Es un punto de vista un tanto vertiginoso, pero es lo que hay. Es lo que pasa cuando te vuelves, ya por fin, independiente -vamos a dejar de lado la dependencia emocional-. Una nueva vida comienza y es la tuya, sí, la tuya y la de nadie más. Merece la pena pensar sobre ello aunque en mi caso es un poco drástico por eso de haber cambiado hasta de nombre -en sentido figurado y exclusivamente debido a la diferencia de pronunciación-
Hay momentos en los que pienso que ha llegado la hora de este nuevo ciclo, por otro lado natural por aquello de la evolución de las personas -la no descrita por Darwin- Otras veces llega el miedo, miedo a la incertidumbre, al siguiente paso, si es que hay alguno. Es momento de enfrentarse al abismo del futuro y construir los puentes pero... ¿dónde debo construir los pilares que lo soporten? ¿cómo de largo será el puente y... qué hay al otro lado?
-la paya-
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Bueno, de momento ves poniendo piedra a piedra, y ya verás que después tienes una pirámide hecha.
ResponderEliminarVenga ánimo, otra pinta!!!