miércoles, 23 de enero de 2008

mi culo

Nunca había pensado lo importante que puede llegar a ser un culo. Sí, he dicho bien, un culo. No importa el tamaño ni la forma, sólo que sea el tuyo y esté sano. Damas y caballeros, he tenido una fístula, pero no una fistulita cualquiera, no, la mía parece que era bastante superficial, pero como una nuez, tanto en forma como en tamaño. Y esto se traduce en mucha incomodidad y muchísimo dolor. Dolor al andar, al sentarme, al estar de pie, al cagar... perdón, pero es una de las funciones que el cuerpo necesita, y el que tu cerebro trate de, y en ocasiones consiga, evitarlo -a causa del dolor- provoca además algunos trastornos en el organismo.

No voy a empezar ahora a admirar lo bien que está diseñado el culo, como muchas otras partes del cuerpo, entre otras cosas porque aún no lo he meditado lo suficiente, pero sobre todo porque lo que queréis leer es mi experiencia personal, cómo he sobrevivido a esto en Inglaterra.

Bien, el dolor comenzó el miércoles, pero no fui consciente de que era una fístula hasta el sábado, cuando los centros médicos están cerrados. El lunes me acerqué a uno, por aquello de que me viera un médico y confirmara la tragedia -yo ya pensando en que me iban a tener que operar y toda la pesca- y van y me dicen que me tengo que registrar -dar mis datos- pero que tengo que esperar 24 horas para que la reserva sea efectiva y pueda pedir cita. Me resigno a la idea, me registro -por cierto que nadie me ha pedido ni prueba de identidad ni de domicilio ni nada- y espero. Al día siguiente (martes) llamo para pedir cita y me dicen que estarán encantados de darme una cita para la semana siguiente... En ese momento se me cayó el alma a los pies, momento de silencio al teléfono tras el que me salió un hilillo de voz temblorosa preguntando si no habría ninguna forma de adelantarlo... trago saliva y escucho la respuesta al otro lado del cable telefónico: "si viene usted antes de las 9.30, tendremos que atenderle"

A las 8.35 que me presenté allí (abrían a las 8.30) y tuve que esperar un poco pero me atendieron y muy bien atendida. Primero me mandaron a consulta, con un médico indio -o descendiente de-. Antes de examinarme hizo una llamada para decírselo a alguien y apareció una señorita que miró y aseguró, con su presencia, que las cosas se hacía correctamente -o eso es lo que yo me imagino-. El médico me dijo que era my grande, pero que creía era bastante superficial así que hizo una segunda llamada telefónica y le pidió a alguien que me hicieran un hueco. Resulta que una vez a la semana se practican "operaciones menores en el centro" y ahí estaba yo, en el día apropiado en el momento exacto.

Dicho y hecho, lo que ha pasado es que me han rajado el culo y me lo han estrujado mucho, luego han decidido que la cavidad en sí era un poco más grande y que podían hacerme más daño, perdón, digo... hacerlo mejor, y han abierto un poco más, con lo que han seguido estrujando y, para finalizar la tarea, me han puesto un drenaje -minúsculo, aunque no por ello menos doloroso por aquello de su inserción en el epicentro mismo de la herida- para que siga expulsando sin parar. Un trabajo muy loable y eficiente -médico japonesa, o descendiente de, y enfermera inglesa-. Por mi parte, he intentado quejarme lo menos posible, a base de abrazarme a la camilla, respirar hondo y todo eso, pero ha sido bastante (y eso que se supone que me han puesto anestesia local).

Cuando ya por fin, me levanté para volver a ponerme los pantalones es cuando llegó mi momento favorito... me desmayé... eso sí, avisé con tiempo así que sin golpes ni sustos para nadie, pero yo sólo quería salir de allí, porque sabía que tenían programadas mogollón de cosas y que a mí me habían hecho un favor enorme por atenderme, y que había gente esperando y que si yo no me recuperaba rápido tendrían que seguir esperando... y así fui profundizando más y más en la angustia, hasta que les dije, que podía estar, tranquilamente sentada en una silla en la sala de espera, que sabía que estaban ocupadas... Y me llevaron a una sala, me tumbaron en una camilla y me pidieron que no me fuera sin que hubieran vuelto a ver si estaba bien. Me recuperé mucho más pronto, ya sin la angustia de estar molestando y esperé a que salieran para agradecer una vez más, los dolores causados, digo... el tratamiento, que estoy mucho mejor.

Además me han dado cita para mañana y pasado -de momento, aunque sé que habrá más- por aquello de seguir limpiando el asunto. Me ha dolido un montón, de hecho salí de allí y me fui a casa a meterme en la cama un buen rato, pero estoy super contenta, porque ya no me preocupa. Además esta tarde he ido a la oficina (no encuentro ninguna diferencia entre estar sentada en casa y sentada en la oficina, la verdad) con lo que he eliminado también la sensación de haber empezado el trabajo como el culo (y nunca mejor dicho) así que más contenta todavía. Asunto superado.

He dejado caer lo de las nacionalidades porque aquí hay de todo y no veas la ilusión que hace cuando estás esperando a que te llamen para recibir tus medicinas y alguien pronuncia tu nombre y dos apellidos en perfecto español. Era la farmecéutica quien, con ese simple gesto, me ha hecho saber que ella también era española, así que sólo le he dicho "gracias" (en español, claro) y las dos nos hemos mirado, hemos sonreido y hemos vuelto a nuestra actividad cotidiana.

-la paya-

1 comentario:

  1. Vaya, pues me alegro que la cosa no vaya de culo del todo.
    Yo recientemente tuve un pelo infectado en semejante parte, y comparto contigo las molestias, pero la suerte es que a base de paciencia de la "enfermera casera", la cosa ha vuelto a la normalidad.
    En fin, que te estás nutriendo de anécdotas de este calado, y desde luego sales bastante airosa.
    Congratulaciones.

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