Con aquello de que ando un poco descompensada en tema de horarios, esta mañana salí de casa con tiempo más que de sobra para llegar a la oficina antes de las 9. El destino ha querido sin embargo que no sea así. Nada más salir de casa crucé el parque y al otro lado había una adolescente morenita, con el pelo muy negro, los ojos enrojecidos por las lágrimas y una fotocopia de un mapa en la mano. Oyó mi bici y, con gesto de desesperación se dirigió a mí. Pobrecilla, más perdida que un pulpo en un garaje, la primera pregunta que le hice fue su procedencia, respondió que española claro, y cuando yo le hablé ya en español se le iluminó la cara.
Ella estaba empeñada en que era en el campus universitario del sur, pese a que sus papeles decían que no, que era en el centro así que fui con ella al campus del sur para que se convenciera y la dejé (tras las comprobaciones oportunas) en la parada del bus, con instrucciones precisas y el mapa correcto (que estaba en la página anterior a la que ella miraba y remiraba).
Hecha la buena acción del mes, esta tarde me voy a tomar unas pintejas de celebración :)
-la paya-
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