miércoles, 21 de mayo de 2008

Desesperación

Yo pensé que lo mío con el tema de la música era desesperante... nada comparado con las caras de los que estaban el miércoles (creo) en el centro de Manchester limpiando las calles.

Resulta que en Manchester se celebran mogollón de eventos deportivos, al menos relacionados con el fútbol, porque tienen un estadio inmenso, el del Manchester United y otro equipo más en primera división: el Manchester City. Pues bien, el día en cuestión se celebraba un partidazo de la UEFA, los Rangers, escoceses, contra no sé qué equipo ruso. Y claro, estaba todo plagado de gente con camisetas azules y blancas. Sorprendentemente sólo vi dos banderas de escocia y 5 inglesas, las demás eran del equipo en cuestión.

El caso es que cuando el autobús cruzó la M56, estilo M30, empezó a oler a cerveza y comencé a oir bocinas futboleras. Poco después desfilaban ante mis ojos riadas de gente con camisetas azules; ingentes concentraciones a la puerta de los bares, algunas de ellas vigiladas por una pareja de policía. El inconfundible sonido de coches y coches de policía con rotativos y sirenas, ambulancias y más gente... el que menos llevaba una lata de cerveza, los había con cajas enteras de doce latas (a medio litro por lata). Cuando me tocó bajar del autobús pisé el suelo, que era un entorno de gravedad artificial que diría un físico que conocí hace mucho, vamos que se pegaban los pies al suelo de la cantidad de líquido derramado en un país en el que tirar una gota de cerveza al suelo es poco menos que sacrilegio, borrachos como cubas por todas partes... y latas y latas de cerveza rodando por el suelo, envoltorios de McDonnals, y un largo etcétera de porquería. De hecho era difícil pisar el suelo (y no exagero).

En la plaza donde bajé del autobús, en la esquinita en la que me bajé, había 5 personas con chalecos amarillos recogiendo basura y con una cara de incredulidad y desesperación difícil de describir. Giré la cabeza hacia la derecha para asegurarme de que no venía ningún tranvía y vi, entre dos farolas, una pila de bolsas de basura repletas que habían conseguido acumular, unos 25 metros de largo por unos cuatro de ancho y metro y medio de altura... y, aparentemente sólo estaban recogiendo lo que estaba en las vías. El cuento de nunca acabar, recojo una lata y tiran tres...

Yo no sabía ni que había partido, pero lo que vi fue un lamentable espectáculo de los que hay que ver una vez en la vida, para hacerse una idea de la realidad, cuando en los periódicos hablan de los hinchas ingleses...

Y esto lo relato el día de la final de la UEFA, en el que no hay nadie en la calle!

-la paya-

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