas fueron un poco más pausadas y ya me daba tiempo a hacer cosas. Otra vez vino el profe a explicarme "puntos clave" en los que fijarme para "cerrar el dibujo" y, el último dibujo, que además nos dió tiempo extra fue mi gran obra de arte. La peor de la clase sin duda alguna pero para mí ha sido la maja desnuda de Goya, ¡y rayando para hacer sombras y todo!

¡Ójala alguno de los alumnos no esté interesado! Porque ¡yo quiero más!

-la paya, con alma de artista-

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