miércoles, 9 de septiembre de 2009

La gran cagada

Vaya forma de empezar el día... Ayer estaba yo toda tristona por aquello del síndrome postvacacional pero esta mañana he visto el sol a las 7:15, con mis propios ojitos y sin ayuda del despertador. Eso sí, ya está muy bajito en el horizonte a esas horas tempranas de la mañana. De cualquier forma, se me han separado las pestañas de la ilusión (lo que hace un rayito de sol, oye), he perdido todo el tiempo que me sobraba en mis tareas matutinas y he pedaleado despacito a la oficina.

Despacito, mirando hacia todos lados, derecha, izquierda, las copas de los árboles... está todo muy bonito preparando la llegada del otoño. La luz del día, las hojas de los árboles que ya empiezan a cambiar de tono, la carretera mojada de la que cayó ayer, el fresquito otoñal que comienza por las mañanas... ¡pof! cagada de pajarito que también disfrutaba del paisaje... ¡menos mal que llevaba gafas y que me ha pillado en bajada con la boca cerrada!

-la paya enfundándose el uniforme otoñal-

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