martes, 26 de febrero de 2008

en el corazón de Derbyshire

Ahí es donde he pasado el fin de semana, en el corazón del condado y en el de algunas de sus gentes :) Hay quien dice que lo más interesante de un bar es la puerta, que es por donde entra la gente, gente que no conoces (al menos en su mayor parte) gente que no esperas, gente normal y particular, cada persona con su historia, historia que puedes inventar mirando mientras permaneces ahí sentado, mirando el panorama.

He estado en un par de bares de los que es difícil olvidar. El primero fue como un triunfo después de un largo paseo por los alrededores de un pueblo llamado Belper, al final de una cuesta, para ser más exactos. Uno de esos bares pequeños divididos en varias salas (tres en este caso), con olor a madera húmeda y mucho sabor, incluido un gato negro, muy negro paseándose como el rey del lugar.

El otro era un tanto extraño nada que ver con los bares ingleses, aparentemente regentado por dos italianos y una inglesa que había vivido no sé cuántos años en Alicante, con música estilo Sinatra, decoración... qué se yo, renacentista con toques "modernos", paredes rosas, taburetes de bar inglés tradicional. No prometía cuando llegamos, pero entonces empezó a aparecer gente, ¡y qué gente! y allí permanecimos, charlando con el auténtico Fred Basset (más bien con sus dueños) hasta que el hambre fue más fuerte... Fue una rendición dura y dolorosa.

Otra ruta a pie al día siguiente en algún lugar entre Eastwood, Kimberley e Ilkeston. La lluvia hizo que se retrasara hasta la tarde, haciendo una visita matinal a la ciudad de Cromford. No sé lo que habrá en el resto de la ciudad, pero tiene una librería inmensa... me he contenido de agenciarme el diccionario más espectacular que he visto en mi vida: uno de inglés para sordos, en el que las palabras eran fotos de gente con el movimiento de las manos señalado con flechas. Lástima no conocer a ningún sordo en este país...

-la paya-

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