Hace unos días estuve en un teatro local viendo la famosa película de Visconti. Es una peli con muchos colores, buena música y a mí, con esto me basta, como un pase de buenas diapositivas con buena música de fondo...
A la media hora ya se oían ronquidos por el fondo (el fondo a la izquierda, para ser más exactos), uno de los que fueron conmigo cayó también fulminado, la otra miraba inquieta el reloj de cuando en cuando...
Casi al final de la película un hombre sentado en un palco se levantó de su asiento y todos vimos la mitad derecha de su silueta en la pantalla, se estiró un poco -cansado, supongo de las butacas, que son, suavemente hablando, bastante incómodas-, a continuación puso brazos en jarras -como si pensara si quedarse un rato más o no- y, acto seguido comenzó a rascarse el culo. A las pocas personas que aún quedábamos despiertas nos resultó gracioso y nadie le increpó para que se apartara del proyector, cosa que hizo.
Unos minutos después alguien tropezó con la cámara que proyectaba la película, con lo que la imagen comenzó a oscilar bruscamente de izquierda a derecha. No sé si la persona que estaba en la salita de proyección se quedó dormida y con tanto relax el brazo se deslizó golpeando la cámara, despertándola. Sólo tardó unos segundillos en darse cuenta de la peripecia y sujetó la cámara para que la imagen que veíamos dejara de balancearse cual elefante en tela de araña...
Bueno, pues a pesar de todo esto, a mí me gustó la peli, y al día siguiente me gustaba todavía más... ¡Cómo me gusta que reposen las imágenes e ideas de una peli cuando me voy a dormir!
- la paya -
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