No te lo crees ni tú, yo no soy una máquina y no funciono a pilas, eso sí, si lo fuera... hoy las tendría cargadas a tope. Y es que eso de funcionar a pocos voltios no tiene más que ventajas.
Hay un temporal de narices, y se espera nieve para mañana aunque, a decir verdad, hoy ya ha nevado un poco, y yo he entrado por la puerta de la oficina con una sonrisa de oreja a oreja: las curas diarias han terminado, se van espaciando en el tiempo y se espera que el jueves de la próxima semana pasen a ser inexistentes.
Además, en la sala de espera he visto a un indio, leyendo un libro en hindi... y claro, como no podía yo despegar la vista del libro me preguntó si era capaz de leerlo, enseñándome el texto en el interior. Me levanté de la silla, muerta de curiosidad, por saber si era, efectivamente hindi, y sí, reconocí y leí en voz alta las dos palabras del título. ¡Pobre hombre! ¡casi le da algo! ¡feliz, pensando que en España hay gente interesada en su país y en sus lenguas!
Por si esto fuera poco, hoy he hecho mi primera gran aportación a la empresa, una idea, pero bien pensada y que puede llevarse a buen fin, así que más feliz que un regaliz. No importan los 35 minutos que he estado esperando al autobús en pleno temporal, ni otras cosas que hayan podido pasar hoy, lejos queda ya todo eso, mientras mi sonrisa... permanece.
Y al final del día he descubierto, no sólo que hoy es el último día del mes de enero, sino que además es jueves! tengo muchas ganas de hacer cosas este fin de semana, ya os diré si se cumplen las expectativas!
-la paya-
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