Gracias a easyjet y mi visita a españa tengo un trancacillo interesante. Lo suficiente para coger el bus todas las mañanas porque no tengo suficiente aporte de oxígeno en bicicleta. La verdad es que el tema de la bici es un gran placer, no tengo que esperar al autobús (que pasa cada media hora) y si salgo cinco minutos más tarde pues el retraso de llegada a la oficina es proporcional (son 5 y no 40). El caso es que normalmente llego bastante pegada a la hora, tengo que estar en la ofi alrededor de las 9 así que llego a cualquier hora comprendida entre las 8:56 y las 9:10. Pero ahora tengo que estar en la parada a las 8:22. El primer día llegué a las 9:00, el segundo a las 8:45 (y ya estaban todos en la oficina!) y hoy he llegado a las 8:32 y casi no había gente en el autobús, lo que también incluye (o excluye más bien) a los adolescentes que van al cole todas las mañanas... no sabría predecir el tráfico en esta ciudad...
Al grano, lo que me parece increíble de todo esto es que, para coger el bus tengo que levantarme media hora antes y lo hago sin ninguna pereza... sin embargo, si vengo en bici lo primero que pienso cuando suena el despertador es el eterno "cinco minutos más"... ¿no os parece cuirioso? sé que estáis pensando que soy boba, que es la presión de llegar a la hora o mucho más tarde... Pero hay algo mucho más curioso en todo esto. No sé vosotros, pero yo salgo de la cama cada mañana completamente dormida e incosciente y lo único que puedo hacer (y porque se ha convertido con el paso de los años en una rutina) es meterme en la ducha, donde me despierto un poco. Lo que intento decir es que la pereza no parece ser una decisión consciente... y el análisis de los restantes seis pecados capitales, lo hacéis vosotros solitos :P
-la paya-
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