martes, 13 de febrero de 2007

Una de tontas (o tantas)

Y es que el viernes recibí una visita de una antigua compañera de piso. Tras los saludos iniciales nos fuimos de cañas: mi actual compañera de piso, llamémosla Y (bastante tímida y poco habladora), mi antigua compañera de piso, llamémosla X (charlatana hasta el extremo) y yo (en cualquier punto intermedio pero mas cercano a Y, vamos que tampoco hablo mucho). X se tomó una copita de vino mientras Y y yo nos trincamos un par de cañas. Luego volvimos a casa y cenamos las tres juntas. Conversaciones variadas pero, de repente y sin mucha conexión con lo anterior X, con temblorosa voz y brillo de comienzo de lágrimas en los ojos, comentó que yo ya le gustaba cuando entré a vivir en el piso...

La cara de Y... todo un poema, gran sorpresa y susto. Yo opté por el cachondeo y dije, repitiendo una "amenaza" anterior, algo como: "ahora sí que sí que te toca dormir en el sofá", que fue acogido con diversas carcajadas por todas las partes. Si es que estas cosas sólo me pueden pasa a mí!!

He de confesar que no durmió en el sofá sino en mi cama (conmigo) pero no asustarse, que en una cama de metro cuarenta hay espacio suficiente para que corra el aire así que nada más que destacar, ni tragicomedia, ni tragedia... más bien cómico.

Ahí queda eso, amparos!

-La Paya-

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