No crean ustedes que el finde lo he pasado entero mirando como pasaban las horas... El sábado por la mañana salí de casa con la sana intención de comprarme un lector de CD's con radio, porque echo mogollón de menos escuchar la radio. Radiante día de sol, todo sea dicho, en el que esta amparo se subió en un autobús con destino a un "pueblo" del sur en el que ya he estado un par de veces y donde he visto calles con tiendas (más de tres calles seguidas); uno de esos que están tan pegados a la ciudad que no sabes si forman parte de la misma, pero quiso el destino que no llegase a ver las tiendas porque sentada en mi asiento vi por la ventanilla un grandioso símbolo de lo que algunos denominan globalización: Un centro comercial, un gran almacén, con fondo azulito y letras blancas que decía decathlon. Y yo adoro a los franceses, así que salté de mi asiento y apreté el botón "solicitar parada". Tardó un poco en hacerme caso, bajé del autobús, deshice el camino andando... y entré en el establecimiento. Salí de allí con una bicicleta y una sonrisa idolatrando a quien fuera que inventase las grandes superficies... baratas! y sin ningún tipo de remordimiento sabiendo que estas inestabilidades de "mis principios" son las que me hacen disfrutar de grandes momentos en la vida :)
Fue Groucho Marx quien dijo aquello de "estos son mis principios, si no le gustan... ¡tengo otros!"
Otro gran principio que espero no romper mientras siga en circulación en este país es tratar de mantenerme siempre en la izquierda (de la carretera, digo), aunque en la oficina me han asegurado que conducir por la derecha no supone ningún riesgo, ya que puedes ver todo el tráfico que viene de frente...
-la paya-
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